Un trabajador llegó al turno con el cuerpo presente, pero el espíritu aún flotando en la fiesta de la noche anterior. Con 0,08% de alcohol en la sangre, fue despedido de inmediato, pero la Corte decidió que su despido no tenía fundamento.

Publicado por: Redacción Tendencias
El 2 de enero de 2023, un minero chileno llegó al trabajo con un nivel de alcohol en la sangre de 0,08%, una cantidad que, según la ley de Tolerancia Cero de Chile, no lo califica ni como levemente influenciado por el alcohol, y mucho menos como ebrio. Pero sus jefes no quisieron entrar en tecnicismos y, sin mediar palabra, le entregaron su carta de despido, invocando la gravedad del asunto. Lea también: Video viral: joven escupido por ballena tras ser tragado durante travesía en kayak
La empresa argumentó que, en un entorno de alto riesgo como una mina, cualquier cantidad de alcohol en el sistema de un trabajador es inaceptable. Sin embargo, la Corte de Apelaciones de Santiago de Chile vio el caso desde otra perspectiva: ¿realmente representaba un riesgo o simplemente era un caso de resaca mal juzgada?
El fallo del tribunal dejó claro que, si bien presentarse al trabajo con aliento etílico no es la mejor decisión, tampoco se acreditó que el trabajador pusiera en peligro a alguien. En otras palabras: que alguien llegue con sueño, con resaca o con un café doble en la mano no significa automáticamente que deba ser despedido.
Los jueces fueron aún más allá y señalaron que, para que el despido fuera válido, la empresa debía demostrar que la presencia del trabajador en ese estado ponía en riesgo la seguridad de la operación, algo que no se logró probar.
Y aquí viene la gran pregunta: ¿dónde está el límite? Según la ley chilena, una persona está bajo la influencia del alcohol a partir de 0,31% y en estado de ebriedad desde 0,8%, lo que deja el 0,08% del trabajador despedido en una especie de limbo etílico.

¿Lo pueden despedir por llegar borracho al trabajo?
El caso ha generado debate. Algunos lo ven como un fallo sensato, otros como una puerta abierta a trabajadores con “pequeñas lagunas” de la noche anterior. Lea también: Hombre se reencontró con su perro después de cuatro meses y el momento se hizo viral
El abogado laboralista Francisco Ruay señaló que el fallo refuerza la idea de que el despido es una medida extrema y debe aplicarse solo cuando se comprueba un peligro real. En otras palabras, no basta con que un trabajador huela a fiesta para echarlo a la calle.
Mientras tanto, el minero en cuestión puede celebrar (esperemos que con moderación) que su traspié laboral terminó con una victoria judicial. Eso sí, tal vez la próxima vez opte por quedarse en casa con una aspirina y un buen vaso de agua antes de fichar en la mina.















