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Martes 13 de mayo de 2025 - 11:22 AM

Las revelaciones de Fátima: las profecías que marcaron el siglo XX desde una colina portuguesa

El 13 de mayo de 1917, tres niños pastores dijeron ver a la Virgen en Fátima. Más de un siglo después, sus mensajes y profecías siguen marcando la fe de millones en todo el mundo.

Tomada de Internet/Vanguardia
Tomada de Internet/Vanguardia

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Publicado por: Redacción Tendencias

El 13 de mayo de 1917, en un rincón rural de Portugal llamado Cova da Iria, en las afueras de la aldea de Fátima, tres niños pastores afirmaron haber presenciado algo que cambiaría sus vidas, y con el tiempo, despertaría una de las devociones marianas más influyentes del siglo XX. La historia, recogida años más tarde en los escritos de Lucía dos Santos, la mayor del grupo, narra una serie de apariciones de la Virgen María que se repetirían mensualmente durante cinco ocasiones más, hasta octubre de ese mismo año.

La niña tenía 10 años. Junto a ella estaban sus primos Francisco Marto, de 9 años, y Jacinta Marto, de apenas 7. Eran hijos de familias campesinas y devotas, acostumbrados a rezar el Rosario a diario. Aquel domingo de mayo, mientras pastoreaban ovejas como era habitual, presenciaron lo que Lucía describiría como un relámpago seguido de un trueno. Asustados por la posibilidad de una tormenta, intentaron regresar a casa, pero otro rayo llamó su atención. Frente a ellos, sobre una encina, apareció lo que relataron como “una Señora vestida de blanco, más brillante que el sol”.

Aquella mujer, sin revelar aún su identidad, les pidió regresar al mismo lugar cada día 13 durante los próximos cinco meses. También les solicitó guardar el secreto. Pero no pasó mucho tiempo antes de que lo compartieran con sus familias. El 13 de junio, cuando regresaron a la encina como les fue indicado, unas 50 personas los acompañaron. Según los relatos, solo los niños vieron y oyeron a la aparición. En esa segunda ocasión, la Virgen, que se presentaría finalmente como Nuestra Señora del Rosario, les anticipó los destinos de cada uno. Lea también: Epa Colombia seguirá en prisión: juez rechaza solicitud de casa por cárcel

A Francisco y Jacinta, les dijo que irían pronto al cielo. A Lucía, en cambio, le confió una misión: dar a conocer su mensaje y dedicar su vida a Dios. Los dos más pequeños murieron poco después, en medio de la devastadora epidemia de gripe española que se extendió por Europa entre 1918 y 1919, y que cobró la vida de más de 50 millones de personas. Lucía sobrevivió.

En los años siguientes, la figura de la Virgen de Fátima se volvió objeto de debate. La Iglesia Católica se mantuvo cautelosa. No fue hasta 1930, cuando el obispo de Leiría, José Alves Correia da Silva, declaró públicamente que las apariciones eran “dignas de crédito”. Para entonces, Lucía ya se había trasladado a Pontevedra, España, donde ingresó en la vida religiosa. Profesó como monja carmelita bajo el nombre de Sor Lucía de Jesús Rosa dos Santos.

La historia, sin embargo, no termina con las seis apariciones de 1917. En junio de 1929, Sor Lucía relató haber tenido una nueva visión en la que aparecieron la Santísima Trinidad y el Inmaculado Corazón de María. En ese momento, según su testimonio, la Virgen le pidió que el papa consagrara Rusia a su Inmaculado Corazón en unión con todos los obispos del mundo. Este pedido se convirtió, con los años, en uno de los ejes del mensaje de Fátima.

Lucía escribió sus memorias con el paso del tiempo. En 1941, decidió revelar lo que describió como las dos primeras profecías de la Virgen. La primera, una visión del infierno. En sus palabras: “Un gran mar de fuego que parecía estar debajo de la tierra en el que estaban los demonios y las almas humanas. Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas, de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes y negros”. Le puede interesar: Mhoni Vidente y las señales del día: lo que los astros deparan para este martes 13

La segunda profecía fue interpretada como una predicción del final de la Primera Guerra Mundial, así como el anuncio del estallido de una nueva contienda mundial durante el pontificado de Pío XI. En sus escritos, Lucía dejó constancia del mensaje que habría recibido: “La guerra va a acabar, pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra peor”. Además, añadió que Dios castigaría al mundo “por medio de la guerra, el hambre y las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre”.

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La tercera parte del llamado “secreto de Fátima” fue mantenida en reserva. En 1957, Sor Lucía la escribió por indicación eclesiástica y la guardó en un sobre cerrado destinado al papa Pío XII. Este decidió no hacerla pública. Fue recién en el año 2000, durante el pontificado de Juan Pablo II, cuando el contenido fue revelado. Según el Vaticano, la tercera profecía hacía alusión al atentado que sufrió el papa polaco el 13 de mayo de 1981, exactamente 64 años después de la primera aparición. A partir de entonces, el propio Juan Pablo II atribuyó su supervivencia a la Virgen de Fátima y se convirtió en uno de sus mayores devotos.

Desde aquel 13 de mayo de 1917, la figura de la Virgen de Fátima ha trascendido las fronteras de Portugal. Millones de peregrinos visitan cada año el Santuario de Fátima, construido en el lugar de las apariciones. Las palabras de los tres niños, especialmente de Lucía, han sido analizadas, veneradas, cuestionadas y divulgadas por creyentes, historiadores y estudiosos de la religión.

Hoy, más de un siglo después, cada 13 de mayo sigue siendo una fecha central para los católicos devotos de esta advocación mariana. En su núcleo, la historia de Fátima se mantiene fiel al testimonio de tres niños rurales, cuyas palabras resonaron en los pasillos del Vaticano y marcaron, de forma enigmática y profunda, la espiritualidad del siglo XX.

Publicado por: Redacción Tendencias

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