Toy Story 5 salta de la pantalla a los pasillos del cine con tiendas temáticas por tiempo limitado en Colombia, una experiencia que mezcla nostalgia, juego y nuevos personajes para celebrar el regreso de Woody, Buzz y Jessie.

Publicado por: Redacción Tendencias
Hay películas que no se quedan en la pantalla. Se quedan en las voces que repetimos, en los muñecos que alguna vez acompañaron una cama infantil, en esa frase que todavía despierta una sonrisa colectiva: “al infinito y más allá”. Con Toy Story 5, Disney y Pixar vuelven a tocar una fibra sensible de varias generaciones que crecieron con Woody, Buzz Lightyear, Jessie y ese pequeño universo de juguetes que aprendió a hablar de amistad, despedidas, miedo al olvido y lealtad.
Esta vez, el regreso no ocurre únicamente en la sala oscura. En Colombia, la llegada de la nueva película se expande hacia los corredores de Cine Colombia, donde seis salas del país serán escenario de tiendas temáticas por tiempo limitado. La propuesta convierte la expectativa del estreno en una experiencia cultural y afectiva: antes o después de la función, los espectadores podrán entrar en espacios diseñados para reencontrarse con personajes que hacen parte de la memoria emocional del cine familiar contemporáneo.
Las tiendas estarán disponibles del 6 de junio al 18 de julio en Bogotá, Medellín, Cali y Bucaramanga. En Bogotá, la experiencia llegará a Titán Plaza, Santafé y Centro Mayor; en Medellín, a Viva Envigado; en Cali, a Unicali; y en Bucaramanga, al centro comercial Cacique. Más que puntos de venta, estos espacios buscan recrear una atmósfera: un lugar para mirar, recordar, tomarse una foto, escoger un objeto y, sobre todo, volver por unos minutos a la sensación de juego que la saga ha sabido conservar desde su primera entrega.
La propuesta está construida a partir de dos conceptos visuales. El primero evoca el universo western de Woody y Jessie, con guiños al Viejo Oeste, colores cálidos y elementos que remiten a la aventura clásica. El segundo se adentra en una estética más tecnológica, acorde con el conflicto central de esta nueva historia: el encuentro entre los juguetes tradicionales y las nuevas formas de entretenimiento digital. Allí aparece Lilypad, una tableta que irrumpe en la vida de Bonnie con ideas propias sobre lo que significa jugar.
Ese choque entre lo análogo y lo digital parece ser uno de los grandes temas de Toy Story 5. La pregunta no es menor: ¿qué lugar ocupan los juguetes en una infancia atravesada por pantallas? ¿Cómo se transforma el juego cuando la imaginación comparte espacio con la tecnología? Desde esa tensión, la película promete volver sobre una inquietud profundamente contemporánea, pero sin desprenderse del tono entrañable que ha marcado a la franquicia.
En las tiendas, los fanáticos encontrarán productos licenciados oficiales, entre ellos accesorios, vestuario y juguetes inspirados en la película. Sin embargo, el atractivo de la experiencia no está solamente en adquirir un recuerdo, sino en participar de un ritual compartido. Para muchos adultos, visitar estos espacios será una forma de reencontrarse con una parte de su infancia; para los niños y niñas, será quizá la puerta de entrada a una saga que ha acompañado a sus familias durante décadas.
La nueva entrega cuenta con la dirección de Andrew Stanton, ganador del Premio de la Academia, la codirección de Kenna Harris, la producción de Lindsey Collins y una banda sonora original de Randy Newman, compositor histórico de la franquicia. Su estreno en Colombia está previsto exclusivamente en cines el 17 de junio de 2026.
Con esta iniciativa, Cine Colombia y Cinecolor, representante oficial de Disney en el país, buscan que la magia de Toy Story 5 salga de la pantalla y se instale en la experiencia cotidiana de ir al cine. Porque, al final, eso ha sido siempre Toy Story: una invitación a mirar los objetos de la infancia no como cosas olvidadas, sino como pequeñas cápsulas de memoria.
Y quizá por eso, cada regreso de Woody, Buzz y Jessie tiene algo de celebración. No solo vuelven los juguetes. Vuelve también una manera de recordar quiénes fuimos cuando jugar era una forma seria de imaginar el mundo.















