Un hombre de televisión que hace cine, que ha encontrado en el teatro un nuevo amigo. El rey de la taquilla, quien desde hace años ignora la crítica y se refugia en su público, quienes aclaman sus historias, comparte su visión del arte.

Libretista, productor, cineasta, comunicador social y el rey de la taquilla en Colombia: logró hacer de El Paseo 4 (2016) la película colombiana más vista de la historia con 1.693.873 espectadores.
Dago García comparte constantemente que se ha valido de su infancia y sus recuerdos para escribir, producir y dirigir más de 40 historias, algunas de ellas las más taquilleras del país. “Pedro El Escamoso”, “Pecados Capitales” y “La saga, negocio de familia” llevan su sello.
Recientemente, produjo del documental ‘Pablus Gallinazo’. Y ahora regresa a Bucaramanga con un espectáculo teatral.
En una entrevista con Vanguardia reveló cómo hizo de la melancolía su fuente de humor y nos adentramos en su universo creativo, así como en su visión sobre el papel del arte y la cultura en la cotidianidad.
Preguntas y respuestas
- Ha enfocado su vida en hacer reír a los colombianos, ¿era un objetivo?
“Inconscientemente sí. Pero al principio de mi carrera en el cine yo hacía drama. Realmente la primera película con la cual empezamos a explorar el camino de la comedia fue La pena máxima. Fue nuestra tercera película. A partir de ahí el 90 % de mi producción en cine ha sido en comedia.
En la televisión, curiosamente, las primeras cosas que hice a finales de los 80 y comienzos de los 90 fueron comedias. Hice tres comedias y después mi primera telenovela. Durante mucho tiempo me dediqué al melodrama.
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No fue una búsqueda deliberada, la misma industria y el quehacer me llevó por esos caminos”.
- ¿Cuál es el sello con el que quiere que identifiquen su trabajo?
“Hay una constante en el trabajo que he hecho: la clase media popular. Creo que es el universo en el que mejor me siento y en el que mejor me va, en ese reflejo de los elementos populares de la clase media colombiana.
En la mayoría de mis películas la familia clase media es el escenario dramático donde ocurren las historias.
En la televisión también. Más que buscar que se me reconozca o recuerde por algo, si hago una mirada sobre el trabajo, sí diría que una constante es la presencia del humor.
Siempre trato de que, sea drama o melodrama, haya humor y el reflejo de la clase media. Yo pertenezco a ella, y creo que los escritores somos como esos Notarios del ambiente en el que crecemos y en el que nos movemos”.
- ¿A qué sentimiento recurre a la hora de escribir una historia?
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“Hay un sentimiento que me gusta mucho explorar: la melancolía. Alguien la definió como la alegría de sentirse triste y por supuesto que tienen que ver con la nostalgia, pero a mí ese tipo de aproximación al recuerdo atravesado por el humor y la nostalgia, que finalmente deriva en la melancolía, me gusta mucho.
Mis productos de televisión y cine acuden mucho a ese sentimiento grato. Creo que la gente agradece recordar las cosas gratas, y hacerlo con esa mezcla de nostalgia y sonrisas. Sí lo he buscado deliberadamente y no me puedo quejar porque los resultados han sido buenos”.
- ¿Teatro, cine o televisión?
“Me queda muy difícil decantarme por alguno. Cada uno me gusta, me da algo, me quita algo, y en la conjunción de todos me siento feliz de poder juntar las historias.
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De pronto hay algunos con los que uno se siente más cómodo, lo cual no quiere decir que sea el que más quiera. Yo soy un hombre que viene de la televisión, es mi origen y me siento muy cómodo. El cine es un descubrimiento posterior que me causa todavía mucha inquietud. Y el teatro es para mí el último amigo que conocí, y del que me falta mucho por conocer.
Cada uno tiene sus maneras de acceder al público”.
- Este año la televisión colombiana cumple 70 años y usted decide rendirle un homenaje, ¿por qué en el teatro?
“Pensé que siendo la televisión un medio tan tradicional, tan arraigado en el pueblo colombiano, valía la pena que otro medio le rindiera un homenaje. El teatro, con sus características, era el lugar ideal para rendirle homenaje a la televisión.
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(Cantemos la telenovela) es un espectáculo donde se combina música, video, teatro, pero todo alrededor de los 70 años de la televisión colombiana y qué bueno que sea en el teatro, el primo hermano de la televisión.
En muchas ocasiones la televisión ha sido el refugio de los actores de teatro. Desafortunadamente, no siempre el teatro permite que los actores vivan de él. La televisión siempre ha sido un espacio en el cual pueden continuar su oficio y lograr un mejor vivir. Entonces también es parte de una deuda que tiene el teatro con la televisión”.
“Siempre que podamos presentarle a la gente personajes y situaciones con las que se identifiquen, y puedan tener una relación emocional, vamos a garantizar que el teatro siga siendo una de las fuerzas vivas de la cultura”.

- Llega también a hacer teatro a Bucaramanga, ¿por qué este público?
“Se trata de un espectáculo de teatro y música. ‘Póngale vallenato, mano’ na comedia donde un santandereano trata de conquistar a una costeña, en una universidad de Bucaramanga, para eso tiene la ayuda de un compañero de curso que es cantante vallenato, que también es costeño y va acompañando este proceso de conquista con canciones del repertorio clásico del vallenato.
Me pareció que era una historia oportuna. Siempre me ha causado mucha curiosidad el arraigo que tiene la música vallenata en Bucaramanga. A veces siento que se oye más vallenato que en Valledupar. Además porque tengo una relación estrecha con la ciudad, siento un afecto especial porque mi esposa es bumanguesa.
Tengo la certeza de que en Santander sobra el talento. Era un sueño que valía la pena convertir en una obra de teatro. Es una obra con música, una oportunidad para ir en familia. Considero que si tú puedes reír, cantar y además ver una historia de amor bien compleja porque no ir y pasar ese rato ameno. Estamos muy contentos y creo que la gente lo va a disfrutar mucho”.
- La era digital no ha logrado acabar con la ida al cine ni al teatro, ¿qué es lo que no logra reemplazar?
“Porque son eventos. Siempre necesitas de una u otra forma romper tu cotidianidad, asistir a algo especial en tu vida. El consumo de contenido digital, a la manera de la televisión, también se integra a las rutinas. El teatro y el cine te sacan incluso de ese espacio. Romper estas dinámicas le augura un futuro largo”.
- ¿Por ese camino deben mantenerse el arte y la cultura en el país?
“Es el único camino posible. El arte y el entretenimiento siempre tienen que ser esa contraparte de la vida de preocupaciones, de la vida política, de la vida laboral, conflictiva.
Siempre el arte y la cultura tienen que servir de equilibrio, permitirle al individuo reencontrarse con la mejor parte de su ser.
Es necesario, oportuno y urgente”.


















