La resequedad puede intensificarse por el clima, el agua caliente y algunos productos de uso diario. Estos son algunos cuidados recomendados para proteger la barrera de la piel.

Publicado por: Redacción Vanguardia
La sensación de tirantez, la descamación y la irritación son algunas de las molestias que pueden aparecer cuando la piel pierde parte de su hidratación. Aunque pueden presentarse en cualquier momento, existen factores del día a día que pueden favorecer la resequedad y afectar la barrera que protege la piel.
De acuerdo con un estudio citado por la Asociación Colombiana de Dermatología (Asocolderma), cerca del 91 % de los colombianos ha reportado alguna enfermedad o afección relacionada con la piel. El mismo reporte señala que un 36 % nunca ha consultado a un dermatólogo.
Entre las condiciones mencionadas está la xerosis, conocida comúnmente como piel seca. El clima, especialmente en ciudades ubicadas a gran altura como Bogotá, la contaminación y algunos productos de higiene pueden influir en el estado de la piel.

Por eso, algunos cambios sencillos en la rutina diaria pueden contribuir a conservar la humedad y reducir los factores que favorecen la resequedad.
Tres cuidados para incluir en la rutina
1. Aplicar hidratante después del baño
El momento posterior al baño puede aprovecharse para aplicar una crema hidratante, ya que ayuda a conservar la humedad de la piel. En personas con resequedad, también puede ser importante elegir productos que, además de hidratar, ayuden a mantener en mejores condiciones la barrera cutánea.
2. Revisar la temperatura del agua y los productos utilizados
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Los baños con agua demasiado caliente y algunos jabones pueden aumentar la sensación de sequedad. Utilizar agua tibia y productos suaves puede ayudar a evitar que la piel pierda más humedad durante la limpieza diaria.
También es conveniente prestar atención a cómo reacciona la piel ante los productos que hacen parte de la rutina y escogerlos de acuerdo con sus necesidades.
3. Mantener una rutina de cuidado constante
La hidratación no debería limitarse a los momentos en que aparece la resequedad. Mantener una rutina constante permite cuidar la piel de manera regular y prestar atención a cambios como descamación, irritación o tirantez.

En el mercado existen productos formulados con ingredientes como la urea y el ácido láctico. Lactourea, por ejemplo, destaca un complejo que combina estos componentes como parte de su propuesta para el cuidado de la piel seca.
El cuidado cotidiano puede ser un primer paso para mantener la piel en buenas condiciones. Sin embargo, cuando la resequedad es persistente, aparece irritación intensa o los síntomas empeoran, la valoración de un dermatólogo permite determinar qué está causando el problema y cuál es el manejo adecuado.
















