Las peluquerías de Epa Colombia enfrentan un nuevo desafío tras la captura de su fundadora, Daneidy Barrera Rojas.

Publicado por: Redacción Tendencias
La noche que cambió todo llegó sin previo aviso. Daneidy Barrera Rojas, mejor conocida como ‘Epa Colombia’, fue detenida por agentes del CTI mientras cerraba una de sus peluquerías. Las luces se apagaron en ese negocio, pero la verdadera incertidumbre se encendió en los corazones de quienes dependen de ella. El negocio que había levantado contra viento y marea enfrentaba ahora una nueva amenaza: su ausencia. Lea también: La vecindad del Chavo está de luto: el Señor Barriga despide a su mamá
Mientras la empresaria se enfrenta a una condena de cinco años de prisión, el futuro de sus salones parecía tambalearse. ¿Qué sería de esas puertas que habían brindado empleo a cientos de personas? ¿Y de las clientas fieles que volvían una y otra vez en busca de sus famosas queratinas? La respuesta llegó en un mensaje inesperado, cargado de determinación.
Karol Samantha, pareja de Barrera, rompió el silencio. “Queremos contarles que mientras ella no esté presente, seguimos esperándolas en nuestras sedes Carvajal, Medellín y Restrepo”, declaró en redes sociales. No había espacio para el drama, sino para una promesa firme: el negocio no se detendría.

Las clientas, entre asombro y alivio, comenzaron a especular sobre cómo la empresa lograría mantenerse sin su fundadora. Pero Karol y el equipo de trabajo parecen dispuestos a tomar las riendas. La maquinaria seguirá operando, los productos se seguirán vendiendo y las tijeras no dejarán de cortar.
A pesar de este esfuerzo por mantener la calma, la sombra del juicio público persiste. Para muchos, Daneidy Barrera es más que una empresaria; es un símbolo de reinvención. De alguien que, tras los errores de su pasado, se levantó y construyó un imperio con sus propias manos. Ahora, su lucha continúa desde otro frente, mientras quienes la apoyan prometen no dejar caer lo que ella levantó.

¿Cuáles son los negocios de Epa Colombia?
Daneidy Barrera Rojas, conocida por todos como ‘Epa Colombia’, no es solo una figura polémica. Detrás de su imagen pública, ha tejido un imperio empresarial que, aunque construido sobre escándalos y redención, se mantiene firme... al menos por ahora. Lea también: Actriz murió al caer de un balcón mientras protagonizaba un trío sexual
Todo comenzó con un producto simple pero poderoso: la keratina. Su negocio de productos capilares explotó en popularidad, convirtiéndola en una reina de la belleza en Colombia. No se trataba solo de vender cremas y tratamientos; Epa encontró una fórmula que prometía milagros capilares, conquistando miles de cabezas –literalmente. Este negocio la llevó al éxito, con ventas que crecían sin parar.
Luego, vino la expansión. En 2018, decidió dar el siguiente paso: abrir peluquerías. Bogotá fue el epicentro de su nuevo proyecto. En sus salones, el ruido de las secadoras y el aroma de productos de belleza llenaban el ambiente. No solo eran servicios, también ofrecía planchas, secadores y productos exclusivos de su marca. Con cada clienta satisfecha, su red de negocios se expandía como una telaraña.
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Pero había más. En silencio, casi sin que el público lo notara, Epa Colombia incursionó en el mundo de los bienes raíces. Propiedades en Bogotá y Medellín se sumaron a su lista de inversiones. Con siete inmuebles en alquiler, su fortuna comenzó a consolidarse, diversificando sus ingresos y preparándose para cualquier tormenta... aunque la más fuerte aún estaba por llegar.
Ahora, con su reciente captura y la sombra de una condena, la pregunta que flota en el aire es: ¿sobrevivirá este imperio sin ella al mando? Su pareja, Karol Samantha, ha prometido que todo continuará funcionando, pero el suspenso persiste. Los clientes siguen llegando a las peluquerías, los productos siguen vendiéndose, pero en el horizonte, el destino parece estar escribiendo otro capítulo incierto para ‘Epa Colombia’.
La historia no ha terminado. Por ahora, el emporio de keratinas, salones y propiedades se mantiene, pero el futuro sigue siendo un misterio tan denso como los vapores en sus salones de belleza.
















