Las necesidades del rostro evolucionan con la edad, el ambiente y la exposición al sol. Una rutina efectiva no tiene que ser extensa, pero sí responder a lo que ocurre en cada etapa.

Publicado por: Redacción Tendencias
La piel no permanece igual durante toda la vida. El paso de los años, la radiación solar, la contaminación y algunos hábitos cotidianos pueden reflejarse progresivamente en su textura, hidratación, firmeza y pigmentación.
Por eso, su cuidado no debería comenzar únicamente cuando aparecen manchas, líneas de expresión u otros cambios visibles. La prevención, la elección adecuada de los productos y, sobre todo, la constancia pueden ser más importantes que seguir rutinas extensas o acumular tratamientos.
En el marco del Día Mundial del Cuidado de la Piel, Yanbal compartió tres recomendaciones para convertir el cuidado facial en un hábito diario. “Cuidar la piel no debería comenzar únicamente cuando identificamos un cambio frente al espejo”, señaló Suzanne Piqueras, directora corporativa de Tratamiento Facial y Protección Solar de la compañía.
El paso que no debería reservarse para las vacaciones
La primera recomendación es incorporar la protección solar a la rutina diaria. Aunque suele asociarse con paseos, piscinas o temporadas de vacaciones, la piel está expuesta a la radiación ultravioleta cada vez que una persona permanece al aire libre, incluso durante los días nublados.
La Organización Mundial de la Salud recomienda utilizar protector solar de amplio espectro, con protección frente a los rayos UVA y UVB, y un factor de protección solar de al menos 30. También aconseja reaplicarlo cada dos horas, especialmente después de nadar, hacer ejercicio o sudar.
La fotoprotección, sin embargo, no depende únicamente de un producto. Buscar la sombra, usar prendas que cubran la piel, sombrero y gafas con protección ultravioleta también reduce la exposición. Ningún protector bloquea por completo la radiación ni debe utilizarse para prolongar deliberadamente el tiempo bajo el sol.
Dentro de su portafolio, la compañía destacó la línea Total Block, que reúne alternativas para el rostro y el cuerpo, con diferentes niveles de protección y acabados. Entre ellas se encuentra Dermafusión SPF 50+, una fórmula que, según la información suministrada por la marca, ofrece protección de amplio espectro e incorpora ácido hialurónico.
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Una rutina distinta para cada necesidad
La segunda clave consiste en reconocer que no existe una rutina universal. Una piel seca no requiere lo mismo que una con exceso de grasa, sensibilidad, manchas o signos avanzados de envejecimiento. Incluso esas condiciones pueden cambiar con el clima, la edad, el estado de salud o el uso de determinados productos.
La marca propone sistemas específicos para hidratación, control de grasa, piel sensible, manchas y signos de la edad. Estas fórmulas incluyen ingredientes como ácido hialurónico, niacinamida, ceramidas, ácido salicílico, péptidos y extractos vegetales.
La elección de los activos debe hacerse con cuidado. Combinar demasiados productos o utilizar ingredientes que no correspondan al tipo de piel puede causar irritación, resequedad o sensibilidad. Ante manchas persistentes, lesiones, picazón o cambios repentinos, la recomendación es consultar con un profesional de dermatología.
La constancia pesa más que una rutina interminable
El tercer hábito es mantener una rutina sencilla y sostenida. La limpieza y la hidratación constituyen la base, mientras que los sueros o tratamientos especializados pueden añadirse de acuerdo con una necesidad concreta.
Durante el día, el orden sugerido comienza con la limpieza, continúa con los tratamientos y la hidratación, y termina con el protector solar. En la noche se incluye el desmaquillado, cuando sea necesario, seguido de la limpieza y los productos reparadores o hidratantes.
“La piel cambia porque cambiar es parte natural de la vida. Se trata de conocerla, construir una rutina y darle los cuidados que necesita en cada etapa”, agregó Piqueras.
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Más que perseguir resultados inmediatos, el cuidado facial exige observar las señales de la piel y sostener hábitos realistas. La rutina más útil no siempre es la que reúne más pasos, sino aquella que puede mantenerse en el tiempo y responde a una necesidad identificada.
















