Prosantander invitó a un importante grupo de personalidades del departamento de Santander a una reunión en el Jockey Club de Bogotá, para exponer el proyecto denominado “Visión Santander 2050”, un juicioso estudio elaborado por expertos vinculados a Fedesarrollo.
Sin duda, se trata de un documento de enorme valor, que servirá de hoja de ruta para la clase dirigente de Santander y del Oriente Colombiano, en el sentido de poder estar en capacidad de orientar los esfuerzos para que todas las fuerzas vivas de la región trabajen mancomunadamente para direccionar las inversiones en los proyectos identificados.
Ese importante estudio debe estar en manos de todos los santandereanos que tengan alguna incidencia en las esferas de gobierno, para poder estar en capacidad de reclamar de manera permanente la ejecución de los proyectos.

Desgraciadamente, nuestra región ha sido no solo olvidada, sino maltratada respecto a otros departamentos, y las cifras del estudio presentan datos reveladores, como el que se ofrece en materia de infraestructura, en donde ocupamos el puesto número 23 en materia de desarrollo, lugar que podríamos calificar como vergonzoso.
Lo cierto es que hay que trabajar por proyectos como el corredor vial Zipaquirá-Barbosa-Bucaramanga-Cúcuta, convertido ahora en un proyecto estratégico para apoyar la reconstrucción de Venezuela y, de paso, para que Santander tenga una vía decente y a la altura adecuada para comunicarse con el centro del país.
Por otro lado, la navegación por el río Magdalena resulta ser un imperativo para apoyar el transporte de carga con la Costa Atlántica, logrando de esta manera una opción real para agilizar el transporte de carga en doble vía.
También es un imperativo el corredor férreo, tanto el de La Dorada-Barrancabermeja-Chiriguaná como la opción del Carare, recientemente presentada, a la cual habría que agregarle la conexión con Bucaramanga, que hasta ahora no existe.
Y, por último, el proyecto minero-energético, fundamental para lograr las metas de consumo de energía para la región, lo que significa también la garantía para la producción industrial, en el sentido de asegurar su funcionamiento.
Desde luego, el estudio contempla otros planes relacionados con saneamiento básico, medio ambiente y conectividad dentro de la región, así como el desarrollo educativo, tecnológico y de investigación, a lo cual se agrega el sector turístico, representado en el gran potencial del Oriente Colombiano.
Hay que felicitar a Prosantader; a Rafael Marín, Juan Camilo Montoya, Adolfo Botero y, desde luego, a Juan Pablo Remolina, su director, por su empeño en este estudio, que constituye una herramienta fundamental para la obtención de los propósitos a mediano y largo plazo para la región.










