Revista Nueva
Sábado 20 de agosto de 2016 - 09:10 AM

“Mi mejor amigo es adoptado”: Laura Rodríguez

Como otras instituciones en nuestro país, la que dirige esta joven rescata a perros y gatos abandonados o maltratados. La diferencia radica en que su fundación, “Adopta, no compres”, no solo elige “con lupa” los hogares que les acogerán sino que hace énfasis en los beneficios de tener en casa a un animalito adoptado y no comprado.

“Mi mejor amigo es adoptado”: Laura Rodríguez (Foto: Revista Nueva /VANGUARDIA LIBERAL)
“Mi mejor amigo es adoptado”: Laura Rodríguez (Foto: Revista Nueva /VANGUARDIA LIBERAL)

Compartir

Publicado por: MARICARMEN CERVELLI N.

Laura Rodríguez adoptó a su primer perro a los 12 años. Ese amor especial que siente por los animales le fue inculcado por su papá. “Desde que nací, él me ponía un cachorrito en las piernas o en el cuello. Con el paso del tiempo comenzó a enseñarme qué tipo de animal era, me explicaba todo sobre su especie y qué trato debía darle”, recuerda.

Hoy, Laura tiene cuatro perros y una gata adoptados, y a través de su fundación “Adopta, no compres” rescata animales abandonados, abusados y maltratados en toda Colombia  y mejora sus condiciones de vida gracias a nuevos dueños que se comprometen con responsabilidad no solo a acogerlos sino a amarlos, cuidarlos, brindarles la atención necesaria y no abandonarlos nuevamente.

Durante mucho tiempo ella trabajó como rescatista independiente de animales, pero fue en 2012 cuando constituyó su fundación. “No estaba muy segura de hacerlo. Ya venía ayudando y veía que las personas que rescataban animalitos los mostraban de una forma lastimera. Yo quería rescatarlos y dejárselos ver a la sociedad de una manera distinta”. Actualmente su fundación tiene 120 perros y 20 gatos distribuidos en guarderías y veterinarias.

Graduada en Estudios Internacionales, esta joven divide el tiempo entre su fundación y un negocio familiar de finca raíz. Sin embargo, lo que la mueve es su amor por los animales y esa filosofía de vida que no la deja decaer aunque a veces, como ella misma dice, “tenga ganas de tirar la toalla”.

Una segunda oportunidad

Adoptar una mascota conlleva mucha responsabilidad y es a la vez un acto de amor, el cual significa darle un hogar a un perro o a un gato que ha sido maltratado y abusado; es una acción solidaria que le permite a ese animal tener a una familia que sí lo va a querer.

Algunas teorías indican que los perros mestizos tienen mejores defensas contra las enfermedades, son más inteligentes, más fáciles de educar y gozan de una esperanza de vida más larga. Según Laura, los perros adoptados son más agradecidos que los comprados. “Un perrito adoptado lo sabe: ¡tú le diste una segunda oportunidad!”.

Y así como ella garantiza ese eterno agradecimiento que el animal mostrará a su familia adoptante, también está segura de que son muchos los negocios que se lucran con el dolor y el sufrimiento de perros y gatos. “La gran mayoría tiene a los animalitos en pésimas condiciones. Los mantienen hacinados, muchos de ellos en un baño, comen encima de sus heces y orina, y ahí mismo nacen sus cachorritos. Entonces, cuando compramos una mascota, podríamos estar apoyando este tipo de negocios”.

¡Dar el primer paso!

El tema del maltrato animal sigue siendo subestimado en Colombia. Para Laura se trata de una falta total de cultura y educación que no distingue estrato social. Se manifiesta de diferentes maneras: desde golpes y desatención, hasta explotación o entrenamiento para peleas callejeras, entre otras.

Por ejemplo, Laura cuenta que adoptó a una de sus perras cuando tenía 9 años. “Ella es una perrita de pedigrí y toda su vida fue explotada (para sacar crías). Y fue tanta la cantidad de crías que le sacaron, que se le salieron los órganos por la vagina debido a la fuerza que hacía para parir; entonces la abandonaron y fue a parar a unos recicladores”.

De ahí que la fundación también busque cambiar mentalidades, hacerle entender a mucha gente que cuando se habla de animales también se habla de vida y de seres que sienten. “Si no los quieres, déjalos ahí; pero respétalos”, dice Laura, quien asegura que el 20% de las personas que adoptan se arrepienten luego. Por eso el proceso es estricto y envía un claro mensaje: adoptar una mascota no es un juego ni un capricho pasajero, debe ser un acto responsable.

Por fortuna, la mayoría sí acoge a su mascota y le da todo el amor y cuidado que ésta necesita. “Así que si adoptas a un perro o a un gato, ten en cuenta que la tranquilidad es clave para acogerlo, dale tiempo para que se adapte, no lo trates con lástima y atrévete a decirle que en su nuevo hogar estará seguro y cuidado”.

Así mismo, es clave e imprescindible la esterilización como un acto de humanidad. “Porque de lo contrario estás exponiendo a los hijos de ese animalito que tanto quieres a una posible mala vida; esa que tú no quieres que tu perro o gato tenga. Tú no puedes garantizar el futuro de las crías”, aconseja Laura a los potenciales adoptantes.

Aunque en nuestro país es difícil trabajar por el bienestar animal, esta joven sigue ahí, en pie de lucha, sin perder un ápice de su entusiasmo y siempre feliz por cada proceso de adopción. Porque sabe, que a pesar de todo, aún hay mucho amor para dar a estos animalitos.

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí y únase a nuestro canal de Whatsapp acá.

Publicado por: MARICARMEN CERVELLI N.

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad