Salud
Lunes 01 de diciembre de 2025 - 10:06 AM

Cómo cuidar el metabolismo durante diciembre: consejos prácticos

El sedentarismo en diciembre es mayor que en cualquier otra época del año y sus consecuencias suelen pasarse por alto. La falta de ejercicio no solo dificulta el regreso a la rutina en enero, sino que también puede perjudicar marcadores clave de salud.

Mantenerse en movimiento durante diciembre es clave para proteger su salud y llegar a enero con el cuerpo a su favor. / Fotografía de archivo
Mantenerse en movimiento durante diciembre es clave para proteger su salud y llegar a enero con el cuerpo a su favor. / Fotografía de archivo

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Publicado por: Redacción Vanguardia

Diciembre llega con un ritmo propio: reuniones, viajes, celebraciones, trasnochos y antojos que aparecen sin pedir permiso. Es un mes que lo envuelve… y también lo desordena.

Es cuando más fácilmente usted se suelta de sí mismo: la agenda se llena, la rutina se rompe, el sueño se mueve, la comida cambia y, casi sin darse cuenta, el ejercicio —ese espacio que tanto le costó construir durante el año— queda en pausa.

Pero diciembre tiene un efecto que rara vez se menciona: es corto, pero suficiente para hacerlo retroceder más de lo que piensa.

Por eso vale la pena detenerse un momento y preguntarse qué ocurre realmente en su cuerpo cuando deja de moverse en diciembre, y por qué mantenerse activo puede cambiar por completo su inicio de año.

El objetivo del movimiento en diciembre no es compensar ni “pagar” lo que come; es mantener activo su organismo para que pueda procesar mejor los excesos propios del mes. Cuando usted se mueve, su cuerpo aumenta la captación de glucosa en el músculo, mejora la sensibilidad a la insulina, eleva el gasto energético basal y mantiene en funcionamiento la maquinaria metabólica que regula lípidos y carbohidratos.

Aunque diciembre no es para perseguir récords ni presionarse con metas nuevas, sí es el momento perfecto para evitar que su metabolismo se aplane. Mantenerse activo lo ayuda a amortiguar el impacto de comidas más pesadas, horarios irregulares y un mayor consumo energético; en otras palabras, es una forma inteligente de cuidar lo que ya logró durante el año y llegar a enero con el cuerpo a su favor.

Diciembre no le pide entrenar más: le pide no soltar lo esencial. El movimiento no compite con las fiestas, las acompaña. No necesita intensidad, ni perfección, ni rutinas largas. Solo necesita continuidad.

Moverse este mes no es un acto de disciplina: es una decisión basada en ciencia para cuidar su corazón, su metabolismo y su capacidad física… incluso mientras celebra.

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Porque diciembre puede pausarlo, pero su salud, su fisiología y su cuerpo no deberían quedarse quietos.

El cuerpo no sabe que está celebrando

  1. Disminuye la sensibilidad a la insulina. En menos de 48 a 72 horas de inactividad, los músculos reducen su capacidad de captar glucosa.
  2. Se pierde eficiencia cardiorrespiratoria. El cuerpo disminuye rápidamente la capacidad de transportar oxígeno y sostener el esfuerzo físico. Por eso, tras una pausa, subir escaleras cansa más y entrenar “se siente pesado”.
  3. Comienza la desadaptación muscular. El músculo que no se usa reduce su actividad metabólica, baja la síntesis proteica y aumenta la inflamación de bajo grado.
  4. Se reactivan factores de riesgo cardiometabólico. La suspensión del ejercicio impacta procesos clave que ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares, metabólicas y musculoesqueléticas.

¿Cómo sostenerse sin que el ejercicio se vuelva una carga?

  1. Use la dosis mínima efectiva. Bastan 30 minutos al día de actividad física moderada para conservar sus adaptaciones. No se trata de volumen, sino de consistencia.
  2. Muévase en lo cotidiano. Camine más, baile en casa, suba escaleras, estírese entre reuniones. La suma de pequeños estímulos mantiene activo su sistema cardiovascular y muscular.
  3. No abandone la fuerza. La masa muscular es su motor metabólico. Tres movimientos básicos como sentadilla, empuje y plancha ayudan a mantener fibras clave trabajando durante todo el mes.
  4. Planifique aunque sea poquito. Dejar el ejercicio “para cuando haya tiempo” es asegurar el sedentarismo. Agende al menos tres sesiones cortas a la semana y trátelas como citas infaltables.
  5. Use diciembre como puente hacia enero. Lo que conserve ahora será energía, estabilidad metabólica y rendimiento que no tendrá que reconstruir el próximo año.

Por María Mercedes Botia Osorio, Médica especialista en Medicina del Deporte

Publicado por: Redacción Vanguardia

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