Mascotas
Miércoles 20 de mayo de 2026 - 09:25 AM

Sed excesiva y cambios de peso: síntomas de diabetes en perros y gatos

Reconocer las primeras señales de diabetes en mascotas puede marcar la diferencia entre un diagnóstico oportuno y complicaciones que afectan su calidad de vida.

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Publicado por: John Arias

La diabetes en mascotas suele aparecer de forma silenciosa y progresiva. Ellos no pueden decirlo, pero su cuerpo sí envía señales. Aprender a reconocerlas es un acto de amor que puede salvarles la vida.

De acuerdo con Alejandra Cáceres, médica veterinaria especialista en endocrinología, lo que muchos tutores consideran un simple cambio de comportamiento podría ser un indicio temprano de diabetes en perros y gatos, una enfermedad que, al igual que en los humanos, está relacionada con alteraciones en la insulina y los niveles de glucosa en la sangre.

La sed excesiva, una de las primeras señales

Uno de los síntomas más evidentes es el aumento exagerado en el consumo de agua. Perros y gatos con diabetes pueden pasar gran parte del día buscando qué beber, incluso intentando tomar agua de baldes, duchas o recipientes poco habituales.

Ese exceso de agua trae otra consecuencia: el aumento en la frecuencia de la orina. Mascotas que antes tenían hábitos muy definidos comienzan a orinarse dentro de casa o, en el caso de los gatos, a marcar territorio en lugares inusuales.

A esto se pueden sumar otros cambios físicos, como el aumento acelerado de peso o, por el contrario, una pérdida repentina sin razón aparente. También pueden aparecer vómitos, diarreas, malestar general o alteraciones en el apetito, desde falta de hambre hasta un deseo constante de comer. Lea también: ¿Qué es el microbioma y por qué es tan importante para las mascotas?

La obesidad en mascotas es un problema de exceso de grasa corporal que perjudica su salud, causando enfermedades cardíacas, articulares, diabetes y reduciendo su esperanza de vida.
La obesidad en mascotas es un problema de exceso de grasa corporal que perjudica su salud, causando enfermedades cardíacas, articulares, diabetes y reduciendo su esperanza de vida.

¿Por qué aparece la diabetes?

La enfermedad se produce cuando la insulina, la hormona encargada de regular el azúcar en la sangre, no se produce en cantidades suficientes o no funciona correctamente.

En los perros es más común que el organismo deje de producir insulina, mientras que en los gatos suele ocurrir que la hormona sí existe, pero el cuerpo no responde adecuadamente a ella.

Aunque puede haber factores autoinmunes o antecedentes médicos que influyan, los especialistas advierten que el estilo de vida tiene un papel clave. El sedentarismo, la mala alimentación y el sobrepeso son factores que aumentan el riesgo de desarrollar diabetes.

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Y es que cuando las mascotas ingieren alimentos ricos en hidratos de carbono, el aumento de glucosa en sangre estimula una producción excesiva de insulina por parte de las células pancreáticas, favoreciendo la resistencia a la insulina y aumentando las posibilidades de desarrollar diabetes.

Muchas veces, los tutores normalizan el exceso de peso porque consideran que sus mascotas “se ven más tiernas gorditas”, sin notar que esto puede afectar seriamente su salud metabólica.

Un tratamiento que va más allá de la insulina

El manejo de la diabetes veterinaria ha avanzado significativamente en los últimos años. Actualmente existen diferentes tipos de medicamentos, que se adaptan a las necesidades de cada paciente.

Lo primero es utilizar insulina, que puede ser de marcas humanas o veterinarias, adaptándose a lo que el paciente necesita. En perros, esta es la mejor opción junto con una buena alimentación.

En el caso de los gatos, además de la insulina, se pueden usar medicamentos que ayudan a disminuir la glucosa, pero que no son propiamente insulina. Algunos de estos se conocen como hipoglucemiantes y otros tienen el nombre de SGLT2, los cuales ayudan a regular la sensibilidad de la insulina que sí se produce. Estos tratamientos se complementan con una muy buena alimentación y actividad física.

Actualmente, también existe una alternativa con la medicina biorreguladora. El objetivo es que esta se pueda unir o trabajar en conjunto con los tratamientos tradicionales, lo que ha mostrado muy buenas respuestas. Esto permite usar la insulina o el medicamento necesario por menos tiempo o en menores dosis, lo que se traduce en menor cantidad de pinchazos, menor seguimiento y una mayor estabilidad por un tiempo prolongado.

La importancia de observar los cambios

Más allá de los tratamientos disponibles, los veterinarios insisten en que la clave sigue siendo la detección temprana. Cambios aparentemente pequeños, como beber demasiada agua, subir o bajar de peso rápidamente o modificar hábitos de comportamiento, pueden ser la primera señal de que algo no está funcionando bien en el organismo de una mascota.

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Prestar atención a esos cambios y acudir a controles veterinarios periódicos puede ayudar a que perros y gatos tengan una mejor calidad de vida, incluso después del diagnóstico.

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Cifras

De acuerdo con el portal especializado Vellcan Veterinarios, La diabetes mellitus afectaría a aproximadamente a 1 de cada 500 perros y a 1 de cada 200 gatos, y ha mostrado un preocupante aumento en los últimos 30 años, relacionado con el aumento de la obesidad y la falta de actividad física.

Tanto en gatos como en perros, la enfermedad aparece con mayor frecuencia entre los 7 y 9 años. En el caso de los perros, se ha observado mucha más incidencia en hembras sin esterilizar.

Publicado por: John Arias

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