El festival presenta un cartel de más de 21 artistas y proyectos de distintas ciudades, géneros, formatos y lenguajes, con una programación que tendrá lugar entre septiembre y octubre.

Publicado por: Redacción Tendencias
Con más de 21 artistas y proyectos de distintas ciudades del país, VIVA Vol. 4 regresa a Bucaramanga con cuatro jornadas de conciertos que se extenderán entre septiembre y octubre. La programación reúne propuestas de la escena musical independiente de Bogotá, Cali, Medellín y el ámbito local, en un cartel marcado por la diversidad de géneros, formatos y búsquedas sonoras.
Más que concentrarse en una tendencia o estilo particular, esta cuarta edición busca ofrecer una mirada amplia a la producción independiente contemporánea. Bandas, proyectos individuales y distintas experiencias escénicas compartirán escenario en una programación que apuesta por la música en vivo como punto de encuentro entre artistas y públicos.
La primera jornada será el sábado 12 de septiembre, con Altibajo Latin Son, Dani Cuba, La Matachera y Ríos, cuatro propuestas encargadas de abrir esta nueva edición y mostrar desde el comienzo el carácter diverso del festival.

La programación continuará el jueves 24 de septiembre con Encarta 98, de Bogotá; Francamente Ya Lo Sé; Té de Testo y Eloy Bretón. La fecha sumará nuevos lenguajes y sonoridades al cartel, además de propiciar el encuentro entre proyectos provenientes de distintos circuitos musicales.
El sábado 10 de octubre llegará una de las jornadas más nutridas de VIVA Vol. 4. Ese día se presentarán Niebla, de Bogotá; Animala, de Cali; Micha Machine; Mybrid Act, de Medellín; Babyzuky; Miles de Equis; Roja y Zimalevi. Ocho proyectos compartirán escenario en una fecha que ampliará el recorrido sonoro de esta edición.
Uno de los ejes de VIVA Vol. 4 será precisamente la circulación. La llegada a Bucaramanga de agrupaciones y artistas de Bogotá, Cali y Medellín, junto con proyectos locales y de otras procedencias, busca tender puentes entre escenas que habitualmente desarrollan sus propios circuitos y públicos.

De esta manera, la ciudad se integra a una dinámica de intercambio en la que la música en vivo funciona no solo como espectáculo, sino también como espacio para descubrir nuevos proyectos, establecer conexiones y ampliar las posibilidades de circulación de los artistas independientes.
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El cartel tampoco pretende ofrecer una definición cerrada de lo que significa hoy hacer música independiente. Por el contrario, reúne distintas formas de composición, producción e interpretación, así como propuestas que encuentran en la puesta en escena parte esencial de su identidad.













