Durante cuatro décadas, Don Jacobo Postres y Ponqués ha endulzado al país con un producto que trascendió las vitrinas para convertirse en un símbolo de celebración familiar: la GENOVESA®®. Su fundador, Jacobo Álvarez, repasa la historia de una marca hecha de tradición, innovación y un profundo amor por la pastelería.

Publicado por: Paula Vera
La historia de la GENOVESA®® comenzó mucho antes de que se volviera famosa. A inicios de los años ochenta, Jacobo Álvarez tenía apenas 18 años y estudiaba Derecho, pero sabía que su verdadera pasión estaba en la cocina, en las recetas que había aprendido de su mamá y que empezó a preparar en un pequeño garaje del barrio San Francisco, en Bucaramanga. Ese primer espacio, sencillo y familiar, fue el nacimiento de lo que después se convertiría en Don Jacobo postres y ponqués.
Años más tarde, un momento difícil lo llevó a tomar una decisión importante acerca de su futuro, justo cuando hacía su Judicatura. Experimentar el duro momento de la toma del Palacio de justicia en 1985, le hizo replantear su vida. “Yo sentí que el derecho no era lo mío; lo mío eran las tortas”, afirma. Así regresó a Bucaramanga y creó Postres y Ponqués, una marca que poco a poco empezó a crecer y a hacerse conocida.

La GENOVESA® llegaría después, casi por casualidad. En los años noventa, Jacobo viajó a México para conocer nuevas tendencias de pastelería. Allí descubrió algo que en Colombia no se conocía: la torta Tres Leches. Su sabor, su textura y su forma de preparación lo sorprendieron. “Era una categoría de tortas que no existía en Colombia. Allá ya era tradición, aquí nadie la conocía”, cuenta. El chef mexicano Salvador Contreras lo invitó a su taller y le enseñó los secretos de esta receta que, para ese entonces, ya hacía parte de la cultura mexicana.
Jacobo volvió al país con la idea clara de que ese postre podía enamorar a los colombianos, pero sabía que debía adaptarlo al gusto local. No fue un proceso rápido. Durante varios años probó diferentes mezclas y cantidades, buscando una torta que fuera suave, húmeda y equilibrada en dulzor. “Fueron casi cinco años enseñándole a la gente a amar un sabor nuevo”, comenta. Finalmente encontró la fórmula ideal y decidió ponerle un nombre que hoy conocen millones de personas: GENOVESA®.
El nombre viene de un tipo de bizcochuelo francés llamado “Genoise”, que sirve como base de la receta. Pero más allá del nombre, lo que realmente atrapó a los colombianos fue el sabor. “GENOVESA® es solo la nuestra”, afirma Jacobo, convencido de que su identidad no está solo en el nombre, sino en el equilibrio perfecto que logró tras años de experimentación.
Con los años, la GENOVESA® se convirtió en el corazón de la marca y en el motor que impulsó su crecimiento. Hoy, Don Jacobo cuenta con alrededor de 30 puntos de venta en ciudades como Bucaramanga, Barrancabermeja, Cúcuta, Medellín, Santa Marta, Barranquilla, Pereira, Armenia, Cali, Ibagué, Girardot, Villavicencio y Bogotá, donde recientemente retomaron operaciones con un nuevo punto físico. Esta etapa está liderada por su hija, Luisa Margarita Álvarez Herrera. “Ya sembré y dejé un legado. Ahora es ella quien continúa el camino”, dice orgulloso.
La GENOVESA® nació de la paciencia, del ensayo y del amor por hacer las cosas bien
Una de las razones por las que la GENOVESA® ha logrado mantenerse como un producto tan querido es la consistencia en su calidad. La receta original se respeta al detalle: ingredientes seleccionados, procesos controlados y un cuidado especial por preservar ese sabor que tantos colombianos reconocen. Un ejemplo de ello es el chocolate rallado de la GENOVESA® tradicional, elaborado exclusivamente por la compañía Luker para la marca, lo que garantiza que cada torta conserve el gusto que la ha hecho famosa durante décadas.

A lo largo de su historia, la pastelería también ha recibido reconocimientos que resaltan su aporte al sector gastronómico. En 2024, el Ministerio de Comercio incluyó a Don Jacobo en el Libro de Oro de Colombia a la Mesa, y la revista La Barra nombró a Jacobo Álvarez como el Mejor Empresario Gastronómico del país, un homenaje a su trayectoria y a la forma en que ha influido en la cultura pastelera nacional.
Pero más allá de los premios, la fuerza de la GENOVESA® está en lo que representa para la gente. Es la torta que llega a la mesa en los cumpleaños, que acompaña las visitas inesperadas, que se comparte en familia o que se compra simplemente por antojo. “La GENOVESA® es celebración, consuelo y alegría. Eso es lo que la hace única”, dice Jacobo.
Hoy, después de 40 años, la GENOVESA® sigue siendo una tradición viva. Nació en la cocina de una familia santandereana, viajó por el país en las manos de miles de clientes y se convirtió en un símbolo dulce que acompaña la vida de los colombianos. Su sabor, sencillo pero inconfundible, sigue ocupando un lugar especial en el corazón y en las celebraciones de todo un país.












