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Martes 30 de septiembre de 2025 - 12:00 AM

Las serpientes: guardianas silenciosas de los ecosistemas en Santander

Aunque generan temor y mitos en muchas comunidades, las serpientes son aliadas vitales para la agricultura y la salud de los ecosistemas. Con pedagogía y ciencia, ISAGEN y Biótica Consultores impulsan en Santander una estrategia que transforma la percepción de este animal y promueve su conservación.

Suministradas Fernando Hernández Campos /VANGUARDIA
Suministradas Fernando Hernández Campos /VANGUARDIA

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En el imaginario popular, pocas especies despiertan tantas emociones encontradas como las serpientes. Temidas, perseguidas y, en muchos casos, incomprendidas, estos animales han cargado con una reputación que poco se ajusta a la realidad. Sin embargo, en Santander y otras regiones del país, se abre camino una estrategia que busca cambiar esa mirada: mostrar que las serpientes no son enemigas del ser humano, sino aliadas silenciosas que contribuyen al equilibrio natural.

En Santander habitan 72 especies de serpientes; solo ocho son venenosas para el ser humano. El resto son inofensivas y fundamentales para el equilibrio natural.

ISAGEN, a través de su Central Hidroeléctrica Sogamoso, impulsa desde hace varios años un programa pedagógico y científico orientado a la conservación de estas especies. El objetivo es claro: proteger tanto a las comunidades rurales como a las propias serpientes, mediante procesos de educación, investigación y autocuidado.

Suministradas Fernando Hernández Campos /VANGUARDIA
Suministradas Fernando Hernández Campos /VANGUARDIA

Según ISAGEN, las serpientes cumplen un papel fundamental como controladoras de plagas que afectan directamente a los cultivos y a las personas. En otras palabras, eliminarlas indiscriminadamente significa abrirle la puerta a invasiones de roedores, insectos o anfibios que pueden generar daños mayores.

En la región del río Sogamoso habitan cerca de 72 especies de serpientes, de las cuales solo ocho representan un riesgo médico para los humanos. Aun así, el miedo generalizado ha llevado históricamente a que muchas de ellas sean cazadas sin distinción. Para contrarrestar este problema, ISAGEN y su aliado Biótica Consultores han diseñado talleres, material pedagógico y, recientemente, una serie de videopodcast titulada El camino de la serpiente. Allí, biólogos, médicos, antropólogos y veterinarios abordan con lenguaje cercano los mitos, verdades y aportes de estos animales.

Suministradas Fernando Cáceres Gómez /VANGUARDIA
Suministradas Fernando Cáceres Gómez /VANGUARDIA

Cambios en la percepción

Los resultados empiezan a verse. Diana Vanessa Caballero, profesional ambiental de la Central Hidroeléctrica Sogamoso, destaca que hoy los habitantes rurales ya no reaccionan de la misma manera frente a una serpiente: “Algunas personas nos escriben por WhatsApp y envían fotos para preguntar si el animal es venenoso o no. Aunque en ocasiones lo hacen después de haberla matado, en otras prefieren mantenerla viva mientras consultan. Eso muestra que se está generando un cambio en la forma de relacionarse con ellas”.

Ese giro también se refleja en la educación de los más pequeños. En la vereda Corintios, de Betulia, los niños de primaria aprenden a reconocer especies en afiches pedagógicos y a implementar medidas sencillas de prevención, como mantener limpios los alrededores de la escuela o usar elementos que disuaden la llegada de serpientes. “Son aprendizajes que marcan la diferencia y que, en algunos casos, y poco a poco aportan a la convivencia con estas especies en las zonas rurales”, añade Caballero.

Suministradas Fernando Cáceres Gómez /VANGUARDIA
Suministradas Fernando Cáceres Gómez /VANGUARDIA

Mitos y verdades

Buena parte de la estrategia de conservación se concentra en derribar creencias. No todas las serpientes son venenosas: en Colombia, apenas un 20% de las más de 300 especies identificadas representan un riesgo para los humanos. Tampoco persiguen deliberadamente a las personas; la mayoría de encuentros ocurren por accidente o manipulación indebida.

Además, su veneno, tan temido, es la base de sueros antiofídicos que salvan vidas y de medicamentos para tratar enfermedades cardiovasculares. Es decir, lo que a primera vista parece una amenaza también puede ser una herramienta para la salud.

Suministradas Fernando Cáceres Gómez /VANGUARDIA
Suministradas Fernando Cáceres Gómez /VANGUARDIA

Autocuidado y convivencia

ISAGEN también trabaja con trabajadores, contratistas y personal de salud de la región, compartiendo protocolos de prevención y atención ante accidentes ofídicos. Entre las recomendaciones básicas están usar botas de caucho en labores de campo, mantener las viviendas limpias y ordenadas, y nunca intentar manipular una serpiente venenosa.

Estas acciones forman parte de un esfuerzo sostenido en el tiempo. Para ISAGEN, el conocimiento es la base de la conservación. Y ese conocimiento hoy se traduce en comunidades que ya no ven a las serpientes solo como una amenaza, sino como parte esencial de su territorio.

Así, lo que empezó como un proyecto pedagógico se ha convertido en un puente entre la ciencia y la vida rural. Una invitación a mirar de nuevo a estos reptiles, no con miedo, sino con respeto y gratitud por el rol que cumplen en los ecosistemas.

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