En medio de su aniversario 104, el Distrito, en cabeza del alcalde Jonathan Vásquez Gómez, consolida proyectos en educación, sostenibilidad e infraestructura, que reflejan una ciudad en medio de transformaciones concretas para el presente y la proyección a futuro.
Más allá de los actos conmemorativos, Barrancabermeja llega a sus 104 años con una agenda de inversiones que pone en el centro la educación como eje de transformación social.
Gracias a un proyecto por $22.000 millones, financiado con recursos del empréstito y regalías, 12 instituciones educativas oficiales han recibido intervenciones para mejorar su infraestructura. Entre los trabajos se destacan el mejoramiento de baterías sanitarias, arreglo de cielorrasos, pintura interior y exterior, cerramientos y cambio de luminarias, con el objetivo de ofrecer entornos más seguros y adecuados para los estudiantes.
A estas intervenciones se suman tres de los proyectos educativos más ambiciosos en la historia reciente del Distrito. Uno de ellos es el nuevo colegio San Marcos, en el corregimiento El Llanito, una obra que supera los $22.369 millones y que beneficiará a más de 600 estudiantes. La infraestructura contempla tres plantas con 14 aulas, laboratorios, salón múltiple, aula de informática, comedor y áreas administrativas, entre otros espacios.
También se proyecta la construcción de una nueva sede para preescolar y primaria del colegio Veintiséis de Marzo, con una inversión inicial de más de $33.000 millones. El proyecto incluye más de 20 salones, biblioteca, laboratorios, auditorio y zonas comunes.
En el corregimiento El Centro, la Alcaldía avanza en la construcción de la nueva sede de la Institución Educativa Los Laureles, una obra que busca ampliar la cobertura educativa de 350 a más de 500 estudiantes. El proyecto contempla una inversión superior a los $25.000 millones y la construcción de un edificio de dos pisos con aulas, laboratorios, polideportiva y espacios complementarios.
“Barrancabermeja tenía un rezago histórico en infraestructura, educación y servicios públicos, pero en estos dos años hemos enfocado la inversión en cerrar esas brechas y llevar soluciones concretas a los barrios y a la zona rural”, afirmó Jonathan Vásquez, alcalde del Distrito.

Una apuesta por la sostenibilidad
La transición energética se consolida como uno de los frentes estratégicos de la ciudad. El Distrito impulsa un programa de energía solar que incluye la construcción de cuatro granjas fotovoltaicas en sectores como la Vía Yuma y el corredor hacia Bucaramanga.
Entre ellas se encuentran Galias 1 y Galias 2, cada una con 1.524 módulos solares y una capacidad de generación anual cercana a los 1,72 millones de KWh. A estas se suma Galias 3, con un área de 10.000 metros cuadrados, y la granja El Tiburón, ubicada en el sector del humedal El Castillo, que también aportará una generación similar.

La energía producida por estas infraestructuras será utilizada para reducir el costo del servicio de energía hasta en 100 kilovatios mensuales a más de 3.000 familias de estratos 1, 2 y 3 durante los próximos 25 años, en el marco de la convocatoria de viviendas solares que ya surtió su fase de postulación.
Infraestructura que mueve la ciudad
En materia de movilidad, la intervención de la Calle 71 se mantiene como una de las obras más visibles. Esta arteria, clave para el transporte de carga en la ciudad, entra en su fase final de rehabilitación tras años de deterioro.
Con una inversión cercana a los $24.000 millones, el corredor ya se encuentra habilitado luego de las obras de pavimentación, mientras avanzan detalles de urbanismo. Su recuperación mejora los tiempos de desplazamiento y fortalece la operación logística en una de las rutas industriales más importantes del Distrito.
A esta obra se suma un nuevo paquete de intervenciones que contempla la mejora de diez tramos viales en distintos sectores del casco urbano, con una inversión superior a los $22.000 millones, orientada a resolver problemas de conectividad en varios barrios.
Espacio público y juventud
La ciudad también avanza en la creación de espacios para el aprovechamiento del tiempo libre. En la Villa Olímpica se disfruta ya un skate park de 5.000 metros cuadrados, diseñado para disciplinas como skateboarding, bike freestyle y patinaje.
Con una inversión cercana a los $4.700 millones, este escenario es posible gracias a una alianza entre el Ministerio del Deporte y la Alcaldía de Barrancabermeja, y busca responder al crecimiento de los deportes urbanos y ofrecer alternativas para jóvenes y deportistas, además de consolidarse como un punto de encuentro comunitario.
Este conjunto de proyectos configura una hoja de ruta que combina obras de impacto inmediato con apuestas de mediano y largo plazo. A sus 104 años, Barrancabermeja se encuentra en un punto de transición, con iniciativas que buscan reorganizar su crecimiento y responder a las demandas de sus habitantes.

















