Las autoridades del Líbano intensificaron sus advertencias sobre el impacto de la ofensiva militar israelí en el sur del país, señalando graves daños a viviendas, patrimonio histórico y un creciente riesgo para la población civil.

Publicado por: Agencia Efe
El presidente del Líbano, Joseph Aoun, y el primer ministro, Nawaf Salam, manifestaron este sábado su creciente inquietud ante la demolición de viviendas, la afectación de sitios históricos y las amenazas dirigidas contra civiles en medio de la ofensiva israelí.
Ambos dirigentes analizaron los resultados de la reciente reunión sostenida en Washington entre delegaciones militares de Líbano, Estados Unidos e Israel, en el contexto de las gestiones diplomáticas destinadas a frenar los ataques y la presencia del Ejército israelí en zonas del sur libanés.
Durante un encuentro celebrado en el Palacio de Baabda, en Beirut, Aoun y Salam revisaron el desarrollo de estos contactos, así como los preparativos para la siguiente ronda de negociaciones prevista para los días 2 y 3 de junio.
De acuerdo con la Presidencia libanesa, la delegación del país reiteró en la capital estadounidense que su principal objetivo sigue siendo alcanzar un alto el fuego que ponga fin a la campaña militar iniciada por Israel a comienzos de marzo en el sur del territorio.
Los líderes también abordaron la situación de seguridad en las regiones meridionales, donde denunciaron la continuidad y expansión de las operaciones israelíes en diversas localidades, especialmente en los distritos de Tiro y Nabatieh.
Asimismo, expresaron su preocupación por el impacto de estas acciones en la población civil, incluyendo la destrucción de viviendas, daños al patrimonio histórico y las advertencias dirigidas a los residentes para abandonar sus hogares y medios de vida.
Ante este panorama, Aoun y Salam acordaron intensificar las gestiones diplomáticas y políticas con el objetivo de poner fin a lo que calificaron como prácticas condenables por parte de Israel.
La reunión también permitió revisar la situación interna en materia de seguridad y el seguimiento a las personas desplazadas por la escalada de violencia en el sur del país, donde, según cifras oficiales libanesas, la ofensiva ha dejado al menos 3.324 muertos.















