La nueva Blancanieves de Disney llegó con más polémica que magia. Cambios en la historia y personajes han dividido al público, mientras la taquilla decepciona.

Publicado por: Redacción Tendencias
Disney lo ha vuelto a hacer, pero esta vez no todos coinciden en que haya resultado bien. La nueva “Blancanieves”, que llegó a las salas de cine de la ciudad el 20 de marzo, ha desatado más polémica que nostalgia y emoción. Por si fuera poco, los debates en redes sociales parecen ser más que las entradas vendidas.
Desde el primer tráiler, la audiencia manifestó que algo no estaba bien: vieron en Rachel Zegler una protagonista que parecía más interesada en desmarcarse del cuento original que en honrarlo. A los enanos no les fue mejor. Muchos aseguran que fueron sustituidos por personajes sacados de un mal episodio de “Shrek”. Sobre la reina malvada, Gal Gadot, el público manifestó no haber visto su mejor actuación.
¿Qué dice la crítica de la película?
Con un presupuesto (US$250 millones) que haría temblar a cualquier estudio independiente la cinta se enfrenta a un panorama desolador. Con una taquilla inicial que se ubica muy por debajo de lo esperado (US$87.3 millones) y una puntuación que parece sacada de una película de terror, está claro que el hechizo del live-action de Disney se está rompiendo.
La fórmula de rehacer clásicos parece que ya no convence como antes. Mientras “Maléfica” y “Cruella” intentaron darle un giro a sus historias, “Blancanieves” ni es fiel al clásico ni ofrece algo realmente innovador. Lea también: Adolescencia: Netflix trae un thriller asfixiante que convierte el plano secuencia en una pesadilla realista
Sin embargo, muchos declaran que la fórmula funciona para los más pequeños de casa, quienes se divierten con esta nueva historia y unos personajes con mucha alegría. Adaptar un clásico es un desafío. Por eso, el haber apostado por una protagonista que antes que ser salvada de todo termina convirtiéndose en la esperanza de su pueblo y en una princesa aguerrida, resalta como uno de los aciertos de la cinta.
















