A pesar de los avances en el acceso a la educación, los índices de analfabetismo en zonas rurales de Colombia siguen siendo altos. Los campesinos enfrentan desafíos como el acceso limitado a infraestructuras educativas y la falta de recursos. Además, las mujeres y niñas enfrentan desventajas debido a brechas culturales y de género.

Publicado por: Resumen Agencias
La historia de María Corrales, cuyo nombre ha sido cambiado para proteger su identidad, refleja la dura realidad que enfrentan muchas campesinas en Colombia. A pesar de los avances en el acceso a la educación, los índices de analfabetismo en zonas rurales siguen siendo altos. Según datos del DANE, en 2021 el 75,6% de los niños matriculados se encontraban en sedes educativas del sector urbano, mientras que en el sector rural el porcentaje era de solo 24,4%.
Los campesinos en zonas rurales enfrentan varios desafíos para acceder a la educación, incluyendo el acceso limitado a infraestructuras educativas adecuadas y la falta de recursos educativos. Además, las mujeres y niñas enfrentan desventajas significativas debido a brechas culturales y de género.
A pesar de un aumento del 10% en el presupuesto destinado al sector educativo en 2023, Colombia aún se sitúa por debajo del promedio mundial en inversión educativa. El viceministro de Educación, Óscar Sánchez, señala que se requiere un mínimo del 6% del PIB para alcanzar los objetivos establecidos en el Plan Nacional de Desarrollo.
Estos desafíos resaltan la necesidad continua de desarrollar estrategias para abordar la problemática del acceso a la educación en zonas rurales y mejorar las oportunidades para las comunidades campesinas.
En las comunidades donde las tradiciones culturales están arraigadas profundamente, las mujeres y niñas enfrentan desventajas significativas al intentar acceder a la educación. Esto se debe a que su rol se encuentra restringido a la realización de tareas domésticas agotadoras y a asumir la responsabilidad del cuidado de sus seres queridos.
Esta limitación deja poco espacio para su desarrollo personal y educativo. María, cuyo caso representa la realidad que algunas familias colombianas enfrentan, experimentó de primera mano esta difícil situación. Desafortunadamente, este paradigma cultural contribuye a tasas más bajas de matrícula y finalización escolar para las niñas en comparación con los niños.
La falta de modelos a seguir y la creencia errónea en algunos hogares de que la educación no es relevante para las mujeres limitan oportunidades y apoyo en áreas rurales. Superar estas barreras culturales y de género es crucial para garantizar la igualdad de aprendizaje, sin importar el género que tengan o la ubicación.
No obstante, desde hace varias décadas, la radio ha sido un aliado fundamental para las comunidades, promoviendo la enseñanza y llegando a los lugares más remotos donde residen personas luchadoras como María, para quien la radio se convirtió en el espacio que le permitió desarrollar habilidades que le ayudaron a mejorar su calidad de vida a través del conocimiento.
“Es que gracias a la Sutatenza, yo pude aprender a leer, a sumar y criar bien a mis conejos, aunque mi apa no quiso y me golpeó y castigó para que lo dejara, yo no me detuve y vea, les enseñe a mis nietos toditito lo que aprendí con la radio.”, afirmó María con lágrimas de alegría y orgullo en sus ojos, los cuales lograban transmitir ese sentimiento de gratitud hacia la radio, el medio que le permitió aprender aquello que después le serviría como sustento para sacar adelante a sus hijos.
Historias como estas las podrás escuchar en la serie de podcast “Las voces de Sutatenza” un programa sonoro que narra vivencias campesinas nortesantandereanas en una época de resiliencia, donde la radio marcó un antes y un después en la educación rural del país; disponible en Spotify.















