Es una de las infecciones bacterianas más frecuentes y, aunque suele pasar desapercibida, puede favorecer la aparición de gastritis, úlceras y cáncer gástrico cuando no se diagnostica y trata oportunamente.

Publicado por: Suministrado
Por: Dr. Juan Pablo Báez Duarte. Médico internista y fellow en Gastroenterología PUJ
La Helicobacter pylori es una bacteria capaz de colonizar el estómago durante años sin causar molestias. Se estima que cerca de la mitad de la población mundial ha estado infectada en algún momento y, en Colombia, diferentes estudios indican que entre el 60 % y el 80 % de los adultos podrían portar la bacteria, una de las prevalencias más altas de América Latina.
La infección suele adquirirse durante la infancia y puede permanecer toda la vida si no recibe tratamiento. Su transmisión ocurre principalmente por el consumo de agua o alimentos contaminados, condiciones deficientes de higiene o el contacto estrecho entre personas, especialmente dentro del núcleo familiar.
Aunque no siempre es posible evitar el contagio, mantener adecuados hábitos de higiene, consumir agua potable, lavar correctamente frutas y verduras y manipular los alimentos de forma segura ayuda a disminuir el riesgo de infección.
Cuando aparecen los síntomas
La mayoría de las personas nunca desarrolla manifestaciones clínicas. Sin embargo, cuando la bacteria produce inflamación del estómago pueden presentarse dolor o ardor en la parte alta del abdomen, sensación de llenura temprana, distensión abdominal, náuseas, eructos frecuentes o molestias digestivas después de las comidas.
Estos síntomas no son exclusivos de la infección por Helicobacter pylori, por lo que es indispensable evitar el autodiagnóstico y consultar al médico antes de iniciar cualquier tratamiento.
Con el paso del tiempo, la inflamación persistente puede favorecer la aparición de gastritis crónica, úlceras gástricas o duodenales e incluso sangrado digestivo. Además, la infección constituye el principal factor de riesgo para el desarrollo de cáncer gástrico, una enfermedad que continúa representando un importante problema de salud pública en Colombia.
Diagnóstico y tratamiento oportuno
La evaluación médica es fundamental, especialmente cuando las molestias digestivas son persistentes o existen antecedentes familiares de cáncer de estómago o de úlcera péptica. También debe consultarse de inmediato ante signos de alarma como pérdida de peso sin explicación, anemia, vómito con sangre, deposiciones negras o dificultad para alimentarse.
Publicidad
Cuando existe sospecha clínica, el especialista puede solicitar pruebas diagnósticas como el test de aliento, la detección de la bacteria en materia fecal o una endoscopia digestiva alta con toma de biopsias, según las características de cada paciente.
La buena noticia es que la infección tiene tratamiento. Habitualmente consiste en la combinación de antibióticos y medicamentos que disminuyen la producción de ácido gástrico durante aproximadamente dos semanas. Cumplir el tratamiento completo y evitar la automedicación es indispensable para lograr la erradicación de la bacteria y disminuir el riesgo de resistencia a los antibióticos.
¿Sabía que...?
Más del 75 % de los casos de cáncer gástrico en el mundo están asociados a la infección por Helicobacter pylori. Por eso, identificar y erradicar la bacteria cuando existe indicación médica constituye una de las estrategias más importantes para reducir el riesgo de desarrollar esta enfermedad.
Una vez finalizado el manejo, el médico suele indicar una prueba de control para confirmar que la infección fue eliminada, ya que la desaparición de los síntomas no siempre significa que la bacteria haya desaparecido.

Hábitos que ayudan a proteger el estómago
Aunque ningún alimento elimina por sí solo la Helicobacter pylori, algunos hábitos contribuyen a mantener una adecuada salud digestiva y reducir el riesgo de complicaciones:
- Consumir una alimentación balanceada rica en frutas, verduras y fibra.
- Lavar las manos antes de comer y después de ir al baño.
- Beber agua potable y manipular correctamente los alimentos.
- Evitar el cigarrillo y limitar el consumo de alcohol.
- No utilizar de forma frecuente medicamentos antiinflamatorios, como ibuprofeno, diclofenaco o naproxeno, sin indicación médica.
- Consultar oportunamente cuando las molestias digestivas persistan y evitar la automedicación o los remedios caseros como sustituto del tratamiento.
Las enfermedades del estómago son frecuentes, pero muchas pueden prevenirse o tratarse cuando se detectan a tiempo. Ante síntomas persistentes o antecedentes familiares de cáncer gástrico, la consulta médica continúa siendo la mejor herramienta para proteger la salud digestiva.
Si tienes dudas sobre este o algún tema relacionado con la sección de Salud, puede enviar sus preguntas y un grupo de especialistas se encargará de resolverlas: preguntasdr.joaquinfernando@gmail.com
















