Una llamada telefónica entre ambos líderes reveló diferencias sobre el conflicto en el Líbano, el papel de Irán y el futuro de la estabilidad regional.

Las relaciones entre Washington y Tel Aviv atraviesan uno de sus momentos más incómodos en lo que va del mandato de Donald Trump. Una llamada telefónica entre el presidente estadounidense y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, derivó en un intercambio de palabras que trascendió los límites de la diplomacia discreta y obligó a ambos líderes a explicarse públicamente.
Lo que comenzó como una conversación sobre la situación en el Líbano terminó convirtiéndose en el epicentro de un debate sobre el estado real de una de las alianzas más estratégicas del mundo.
Fue el propio Trump quien confirmó, sin mayor reparo, que durante esa llamada del lunes le dijo a Netanyahu que estaba “jodidamente loco”, según sus propias palabras difundidas en el pódcast Pod Force One del diario New York Post. Además: Donald Trump respalda a Abelardo de la Espriella tras su victoria en primera vuelta

El mandatario explicó que su malestar respondía a los constantes enfrentamientos del primer ministro israelí con el Líbano, una escalada que, según funcionarios estadounidenses citados por el medio Axios, pone en riesgo el frágil alto el fuego vigente y complica el proceso de negociación de paz entre Estados Unidos e Irán.
Pese a la contundencia del comentario, Trump se encargó de matizar su postura al afirmar que le tiene mucho aprecio a Netanyahu y que trabajan muy bien juntos. Siga informado: Nathaniel Morris, el empresario que Trump eligió para ser embajador de Estados Unidos en Colombia
Netanyahu minimizó la tensión y defendió su relación con Trump
La respuesta del primer ministro israelí llegó a través de una entrevista con la cadena CNBC. Lejos de alimentar la polémica, Netanyahu optó por encuadrar el episodio como algo propio de cualquier relación sólida.
Sostuvo que, en las mejores familias, los desacuerdos tácticos son inevitables, pero que siempre se encuentra la manera de resolverlos, y que entre grandes amigos es posible discrepar por la mañana y actuar en conjunto por la tarde. Además: De la Espriella agradece el respaldo de Trump y promete una alianza radical con EE. UU.

El jefe de Gobierno israelí subrayó que ambos países coinciden en lo esencial, en particular en el objetivo de poner fin al programa nuclear iraní para que Teherán no represente una amenaza para Israel, Oriente Medio ni Estados Unidos. Asimismo, calificó a Trump como el mejor amigo que Israel ha tenido en la Casa Blanca y aseguró que entre ellos existe un respeto mutuo que trasciende los roces coyunturales.
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El trasfondo de la disputa está directamente ligado a la situación en el Líbano. Según los reportes conocidos, la llamada se produjo después de que Netanyahu advirtiera que atacaría objetivos en Beirut si el grupo chií Hizbulá no detenía sus ataques contra Israel. Fue en ese contexto donde Trump expresó su frustración.
Horas después de la conversación, el presidente estadounidense anunció que tanto Israel como Hizbulá se habían comprometido a frenar sus ofensivas, un resultado que sugiere que, más allá de las palabras fuertes, la comunicación entre los dos aliados aún produce resultados. Además: Netanyahu negó arrastrar a Trump a guerra con Irán: “¿Alguien cree que le puedo decir qué hacer?”

Irán, el nudo que complica la diplomacia entre aliados
El episodio ocurre en un momento delicado para la diplomacia regional. Teherán anunció horas antes de la polémica que suspendía sus conversaciones con Washington como represalia por los ataques israelíes en territorio libanés.
Sin embargo, Trump negó que existiera tal suspensión y aseguró que las negociaciones continúan su curso. En las últimas semanas, ambos países han intercambiado borradores orientados a alcanzar un acuerdo que ponga fin a la guerra y permita la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, una vía fundamental para el comercio mundial de petróleo y gas.
Una de las condiciones que Irán ha puesto sobre la mesa para cerrar ese pacto es, precisamente, el cese de la ofensiva israelí en el Líbano, lo que convierte la presión de Trump sobre Netanyahu en un elemento con implicaciones geopolíticas de largo alcance.

En la entrevista con CNBC, Netanyahu también se refirió a la postura de Irán respecto a las armas nucleares. Al ser preguntado por la periodista Sara Eisen sobre la afirmación de Trump de que Teherán habría aceptado renunciar a ese arsenal, el primer ministro israelí fue cauteloso y advirtió que es necesario asegurarse de que Irán realmente cumpla con esa condición.
“Irán siempre miente, por eso hay que tener una forma de sacar el material nuclear y desmantelar su infraestructura”, sostuvo, al tiempo que reconoció que Trump confía en poder lograrlo mediante presión diplomática y negociaciones.
Por su parte, Trump también abrió una ventana inusual en su entrevista con el pódcast del New York Post al revelar que le gustaría conocer al líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Jameneí, y que probablemente se reunirá con él en algún momento, dependiendo de cómo se desarrollen los acontecimientos. Una declaración que, en medio de la tensión con Netanyahu, añade una nueva capa de complejidad a un escenario diplomático que no da señales de simplificarse en el corto plazo.
















