Entre las raíces del cacao de San Vicente de Chucurí y los recuerdos de infancia en Barrancabermeja, Kelly Carrillo Rey ha construido la historia de una mujer emprendedora que hoy recibe con orgullo la corona de Señorita Santander 2026

El salón Caracoles del Club del Comercio fue escenario de una noche especial para la belleza santandereana. Allí se cumplió la imposición de los símbolos reales y la entrega del decreto que oficializa a Kelly Carrillo Rey como Señorita Santander 2026-2027, distinción con la que asumirá el honor de representar al departamento en el próximo Concurso Nacional de Belleza, que se realizará en noviembre.
La ceremonia fue impulsada por el Comité Departamental de Belleza de Santander y marcó el comienzo de un nuevo capítulo para esta joven de 24 años, nacida el 29 de septiembre de 2001 en San Vicente de Chucurí.

Kelly lleva a Santander en el corazón, pero lo hace desde una historia muy particular: sus raíces están en la tierra chucureña y su vida se forjó en Barrancabermeja, ciudad a la que llegó cuando apenas tenía dos años y que hoy considera su hogar: “San Vicente representa mis raíces y la historia de mi familia, mientras que Barrancabermeja es la ciudad en la que crecí, me formé y que considero mi hogar. Por eso me siento orgullosamente chucureña e hija adoptiva de la bella Ciudad del Sol”, expresa con especial cariño.
Y quizás en esa mezcla de territorios está buena parte de su encanto. En Kelly conviven la calidez de la mujer nacida en las montañas del cacao y la fuerza de quien creció a orillas del Magdalena. Dos lugares distintos, pero profundamente unidos en su identidad.
Una belleza con raíces en el cacao

Hija de Henry Carrillo Ardila y Nidya Rey Díaz, y hermana menor de Arley Carrillo Rey, Kelly creció en una familia de cacaocultores y comerciantes. Sus padres y abuelos han mantenido durante generaciones un estrecho vínculo con el campo y con el cultivo del cacao, al tiempo que han levantado su propio camino en el mundo del comercio.
Esa historia familiar, más que un recuerdo, es parte de los valores que hoy definen a la nueva soberana: “Crecer rodeada de estas dos realidades me ha enseñado el valor del trabajo, la disciplina, el esfuerzo y la importancia de salir adelante con nuestras propias manos”, asegura.
Para Kelly, su familia es el gran soporte de su vida. A sus padres atribuye buena parte de las enseñanzas que la han convertido en la mujer que es hoy. También reconoce en la fe uno de sus pilares fundamentales: “Mi familia es mi pilar”, afirma. “Ellos son quienes me han acompañado en cada etapa de mi vida y quienes me han enseñado muchos de los valores que hoy considero fundamentales”.
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Su relación con Dios también ocupa un lugar especial. Se define como una mujer de mucha fe, convencida de que cada oportunidad que ha llegado a su vida tiene un propósito.
El arte, una pasión que nació desde niña

Más allá de las pasarelas y las coronas, Kelly es una mujer profundamente ligada al arte. La música, la danza, el maquillaje, la moda y el modelaje han sido parte de sus intereses desde pequeña.
Durante su infancia tuvo la oportunidad de practicar folclor con la Fundación Caminos de Esperanza, organización que ha trabajado con comunidades y barrios vulnerables de Barrancabermeja. Aquella experiencia le permitió acercarse a las expresiones culturales de su tierra y comprender desde temprana edad el valor de preservar las tradiciones.
Su formación también ha estado ligada a esa sensibilidad artística. Después de realizar sus estudios escolares en el Colegio de las Américas de Barrancabermeja, viajó a Barranquilla, donde estudió Maquillaje Artístico en LCI, convirtiendo así una de sus grandes pasiones en una herramienta profesional.
Y aunque hoy la corona la coloca bajo los reflectores, Kelly sabe que la belleza es apenas una parte de todo lo que quiere construir.
Del cacao a una corona nacional
Su historia con los reinados comenzó de una manera especialmente significativa: representando precisamente aquello que lleva en la sangre, el cacao. Kelly tuvo la oportunidad de participar en el Reinado Nacional del Cacao y fue coronada Reina Nacional del Cacao en el departamento de Arauca. Para ella, aquella experiencia trascendió cualquier título: “El cacao no es solamente un producto que conozco: es parte de mi historia familiar y de la tierra de la que provengo”, recuerda.
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Hablar de los cacaocultores, contar su historia y llevar con orgullo el nombre de quienes trabajan la tierra fue una experiencia que guarda con especial cariño.
Ahora, el reto es aún mayor. La corona de Señorita Santander 2026-2027 le entrega la responsabilidad de convertirse en embajadora de todo un departamento ante Colombia.
Una mujer que sigue soñando
En el ámbito profesional, desde hace aproximadamente un año y medio trabaja en la Notaría Séptima de Bucaramanga, en el área de Relaciones Públicas junto al notario séptimo. Allí ha fortalecido habilidades de comunicación, liderazgo, relacionamiento y trabajo profesional, aprendizajes que hoy hacen parte de su crecimiento personal.
Pero Kelly no ha dejado de mirar hacia adelante. Actualmente explora la posibilidad de continuar su formación entre Derecho y Comunicación Social, dos campos que despiertan su interés y que considera caminos para seguir creciendo. Al mismo tiempo, conserva un sueño que conecta directamente con esa niña apasionada por el arte: estudiar Diseño de Modas.
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Porque detrás de la corona hay una mujer que todavía tiene muchos caminos por recorrer. Una mujer que lleva en su sonrisa la alegría de Barrancabermeja, en su historia el orgullo de San Vicente de Chucurí y en su corazón la memoria de una familia que aprendió a trabajar la tierra, cultivar cacao y abrirse paso con esfuerzo.
Kelly Carrillo Rey llega a la corona santandereana con belleza, pero también con raíces, sensibilidad y una historia propia. Desde la tierra del cacao hasta la Ciudad del Sol, lleva consigo dos hogares que hoy se encuentran bajo una misma banda: Santander. Ahora espera traer a sus paisanos la octava corona del título de Señorita Colombia.














