El proyecto más importante a cargo de la Gobernación de Santander es el Anillo Externo Metropolitano, que permitiría descongestionar la autopista y disminuir los niveles de contaminación. El caos vehicular entre Piedecuesta, Bucaramanga y Girón es insoportable. La pertinencia y el beneficio de esta obra es innegable. El área metropolitana de Bucaramanga no puede seguir estancada en el tiempo. Otras ciudades como Barranquilla, Medellín, Bogotá y Cartagena evidencian que sí es posible avanzar en obras de gran envergadura.
De ahí que celebro la realización, el pasado lunes, de la primera mesa pública de Rendición de Cuentas de este proyecto por parte del gobernador. Más de trescientas personas atendieron el evento, lo que demuestra el gran interés alrededor de esta vía. Los problemas saltan a la vista: débil estructuración, desfinanciación, demoras en la obtención de permisos, opacidad contractual, supervisión limitada, desinformación y descoordinación entre las principales entidades competentes, entre otros.
Pero no vale la pena llorar sobre la leche derramada. La ciudadanía demanda soluciones. En lugar de críticas, lo que se necesita son propuestas. Hay que sincerar el presupuesto. Existen fuertes dudas de que el proyecto en doble calzada, incluyendo los intercambiadores, valga 2,8 billones. Debe haber claridad sobre los estudios y diseños de la obra. Sin embargo, no hay duda de que los recursos asignados actualmente no alcanzan y que se requiere identificar nuevas fuentes de financiación.
La valorización, aprobada por la Asamblea, debe seguir adelante. Buena parte de los propietarios de la zona están dispuestos a hacer este aporte, lo que es justo. Es positivo que los alcaldes de Piedecuesta y Girón hayan compartido la información requerida para avanzar con los estudios de valorización. Su participación es esencial. La instalación de un peaje podría apalancar un crédito. Se podría incluir la doble calzada y los intercambiadores en el marco de una APP para el corredor Bucaramanga-Barbosa. Algunos sugieren que el proyecto se incluya en la APP de la Ruta del Cacao. Otras fuentes de recursos podrían ser regalías, obras por impuestos locales, un porcentaje de registro y anotación y, evidentemente, el presupuesto general de la Nación.
Adicionalmente, se requiere con urgencia que haya un gerente con dedicación exclusiva y fortalecer la supervisión del proyecto a cargo de la Gobernación. Entidades como la Cámara de Comercio y la Sociedad Santandereana de Ingenieros podrían apoyar esta labor. Debe haber transparencia radical. Se debe crear una página web en la que se difundan los detalles y avances de la obra. La participación de las comunidades, las veedurías y los órganos de control debe continuar y fortalecerse. Los retos de este proyecto deben ser una oportunidad para demostrar la berraquera y la grandeza de los santandereanos.












