"Yair andaba por el pueblo como cualquier ciudadano. Es más, aquí se conoció quién era Yair Klein luego de las imágenes del noticiero". El comerciante se refiere al video que el Noticiero Nacional trasmitió el 7 de junio de 1989, cuando el país se enteró que mercenarios extranjeros estaban entrenando a paramilitares del Magdalena Medio financiados por narcotraficantes y ganaderos de la zona para defenderse de la guerrilla.
Publicado por: ELIZABETH REYES LE PALISCOT
En el video se veía al ex oficial israelí, considerado héroe en su país, vestido de camuflado y adiestrando a un grupo armado de justicia privada en una finca llamada La Isla de la Fantasía, a 40 minutos de Puerto Boyacá. Ese mismo lugar, declarado hoy en extinción de dominio y que los habitantes de la zona comparan con la famosa hacienda Nápoles de Pablo Escobar, volvió a ser noticia hace poco cuando el ex jefe paramilitar Ernesto Báez afirmó que el asesinato de Luis Carlos Galán se planeó allí, en una reunión en la que estuvieron Pablo Escobar, Gonzalo Rodríguez Gacha, Henry de Jesús Pérez -uno de los primeros jefes de las Autodefensas de Puerto Boyacá- y algunos funcionarios del Gobierno.'Pensábamos que Klein era trabajador de una de las empresas petroleras que está en la zona. Andaba solo y a diario lo veíamos en la cancha Santander. Yo que vivía cerquita me iba a jugar baloncesto con él, inocente de quién era el hombre. Uno lo veía trotando, dándole vueltas al parque. Entrenando. Tenía una contextura la berraca y un físico enorme. No andaba escoltado ni tampoco con armas', afirma el comerciante. Según este habitante de Puerto Boyacá, cuando el pueblo se enteró de quién era en realidad Yair Klein, inmediatamente se fue. 'Cuando nos dimos cuenta que él estaba haciendo esos entrenamientos uno lo miraba más alto y con mucho más respeto', recuerda. Pero cuando Klein fue contratado por los capos de la droga y los terratenientes de la zona agrupados en la Asociación Campesina de Agricultores y Ganaderos del Magdalena Medio, Acdegam, a finales de los 80, Puerto Boyacá ya estaba limpio de subversión. 'Con Klein empezó a descuadernarse lo que todos conocemos como Autodefensas', afirma el comerciante y explica que lo de Klein es historia, pero historia reciente, porque desde que se 'encubaron' las Autodefensas en Puerto Boyacá, consideradas las primeras en el país, en esta población del Magdalena Medio no ha existido miedo sino respeto. 'A los comandantes se les daba el don de padres de Puerto Boyacá, porque ellos fueron protectores de la comunidad. Es que si usted me da algo de qué sobrevivir y algo de qué trabajar, uno lo agradece por siempre'. Una mujer que lo acompaña agrega: 'Aquí las autodefensas, aparte de su papel militar, cumplían un papel muy paternalista y la gente se acostumbró. Aún hoy, a los líderes desmovilizados van a pedirles'.Cementerio católico. Final de la calle 14
Día de los fieles difuntos. Queda poca luz y entre los pabellones del cementerio de Puerto Boyacá, los visitantes encienden velas para alumbrarse. Justo a la entrada, luego de pasar por un parqueadero atestado de motos, hay dos mausoleos cubiertos y con grandes inscripciones sobre mármol. El primero es de Pablo Emilio Guarín Vera, que según un hombre que se acerca a su tumba, 'era el máximo líder político en Puerto Boyacá' cuando nacieron las Autodefensas.Diputado y representante a la Cámara en la década de los 80, fue asesinado a mediados de noviembre de 1987 en la vía a Bogotá, por uno de los hombres que realizó los cursos de Klein. 'Guarín fue el que empezó a arrastrar a los de la izquierda hacia la derecha por el lado del liberalismo. Él no estuvo entre los creadores de las Autodefensas pero apoyaba a los ganaderos, los verdaderos líderes. Nunca aceptó al narcotráfico y a la guerrilla', dice un hombre que lee detenidamente la frase inscrita sobre su tumba: 'Si a la vera del camino hallaren mi cadáver, no lo recojan, déjenlo para que los buitres de las Farc lo devoren, recojan mis ideas, mis banderas y sigan adelante'.El comerciante de la cafetería Mi Colombia acompañó el sepelio de este líder liberal y dice que la enorme tumba la hizo el pueblo porque su muerte dolió mucho. 'Ni se había visto, ni se ha visto, ni se verá el movimiento de un sepelio como el de Guarín.Hubo cientos de carros que hicieron el recorrido desde Honda hasta Puerto Boyacá'.Según su relato, quienes llevaban el cuerpo de Guarín tenían la orden de no parar. 'Cuando arrancó la carroza todo el mundo se fue detrás y cuando uno de los carros frenaba los otros por detrás chocaban uno tras otro. Para mí fue una cosa miedosa y a Puerto Boyacá llegó más de un carro amarrado. Era tanta la gente que a Guarín no lo pudieron llevar al cementerio caminando. El féretro pasó por encima de la multitud', cuenta. Pero este lunes nadie le ha llevado flores a Guarín. En cambio, la tumba vecina tiene cuatro ramos recién puestos. Es de Henry de Jesús Pérez, asesinado en 1992. Su mausoleo, mucho más ostentoso que el de Guarín, está custodiado por las banderas de Colombia y Puerto Boyacá y adornado por una pirámide en mármol café, donde dice: 'El pueblo agradecido de Puerto Boyacá, al movimiento de Autodefensa Campesina, y en su nombre a Henry Pérez Morales, gestor de la liberación del Magdalena Medio y héroe mártir de la lucha antisubversiva. Homenaje a la muerte del caudillo'. 'Quizás en Puerto Boyacá son pocos los que recuerdan que este 'caudillo' fue uno de los principales patrocinadores del mercenariato en Colombia', escribió el periodista Jairo Tarazona en su libro 'El profeta de la muerte', sobre Yair Klein; porque según su investigación, Pérez fue uno de los responsables de la llegada de ex oficial israelí al país.Otro visitante dice: La mayor parte de los que comenzaron con Henry Pérez están en una tumba'. Y todo empezó porque las Farc secuestraron a su padre, Gonzalo Pérez, y él acudió a Las Mercedes, en Puerto Triunfo, Antioquia, donde el líder era el ex jefe paramilitar Ramón Isaza alias 'El Viejo'.'Lo rescataron y es ahí donde Gonzalo, Henry y otros ganaderos empiezan a agruparse para combatir a la guerrilla. Así nacen las autodefensas en Puerto Boyacá. Y a pesar de todo lo que pasó, la verdad es que el pueblo se sentía más protegido antes que ahora. Había más protección con la parte de las Autodefensas que ahora con la parte militar. Aquí se protegía la parte militar con la misma Autodefensa', dice el comerciante en una voz ya no tan baja. Varios habitantes coinciden en afirmar que después de la desmovilización en 2006, la temperatura parece estar más fría que caliente en Puerto Boyacá, pero coinciden en tres puntos: Han aumentado los robos a mano armada, el consumo de drogas en los jóvenes 'los niños andan con sus chacitas haciendo el simulacro, pero venden vicio'- y niñas cada vez más pequeñas se están dedicando a la prostitución, 'sobretodo en la vereda El Marfil, epicentro del Bloque Puerto Boyacá de las Auc y lugar de la dejación de armas.Sacamujeres. Entrada a Puerto BoyacáUnos kilómetros antes de llegar al pueblo, en una isla del río Magdalena cercana al caño Sacamujeres, vive una mujer de 41 años que trabajó en Puerto Boyacá cuando el dinero del narcotráfico abundaba. Se acaba de tomar una cerveza y arma una puerta con trozos de madera mal cortados. No hace mucho que el agua llegó un poco más arriba de la mitad de su terreno, arrasó su platanera y dejó a 26 familias sin vivienda.'Hace ocho años ganaba 300 mil pesos diarios vendiendo jugos, cuando en el pueblo la plata sobraba. Vendía cuatro canecadas de leche diarias y daba trabajo a diez personas', dice. Se acostumbró a la buena plata y eso gastaba. Pero la bonanza se acabó.'La cosa era tenebrosa. Este pueblo ha sido siempre caliente. Ahora no hay tanto movimiento ni gente armada caminado por las calles, no se mueve la misma plata y la cosa aparenta tranquilidad. Lo que no me gusta de Puerto Boyacá son los jóvenes destruidos por las drogas, antes no había tanta pero había, siempre los han matado pero ahora ellos se hacen matar, porque no les importa nada', dice. Su compañero, un santandereano que lleva cinco años viviendo en Sacamujeres, dice que él aprendió muy rápido a no ver y a no escuchar. Y que Puerto Boyacá es lo mismo antes y después de la desmovilización en El Marfil. Cierto o no, la valla que hay a la entrada del municipio, parece resistirse a los últimos acontecimientos.Sobre la troncal del Magdalena Medio, a cuatro horas de Bucaramanga, se lee: 'Bienvenido a Puerto Boyacá, tierra de paz y progreso. Capital antisubversiva de Colombia'. Un taxista afirma que la valla estaba originalmente en el caserío Dos y Medio, de donde salía una trocha que llegaba a Puerto Boyacá. 'Ahí durante muchos años las Auc tuvieron un retén. Tiraban una vara y había una caseta. La valla la puso Henry Pérez, era metálica pero un vendaval la tumbó, entonces cuando hicieron la troncal del Magdalena Medio, la restauraron los comandantes del momento y la pusieron en la nueva entrada, poco antes de la desmovilización'.Hay quienes piensan que la etiqueta de 'Capital Antisubversiva' es negativa para Puerto Boyacá.El comerciante, que a estas alturas de la conversación y luego de acumular tintos como quien suma botellas de cerveza, ha expresado su tendencia política, afirma: 'Esa etiqueta es como decir: desde aquí (Puerto Boyacá) la que manda es otra ley. Yo supe que el alcalde anterior quiso quitarla, cambiarla por 'capital estudiantil' en sólo la entrada al pueblo hay cinco colegios y una biblioteca que no tiene nada qué envidiarle a la de una capital-', pero por cuestiones políticas no se pudo'.No explica a qué se refiere con 'cuestiones políticas', sólo agrega: 'En esta (administración) tampoco se ha podido'.Parque central. AguaceroEl parque central de Puerto Boyacá está rodeado de hoteles, ventas de minutos de celular y agencias de transporte terrestre. Un hombre de 33 años aguarda sentado en el piso, con su morral entre las piernas. - ¿Para dónde viaja?No responde y devuelve la pregunta. Sin más se suelta un aguacero y en esa cercanía que propicia la lluvia cuando se escampa bajo un mismo techo, el hombre parece no aguantar y dice: Es que yo trabajaba con el Gobierno Yo me desmovilicé del Bloque Central Bolívar y trabajaba aquí en Puerto Boyacá, pero la gente es muy materialista. Ahora no tengo un peso y me dicen que la ayuda humanitaria, si llega, será en tres días.Entonces se le escapa el llanto, pero logra contenerse. 'Me acostumbre al dinero y ahora me cuesta no tenerlo. Y no puedo dormir, por eso me da esta tembladera, porque estoy agotado'.El hombre afirma que no puede trabajar. Tiene las cicatrices de 18 impactos de bala. Aprendió a vivir en medio de la guerra pero está asustado como un niño perdido.- Estoy que me retiro.- ¿De dónde?- Del programa de reinsertados. Me iría para donde están ellos.- ¿Quiénes?- Los que no se desmovilizaron.- ¿Y dónde están?- Aquí no másLos reincorporadosA los 742 hombres y mujeres del Bloque Puerto Boyacá que se desmovilizaron el 28 de enero de 2006 en la vereda El Marfil, a una hora del municipio, se unieron otros tantos que se desmovilizaron con Ramón Isaza y que eran oriundos de la zona.Paola Galán, comunicadora que trabaja en la Oficina de Atención al Reincorporado en Puerto Boyacá, afirma que actualmente hay cerca de 1400 desmovilizados que retornaron a Puerto Boyacá, porque ahí viven sus familias.Hasta finales de abril, esta población estaba siendo asesorada por la oficina de la Alta Consejería para la Reintegración Social y Económica de Personas y Grupos Alzados en Armas que funcionaba en Puerto Boyacá, pero fue retirada. Y ahora, sólo tienen una línea gratuita para comunicarse.'Ellos recibieron durante 2006 la ayuda humanitaria (350 mil pesos). Pero en 2007, el Gobierno les dijo que tenían que unirse a programas educativos o productivos porque si no les cancelaban la ayuda. Y ahora a unos les llega y a otros no. Acá (Puerto Boyacá) las compañías petroleras acogieron a varios desmovilizados, así como una de vigilancia privada, pero hay una gran cantidad sin ocupación', explica la comunicadora. Por eso se creó la Fundación Amor por Colombia, que reúne a 700 desmovilizados. 'Hemos buscado que validen primaria y secundaria. Recién se desmovilizaron entraron a la universidad 14 personas y hoy hay 4, porque no pueden dedicarse a estudiar si no tienen cómo mantener a sus familias'. A esto se suma, la poca experiencia en proyectos productivos, el desconocimiento de la figura de asociación y la falta de tierras para empezar una empresa. 'El Incoder no ha dado ningún pedazo de tierra a los desmovilizados, por parte de la gobernación de Boyacá. Otros, muy pocos, han recibido apoyo de los finqueros que viven alrededor de la granja donde desarrollan su proyecto productivo'. 'Pero esos son los pocos, los demás están cogiendo limones,' dice uno de ellos. 'En esta zona hay mucha tierra en extinción de dominio. Le entregaron una finca al batallón Bárbula de más de 2 mil hectáreas, pero no entregan ni una cuadra para los desmovilizados', diceEl problema también está en que en esta zona del país, rica en ganadería, la hectárea más barata vale 4 millones (tierras cabeceradas sin acceso de carretera) y una buena, puede costar hasta 15 millones de pesos. Hugo Barbosa, quien duró 10 años en las Auc y hoy lidera uno de los pocos proyectos productivos en Puerto Boyacá, afirma que el acompañamiento económico para el desarrollo de los proyectos productivos se ha quedado muy corto en el programa de desmovilización. 'Lo hemos mantenido con la propia contribución de los asociados -39 desmovilizados y 12 madres cabeza de familia- y con la ayuda de algunos ganaderos de la región'.














