sábado 13 de abril de 2019 - 12:00 AM

“¡Descubrí que soy la otra!”

Aún si no ha estado en esta situación, lo más seguro es que haya escuchado casos en los que una persona descubre que es la tercera en disputa en una relación. Les pasa a hombres y mujeres, y los expertos aseguran que es mejor la paz que la idea de una aventura.
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Fernanda y Miguel están unidos por una terrible verdad: ambos fueron víctimas del engaño de sus parejas.

No buscaron estar en esta situación, pero reconocen que pudieron haber escuchado las señales de alerta.

“No quería presentarme a su familia, decía que se estaba tomando todo con calma”, cuenta Fernanda. Tiene 25 años y trabaja en una agencia publicitaria.

Es dinámica y divertida, pero no vio venir el engaño de su pareja, aunque sospechaba. En el caso de Miguel, un ingeniero de 23 años, la situación lo tomó por sorpresa.

“Me entusiasmé porque siempre quise salir con una mujer mayor. Me dijo que se estaba divorciando y le creí. ¿Por qué no? Es una mujer que ya tiene muchas cosas logradas en su vida y me dijo que estaba cansada de su esposo tan aburrido”, cuenta Miguel.

Y si bien es cierto que esa mujer ideal que había encontrado no estaba enamorada de su esposo, también es cierto que no estaba en trámites de divorcio.

“Solo quería desquitarse: su esposo le había sido infiel una noche y ella quería experimentar qué se sentía y hacerlo sentir mal”.

En su caso, Fernanda dice que es la típica jugada de muchos hombres: “están demasiado acostumbrados a engañar. Está bien con su esposa, tiene un matrimonio casi perfecto, pero como siempre, tuvo que demostrarle a su baja autoestima que puede conquistar mujeres”, dice.

En lo que sí coinciden, es en el sentimiento de desconsuelo ante el engaño: “él me propuso que siguiéramos a escondidas, pero yo pensé que no querría estar en el lugar de esa esposa. Las mujeres debemos ser solidarias con nosotras”, cuenta Fernanda.

Miguel dice que aunque le parece bien un escarmiento para el esposo infiel, él no quiere meterse en líos: “mis amigos me decían que siguiera, pero a mí no me interesa demostrarle nada a nadie, no quiero líos, prefiero a una persona soltera”.

La sorpresa de ser la otra persona en una relación es algo que sin duda nadie espera, pero es la decisión que tome luego de saberlo lo que marcará la diferencia en su vida.

Si fuera su caso... ¿qué haría?

El psicólogo Francisco Moreno explica que ser la otra persona en una relación puede traer muchos momentos de estrés e incluso perjudicar su vida laboral y personal.

“Quizás la única obligación de las personas que son las terceras partes en una relación es consigo misma. Y es por eso que es importante que se pregunten: ¿es una relación tan saludable para usted? ¿Encaja con sus metas con respecto al amor, el sexo, el matrimonio, los hijos, etc? Específicamente, ¿existe la posibilidad de que esa persona deje su relación estable? Ya sea que la respuesta sea sí o no, esto puede tener un efecto importante en su autoimagen: puede sentirse dejado de lado, como una persona de la que se puede disponer cuando el otro quiera”, explica Moreno.

Y esto es apenas la primera parte del paquete de preguntas que debería hacerse.

El psicólogo explica que estas relaciones donde usted es el tercero en discordia plantean un interrogante muy difícil de resolver: ¿puede confiar realmente en la otra persona? Si le miente a su pareja estable y formal, ¿qué le hace pensar que no le dirá lo mismo a usted?

“Entonces, si usted es una persona soltera que está considerando una relación donde su pareja tiene un compromiso formal, pregúntese: “¿Tener una aventura amorosa con una persona casada le niega el respeto que se merece? Si tiene alguna duda, tal vez debería pensarlo un poco antes de avanzar en el romance”, explica Moreno.

Por otro lado, la coach Camila Díaz explica que el engaño romántico es común, pero que existen varios niveles que se deben considerar para examinar una situación de este tipo:

“lo digo para mujeres y hombres: es diferente que la pareja haya pasado una noche de aventura con otra persona y lo cuente, a que el engaño se haya prolongado por meses e incluso años. En ninguno de los casos está justificado, pero no se puede negar que son dos situaciones que se abordan de forma diferente”.

Por otro lado, la coach explica que si usted es la otra persona en una relación, debe pensar muy bien... cómo salir de allí.

“No lo recomiendo. Es estresante. Por un lado, las mujeres deberíamos ser más solidarias entre nosotras, no hacer lo que, evidentemente, a nadie le gustaría que le hicieran. Solo así los hombres infieles entenderían que se pueden controlar y tener una relación estable.

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