Lo que comenzó como una tranquila travesía en kayak terminó en una escena digna de una película de terror. Un joven de 24 años fue tragado por una ballena jorobada y escupido segundos después en las aguas del Estrecho de Magallanes.

Publicado por: Redacción Tendencias
El océano guarda historias que parecen sacadas de un guion de cine. En esta ocasión, el protagonista fue Adrián Simancas, un joven de 24 años que vivió una experiencia difícil de creer: fue tragado por una ballena jorobada y expulsado segundos después. Lea también: Video: Liberados un cachorro de zorro y un tigrillo lanudo en su hábitat natural
El momento quedó registrado en un video impactante captado por su padre, Dell Simancas, y en cuestión de horas se convirtió en viral en redes sociales, dejando a miles de espectadores en estado de shock.
El incidente ocurrió en Bahía Águila, en el Estrecho de Magallanes, Punta Arenas, mientras Adrián y su padre realizaban una travesía de packrafting, un deporte que combina caminatas con navegación en kayak inflable. Las aguas estaban en calma y el día parecía perfecto… hasta que el océano decidió cambiar la historia.
En el video, se observa a Adrián remando con tranquilidad cuando, de repente, una gigantesca ballena jorobada emerge del agua y lo engulle en un solo movimiento. En cuestión de segundos, el joven desaparece dentro de la criatura marina, mientras su padre graba la escena en completo asombro.
Las imágenes reflejan el terror del momento, el silencio abrumador y la incertidumbre de lo que acaba de ocurrir. Pero antes de que alguien pudiera reaccionar, la ballena decide que esa presa no está en su menú y lo escupe de vuelta al mar.
El reloj marcaba las 15:00 horas del sábado 8 de febrero cuando Dell Simancas, un anestesista venezolano de 49 años, y su hijo Adrián Simancas, un joven de 24 años apasionado por la música y la tecnología, se adentraron en las aguas del Estrecho de Magallanes en una expedición que cambiaría sus vidas para siempre.
La travesía, que combinaba trekking y packrafting, los llevó hasta la zona sur de Punta Arenas, un lugar donde la inmensidad del océano parece devorar el horizonte. Pero lo que nunca imaginaron es que, en cuestión de segundos, el océano intentaría devorar algo más.
El agua estaba en calma. El paisaje, imponente. Todo parecía ir según lo planeado… hasta que una sombra monstruosa emergió de las profundidades.
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🇨🇱 | Un joven de 20 años fue tragado por una ballena jorobada mientras se encontraba realizando packrafting junto a su padre en la Bahía Águila en Punta Arenas, región de Magallanes, al final terminó por escupirlo unos segundos más tardes.pic.twitter.com/PZc4m9j0rl
— Alerta News 24 (@AlertaNews24) February 12, 2025
El clip, que ya circula en redes con millones de reproducciones, muestra el momento en el que Adrián emerge del agua totalmente desconcertado, pero increíblemente ileso. Su padre se apresura a auxiliarlo, mientras ambos intentan asimilar lo sucedido.
Los comentarios en redes no tardaron en aparecer: “Esto es lo más increíble que he visto en mi vida.”; “No sé si envidiarlo o temerle al océano aún más.” “¡Este joven puede decir que literalmente salió de la boca de una ballena!”
Biólogos marinos explican que las ballenas jorobadas no atacan a los humanos, y que este tipo de incidentes son extremadamente raros. Probablemente, Adrián quedó atrapado en la boca del cetáceo mientras este se alimentaba de bancos de peces.
Tras el incidente, padre e hijo decidieron no continuar la expedición, aunque aseguraron que su pasión por la aventura sigue intacta. Sin embargo, la próxima vez, tal vez mantendrán una distancia mayor de las bocas colosales del océano.
Como todos los años en este mes de febrero,la ballenas jorobadas exhibiendose en Samanà . pic.twitter.com/jlDRV1jdpb
— Geraldino Gonzalez (@GeraldinoG5) February 2, 2025
¿Dónde se ven las ballenas jorobadas en Colombia?
Cada año, como un ritual ancestral, las aguas del Pacífico colombiano se convierten en el escenario de un espectáculo sobrecogedor. Desde las profundidades del océano, las ballenas jorobadas emergen majestuosas, rompiendo la superficie con su imponente presencia. No hay un guion predecible, no hay efectos especiales… solo la brutalidad y la belleza de la naturaleza en su máxima expresión. Lea también: Glaciares austríacos reportan la temporada de deshielo más larga de su historia
Desde julio hasta octubre, estas colosales criaturas recorren miles de kilómetros desde la Antártida para llegar a las cálidas aguas de Colombia, un santuario natural donde se aparean y dan a luz a sus crías. Pero enfrentarse cara a cara con un gigante del mar no es una experiencia para los débiles de corazón.
Los cinco mejores lugares para verlas… si se tiene el valor
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1. Bahía Málaga (Valle del Cauca): El epicentro del avistamientoAquí, las sombras titánicas de las ballenas se deslizan bajo la superficie, preparándose para salir a la luz. Juanchaco, Ladrilleros y La Barra son las mejores trincheras para observar estos colosos romper el agua en un estallido de espuma y energía.
2. Nuquí (Chocó): El reino de lo desconocidoLas selvas impenetrables de Chocó esconden secretos, pero nada es tan impactante como el momento en que una ballena jorobada emerge sin previo aviso. En Nuquí, las aguas son tan profundas que estos gigantes pueden aparecer a solo metros de la embarcación. Aquí, la paciencia es clave… y los nervios de acero también.
3. Bahía Solano (Chocó): Cuando el silencio es interrumpidoTodo está en calma. Las olas se deslizan suavemente… hasta que una explosión de agua anuncia la llegada de una madre y su cría. En lugares como El Almejal y Huina, la adrenalina se dispara al presenciar estos encuentros inesperados.
4. Isla Gorgona (Cauca): La isla de los gigantesGorgona ya tiene su propia historia de misterio, pero cuando los gigantes del mar llegan a sus aguas, la leyenda cobra vida. Desde la orilla o en un bote, los visitantes pueden sentir la vibración de cada salto, una sacudida que recuerda lo frágil que es el ser humano frente a la inmensidad del océano.
5. Ensenada de Utría (Chocó): Un santuario ocultoAquí, las ballenas llegan a dar a luz a sus crías. Las aguas tranquilas de la ensenada las protegen, pero también ofrecen un espectáculo fascinante: los primeros movimientos de un ballenato, su primer respiro, su primer salto. Es el ciclo de la vida en su versión más cruda y real.













