Tal vez no ha hecho todo, pero todavía puede disfrutar la vida. Un recordatorio para quienes sienten que la vida se les está escapando.

A veces usted siente que la vida se le está yendo. Mira hacia atrás y piensa en todo lo que quiso hacer, en los lugares que no conoció, en las cosas que dejó para después y en esos sueños que alguna vez parecían tan importantes. Puede aparecer esa sensación incómoda de no haber hecho nada, como si los años hubieran pasado demasiado rápido mientras usted simplemente trataba de seguir adelante.
Pero la vida no siempre se trata de grandes logros, viajes, reconocimientos o momentos que parecen sacados de una película. La vida también ocurre mientras usted trabaja, prepara un café, conversa con alguien que quiere, resuelve un problema en casa, va en el bus o simplemente intenta levantarse con ánimo después de un día difícil. Quizás usted no se ha dado cuenta, pero también ha vivido en esos pequeños momentos.
No tiene sentido mirar el pasado para castigarse por lo que no hizo. Cada etapa tuvo sus propias circunstancias. Hubo días en los que usted tuvo fuerzas y otros en los que apenas pudo con lo necesario. Tal vez tuvo miedo, preocupaciones, responsabilidades o simplemente no sabía qué quería. Eso también hace parte de la vida. Usted hizo lo que pudo con la persona que era en ese momento.
Pero ojo, la vida tampoco espera a que todo esté perfecto para comenzar a disfrutarse. Siempre habrá una ‘culebra’ por pagar, una preocupación pendiente, alguien que nos decepciona o algo que no sale como esperábamos y que nos da rabia. Si usted espera a que desaparezcan todos los problemas para sentirse vivo, probablemente se le pasen muchos momentos que podían haber sido buenos.

Tal vez aprovechar la vida no significa hacer más, sino estar más presente en lo que ya está viviendo. Disfrutar una comida sin mirar el teléfono, salir a caminar sin tener prisa, reírse por cualquier tontería, llamar a alguien que hace tiempo no escucha e incluso quedarse un rato ‘haciendo locha’ son cosas que puede experimentar.
También es bueno recordar que cada persona lleva su propio ritmo. No necesita comparar su vida con la de quien parece tenerlo todo resuelto. Usted no conoce las vidas difíciles de los demás, ni ellos conocen la suya.
¿Sabe algo? Todavía hay muchas cosas por hacer, y eso es una buena noticia. No importa cuánto tiempo haya pasado, siempre puede empezar con algo pequeño. Aprender algo, visitar un lugar, acercarse a alguien, perdonar, descansar, cambiar una costumbre o simplemente permitirse disfrutar un poco más. No necesita transformar su vida completa de un día para otro.
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Si bien la vida es frágil, al mismo tiempo, es hermosa. Basta con reconocer que este día existe, que usted está aquí y que todavía puede mirar alrededor y encontrar algo que agradecer, algo que amar o simplemente algo que disfrutar.

Cuando vuelva a sentir que la vida se le está yendo y que ‘no ha hecho nada’, recuerde que su mundo es así: imperfecto, algo inesperado, con problemas que llegan sin pedir permiso, pero también con mañanas nuevas, conversaciones, abrazos, risas y pequeños instantes que hacen que todo tenga sentido.
Pregunta del día

- Las inquietudes suelen irrumpir en nuestro estado de ánimo y, en ocasiones, terminan por apoderarse de nuestros pensamientos. Sin embargo, cada cuestionamiento también puede convertirse en una oportunidad para abrirnos a nuevos horizontes, ya sea mediante la reflexión o a través de estrategias saludables que ayuden a fortalecer el alma. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Ando en esas épocas en las que no me encuentro conmigo mismo. Aunque no estoy sumergido en problemas económicos, hay algo en mi estado de ánimo que me tiene pensativo y nostálgico. Soy un hombre de fe, tengo 41 años y, a decir verdad, siento que algo me falta. En estos casos, ¿qué debo hacer? Le agradezco algún consejo”.
Respuesta: Es completamente válido que atraviese por momentos en los que sienta que no termina de encontrarse con usted mismo, aun cuando no exista una aflicción concreta o un problema evidente. El hecho de que usted pueda reconocer lo que está sintiendo y expresarlo ya es un paso importante.
Como hombre de fe, puede ser un buen momento para acercarse más a Dios desde la oración, el silencio y la reflexión, sin exigirse tener todas las respuestas de inmediato.
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También puede ayudarle mantener aquellas actividades que le generan bienestar, compartir lo que siente con alguien de confianza y permitirse vivir este momento con paciencia, entendiendo que no todo lo que siente tiene que resolverse de manera inmediata.
Si percibe que esto es pasajero, puede darse un tiempo para observar cómo evoluciona su estado de ánimo. Sin embargo, si esa sensación permanece, se intensifica o empieza a afectar su vida cotidiana, sus relaciones, su sueño o sus ganas de hacer las cosas, sería recomendable buscar acompañamiento profesional. Pedir ayuda a un sicólogo no contradice la fe; al contrario, también puede ser una manera de cuidar el regalo de la vida y de procurar bienestar integral. ¡Hágame caso y me cuenta cómo le va!
Breves del día

- El ‘desaliento del alma’ puede aparecer cuando las dificultades parecen superar las fuerzas disponibles; sin embargo, reconocerlo permite transformar la incertidumbre en motivación. Así surge la resiliencia y se buscan nuevas oportunidades, apoyo y razones para continuar con esperanza, fe y propósito.

- La tristeza es una emoción que merece ser comprendida, no ignorada, porque puede señalar necesidades profundas y abrir espacios para reflexionar, sanar, pedir apoyo y construir nuevamente bienestar emocional con paciencia y fortaleza. La gente sí puede permitirse estar triste, pero no puede quedarse sumergida en ella.
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- La solidaridad fortalece comunidades porque invita a reconocer las necesidades ajenas y actuar responsablemente; compartir tiempo, recursos o palabras de apoyo puede generar esperanza, dignidad y cambios para todos, especialmente en momentos difíciles. En estos tiempos, como nunca antes, debemos ayudar a los más necesitados.














