El Informe de Calidad de Vida del Programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, BMCV, muestra avances en reducción de la mortalidad durante la primera infancia y una leve reducción de los casos de dengue. Sin embargo, el aumento de las muertes por esta enfermedad y de los suicidios evidencia retos que persisten en la salud pública del área metropolitana.

El panorama de la salud en Bucaramanga y los municipios de su área metropolitana es de contrastes. Durante 2025 se registraron avances importantes en algunos indicadores, pero también aparecieron señales de alerta que muestran que la reducción de ciertos eventos no necesariamente se traduce en mejores resultados en todos los frentes.
Así lo evidencia el Informe de Calidad de Vida, elaborado por el programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, BMCV, que hace seguimiento a indicadores que permiten conocer la evolución de las condiciones de vida de la población y las brechas existentes entre los municipios.
Uno de los resultados más favorables está en la reducción de la mortalidad durante la primera infancia. Entre 2024 y 2025, las defunciones de menores de un año disminuyeron de 70 a 58, mientras la tasa pasó de 6,67 a 5,70 por cada 1.000 nacidos vivos.
La tendencia también fue positiva entre los menores de cinco años. En este grupo, las muertes bajaron de 89 a 73 y la tasa se redujo de 8,49 a 7,17 por cada 1.000 nacidos vivos.
Aunque el promedio metropolitano muestra una relativa mejoría, los resultados no son iguales en todos los municipios. En 2025, la tasa de mortalidad de menores de cinco años fue de 8,88 en Floridablanca; 8,02 en Bucaramanga; 5,04 en Girón y 4,37 en Piedecuesta.
La diferencia entre los municipios evidencia que los avances generales deben complementarse con una mirada territorial. Los promedios metropolitanos pueden ocultar realidades distintas y, por ello, el reto no consiste únicamente en mejorar el indicador global, sino en cerrar las brechas y garantizar condiciones de atención oportunas y adecuadas para la primera infancia en todo el territorio.
El dengue: menos contagios, más muertes

El comportamiento del dengue presenta uno de los contrastes más significativos del informe. Los casos registrados cayeron de 37.932 en 2024 a 14.117 en 2025, una reducción del 62,8 %. La disminución representa un resultado relativamente positivo desde el punto de vista de la transmisión de la enfermedad. Sin embargo, el dato adquiere otra dimensión cuando se observa la mortalidad: las defunciones por dengue aumentaron de 15 a 26 casos.
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Al mismo tiempo, la letalidad -es decir, la proporción de personas diagnosticadas que fallecieron- pasó de 0,04 % a 0,18 %.
El contraste plantea una pregunta que va más allá del número de contagios: ¿qué está ocurriendo con los pacientes que desarrollan cuadros graves? La reducción de casos no estuvo acompañada por una disminución de las muertes, lo que pone el foco en la detección temprana, la clasificación del riesgo y la atención oportuna de los pacientes con signos de alarma.
Por eso, el comportamiento del dengue debe leerse con cautela. El descenso de los casos constituye un avance, pero el aumento de las defunciones muestra que todavía existen desafíos en la respuesta frente a las formas graves de la enfermedad.
Suicidios: una alerta que permanece

La salud mental también continúa siendo un motivo de preocupación. La tasa de suicidios por cada 100.000 habitantes en el área metropolitana de Bucaramanga en los hombres es de 7,7 y en las mujeres de 1,6. Se trata de indicadores que requieren especial atención por su impacto social y familiar. Además, el promedio metropolitano puede esconder diferencias importantes tanto entre municipios como entre hombres y mujeres.
El comportamiento del indicador refuerza la importancia de mantener y fortalecer las estrategias de prevención, atención en salud mental y detección temprana de situaciones de riesgo.

Vale mencionar que en 2025, el 34,98 % de las quejas en salud corresponde a la falta de prácticas médicas oportunas.
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Un balance que exige mirar más allá de los promedios
Los indicadores de salud de 2025 dejan un balance mixto para Bucaramanga y su área metropolitana. La reducción de la mortalidad en la primera infancia es un avance que merece destacarse, al igual que la caída de los casos registrados de dengue.
Pero los resultados también muestran que no basta con que disminuya la incidencia de una enfermedad si aumenta su mortalidad, ni que mejore un promedio metropolitano si persisten diferencias importantes entre municipios.

El reto, por tanto, está en consolidar los avances y, al mismo tiempo, atender las señales de alerta. Reducir las brechas territoriales, fortalecer la atención de los casos graves y mantener la salud mental entre las prioridades de la agenda pública serán aspectos determinantes para que las mejoras en los indicadores se traduzcan en una mejor calidad de vida para los habitantes de toda el área metropolitana.

Nota de la Redacción: El programa BMCV tiene los respaldos de Prosantander, la Cámara de Comercio de Bucaramanga, la UIS, la UNAB, Vanti, ARIS Minning, la Fundación Corona y Vanguardia. Además, este año se suma la colaboración de la FOSCAL.
















