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Martes 17 de octubre de 2023 - 12:35 PM

“Cuando Jessy me vio se puso muy nerviosa, no sé por qué tenía tanto miedo”: revela la madre de Luis Andrés Colmenares en “Mi Viacrucis”

En el decimotercer aniversario de la trágica muerte de Luis Andrés Colmenares Escobar, su madre, Oneida Escobar Gil, revela un testimonio conmovedor que desafía la versión oficial.

El testimonio de Oneida Escobar Gil es un viaje a través de los pasillos judiciales de Bogotá, marcado por el dolor, la impotencia y la ira en su búsqueda incansable de justicia. Fotos tomadas de redes sociales/VANGUARDIA
El testimonio de Oneida Escobar Gil es un viaje a través de los pasillos judiciales de Bogotá, marcado por el dolor, la impotencia y la ira en su búsqueda incansable de justicia. Fotos tomadas de redes sociales/VANGUARDIA

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Publicado por: Redacción Vanguardia

“Cuando Jessy me vio, se asustó, se puso muy nerviosa, no sé por qué tenía tanto miedo.

—Jessy, tranquila, solo quiero que me cuentes lo que pasó.

Sin embargo, a cualquiera de mis preguntas contestaba:

—¿Qué le dijo Laura?

—¿Qué le dijo Laura?

Le pregunté por el reloj de Luigi que nunca apareció. Me contó que el reloj se zafó de un lado del pasador cuando ella lo agarró por la manilla, pero Luigi lo arregló, se lo puso de nuevo y salió corriendo.

—¿Corriendo por dónde? —pregunté.

—Por la carrera 15 hacia al norte. Ah, no, por la calle de Penthouse, por la 84.

Esa era una versión distinta a la que me dio Laura la noche de la muerte de Luigi. Ahí me entró más la duda.

—¿Y dónde estaba el señor que vendía perros calientes? —insistí.

De nuevo, su respuesta fue:

—¿Qué le dijo Laura?

—Nada, por eso te estoy preguntando a ti —respondí.

Casi no podía hablar de los nervios.

—Jessy, si viste alguna pelea o si mi hijo tuvo un accidente, dímelo, yo lo voy a entender.

Lo único que quiero es saber la verdad.

—Yo no vi nada, se lo juro —contestó muy asustada”.

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El anterior pasaje en una de las revelaciones que la mamá de Luis Andrés Colmenares, Oneida Escobar Gil, en su libro “Mi Viacrucis”, publicado por Planeta. Oneida Escobar Gil, comparte un conmovedor testimonio que resuena como si hubiera ocurrido ayer. El recuerdo de su hijo, su voz, su esencia y su abrazo aún están frescos en su memoria.

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A pesar del tiempo transcurrido, Oneida Escobar Gil no ha olvidado el resplandor de la sonrisa de su amado hijo, que iluminaba las vidas de quienes lo rodeaban. Con el dolor de una madre que nunca desaparece, Oneida siente la necesidad de compartir su testimonio, de narrar la tragedia que rodeó la muerte de su hijo y el largo y angustiante proceso para descubrir la verdad detrás de su fallecimiento.

Desde el inicio, Oneida Escobar Gil sostuvo que la versión oficial, que catalogaba el trágico incidente como un accidente, no encajaba con la realidad que ella sentía en su corazón. La madre de Luis Andrés Colmenares Escobar argumenta que su hijo fue víctima de un homicidio injustificable, llevado por los celos, la intolerancia, la envidia y la falta de control de los impulsos.

En otro de los apartes puede leerse:

“—Huele a flor de muerte —dijo Luigi el 30 de octubre de 2010, cuando estábamos solos en el garaje. Él iba para la casa de una amiga a recoger una pañoleta para su disfraz de árabe que luciría en la fiesta de Halloween con sus mejores amigos: Jessy Quintero, Gogoto, Laura Moreno, Memo, y otros estudiantes de la Universidad de los Andes.

Yo no sentí el olor, pero el comentario de Luigi me asustó y dije:

—¿Por qué estás diciendo eso? En nombre de Dios, reprendo todas esas palabras.

Cuando en Villanueva alguien dice “Huele a flor de muerto” es porque se avecina una tragedia grande. Me persigné y cuando miré hacia la sala vi puras flores blancas. Había tenido una visión, pero no dije nada. Me quedé callada”.

Y revela:

“Llegamos a Villanueva y la calle estaba llena de gente. Yo había tenido unas visiones en el grupo de oración al que iba los jueves. Dios me mostró muchas veces la muerte de Luigi, pero yo no comprendía. En las visiones veía que alguien de mi familia se iba a morir, y veía mi casa de Villanueva, y el quiosco que ponen en la calle para protegerse del sol lleno de gente llorando. En mi casa había un ataúd en medio de la sala y las amigas de mi mamá rezaban el rosario. En la primera visión pensé que era mi mamá la que se iba a morir y le pedí a Dios que no fuera cierto. En la segunda visión entraba a la sala, veía a la persona metida en el cajón, pero no reconocía su cara. Mi papá y mi mamá hacían el rosario al lado del cajón, y por eso supe que el muerto no era ninguno

de ellos dos. Entonces, ¿quién era? Le pedí al Señor que me quitara esos malos pensamientos y me liberara de la angustia.

Así, igual a las visiones, fue mi llegada a Villanueva. Era como la crónica de una muerte anunciada. Ahí entendí que Dios ya me había estado preparando para ese momento. Le dije: “Dios, era mi hijo, ¿por qué me lo quitaste? ¿Para qué nos juntaste entonces?”. Teníamos tanta vida por compartir todavía”.

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El testimonio de Oneida Escobar Gil es un viaje a través de los pasillos judiciales de Bogotá, marcado por el dolor, la impotencia y la ira en su búsqueda incansable de justicia. Su relato no pretende cuestionar las decisiones de los jueces, pero expresa la convicción de que no se hizo justicia para su hijo, Luis Andrés Colmenares Escobar.

Publicado por: Redacción Vanguardia

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