El objetivo es proteger y conservar los ecosistemas. Por eso, Isagen desarrolla diversas acciones que permitan cuidar o restaurar la vida de múltiples especies de fauna y flora que están en la zona, algunas endémicas y en peligro.

Publicado por: Nuevos Proyectos
Más de 2.500 hectáreas en el embalse Topocoro tienen un tratamiento especial de protección y conservación de fauna y flora. Esa zona, que se denomina la franja de protección, constituye un área natural que en total abarca 5.000 hectáreas y forma una barrera natural de 100 metros paralelos al embalse y se constituye en un espacio cuyo principal objetivo es la conservación de los ecosistemas.
La franja de protección es una medida de manejo que hace parte del Plan de Manejo Ambiental que Isagen obtuvo en su momento al entonces Ministerio de Medio Ambiente. En la actualidad, es objeto de seguimiento por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, ANLA.
El cuidado de la franja de protección está a cargo de Isagen, la empresa que opera la Central Hidroeléctrica Sogamoso, una de las más grandes de Colombia. Para tal fin cuenta con 23 guardabosques, todos campesinos de la zona, que han sido formados para conocerla, vigilarla y protegerla.
Por cuadrillas, los guardabosques monitorean esta área rica en biodiversidad durante los 365 días del año.
Ellos hacen recorridos periódicos por todos los predios y están informando en tiempo real qué se está presentando, con el fin de evitar afectaciones ambientales. Por eso, intervienen cuando observan alguna actividad no permitida, como quemas, talas y aprovechamiento forestal, caza, campamentos, ingreso de maquinaria y construcciones, entre otras. Si la comunidad no atiende el llamado, ellos reportan a Isagen, que se encarga de informar el caso a las autoridades competentes.
Además, los guardabosques trabajan en otras actividades asociadas a la protección de la franja, tales como la construcción y mantenimiento de cercas de alinderamiento, podas de árboles, producción de material vegetal, siembras de árboles de especies nativas y seguimiento del buen uso de los 25 accesos al embalse Topocoro.
“Nosotros consideramos que la franja es muy importante, que se debe seguir conservando y protegiendo y, en la medida de lo posible, que se hagan las mínimas intervenciones sobre ella. En la franja de protección existen zonas de anidación de aves, áreas donde estamos conservando especies vegetales que no había o que tienen muy pocos individuos, y con cualquier intervención que hagamos estaríamos afectándolas”, asegura Javier Cardona, coordinador Ambiental de Hidrosogamoso.
Observación de fauna y flora
Desde el área Ambiental de Isagen se realizan monitoreos periódicos de flora y fauna para conocer cómo se comportan las especies y su evolución dentro de la franja de protección. Estos informes se presentan cada año a la ANLA.
En el último monitoreo de flora (2022), Isagen encontró alrededor de 223 especies distribuidas en 131 géneros y 49 familias botánicas.
En el monitoreo de fauna silvestre, que se realiza en 2023, al mes de julio se registraron 238 especies de aves, 37 de anfibios, 57 de reptiles y 66 de mamíferos, de los cuales 36 corresponden a murciélagos (mamíferos voladores). Esta actividad se hizo en alianza con el Grupo de Estudios en Biodiversidad de la Universidad Industrial de Santander.
Como parte del programa de conservación de especies de fauna y flora, integrado al Plan de Manejo Ambiental de la Central Hidroeléctrica de Sogamoso, la compañía hace seguimiento y propagación a especies de flora como el sapán (un maderable muy comercial), al coco cristal (un maderable escaso en la región por tala indiscriminada) y al cedro (un maderable en amenaza).
En fauna, las especies con seguimiento son el mono nocturno o marteja (Aotus griseimembra), en categoría vulnerable por la disminución de su hábitat; y la ardilla pioja o santandereana (Microsciurus santanderensis) la cual es endémica, es decir, única en Santander y en diferentes localidades del Magdalena Medio.
La franja de protección de Hidrosogamoso es un ejemplo de cómo se puede generar energía eléctrica a partir del agua haciendo un manejo responsable de los impactos en el medio ambiente y la biodiversidad. Es, además, un espacio donde conviven en equilibrio la comunidad, los animales y las plantas.

Dos especies de flora protegidas
Como parte del compromiso de protección y conservación de la flora, se destacan dos acciones que Isagen desarrolla en la franja de protección. Una de ellas es con la epsecie Guáimaro (Brosimum alicastrum) y otra con la Ceiba Barrigona (Cavanillesia chicamochae), ambas del bosque seco tropical.
En la zona de Guaimaral, junto a niños, niñas y sus familias, se lideraron jornadas de recolección y siembra de semillas de guáimaro, un árbol común de esa zona, pero que prácticamente ya no se encontraba. El guáimaro es una especie que representa muchos beneficios para la fauna y la flora. Incluso, su semilla tiene usos alimenticios (harinas, sopas, arepas).
También, Isagen cuenta dentro de la franja de protección con algunos individuos arbóreos de Ceiba Barrigona (foto). Para tal fin ha liderado la siembra y mantenimiento de 2.000 árboles sobre el cañón del río Sogamoso durante los últimos años.

















