Judicial
Domingo 18 de julio de 2010 - 10:00 AM

La historia de un viernes de independencia

En 1808 España perdió su soberanía a manos de Napoleón Bonaparte. Cuando llegó la noticia a la Nueva Granada se creó un vacío de poder, ya que se aseguraba que el Rey Fernando VII prácticamente fue hecho prisionero por José, el hermano de Napoleón.

Publicado por: REDACCION SEPTIMO DIA

Esta ausencia de poder fue aprovechada para lograr más autonomía, sin desconocer los derechos reales.

Se crean entonces las juntas de gobierno para resistir al invasor y, a la vez, gobernar en ausencia del rey depuesto. Estas juntas pronto, uniéndose, organizaron un gobierno alterno al régimen de ocupación impuesto por Napoleón.

En la provincia del Nuevo Reino de Granada, se había creado una junta de notables integrada por autoridades civiles e intelectuales criollos, como José Miguel Pey, Camilo Torres, José Acevedo y Gómez, Joaquín Camacho, Jorge Tadeo Lozano y Antonio Morales, entre otros.

En estas reuniones empezaron a pensar en la táctica política que consistía en provocar una limitada y transitoria perturbación del orden público y así aprovechar para tomarse el poder.

La junta de notables propuso entonces crear un incidente con los españoles, a fin de crear una situación conflictiva que diera salida al descontento potencial que existía en Santafé contra la audiencia española. Lo importante era conseguir que el Virrey, presionado por la perturbación del orden, constituyera ese mismo día la Junta Suprema de Gobierno.

Don Antonio Morales manifestó que el incidente podía provocarse con el comerciante peninsular don José González Llorente y se ofreció 'gustoso' a intervenir en el altercado. Los notables criollos aceptaron la propuesta y decidieron ejecutar el proyecto el viernes, 20 de julio, fecha del mercado.

Se convino que un grupo de criollos (encabezados por Pantaleón Santamaría y los hermanos Morales) fueran el día indicado a la tienda de Llorente a pedirle prestado un florero o cualquier clase de adorno que les sirviera para decorar la mesa de un anunciado banquete en honor a otro criollo destacado, Antonio Villavicencio. En el caso de una negativa, los hermanos Morales procederían a agredir al español.

A fin de garantizar el éxito del plan, si Llorente entregaba el florero o se negaba de manera cortés, se acordó que don Francisco José de Caldas pasara a la misma hora por frente del almacén de Llorente y le saludara, lo cuál daría oportunidad a Morales para reprenderlo por dirigir la palabra a un 'chapetón' enemigo de los americanos y dar así comienzo al incidente.

Llorente no fue descortés

Poco después de las 11:00 a.m. de ese viernes 20 de julio, como estaba previsto, se presentaron los criollos ante Llorente y, después de hablarle del anunciado banquete a Villavicencio, se le pidió prestada la pieza para adornar la mesa.

Llorente se negó, pero su negativa no fue dada en términos despectivos o groseros; se limitó a explicar diciendo que la había prestado varias veces y ésta se estaba maltratando y, por lo tanto, perdiendo su valor.

Entonces intervino Caldas, quien pasó a las 11:30 a.m. por frente del almacén y saludó a Llorente, lo que permitió a don Antonio Morales, como estaba acordado, tomar la iniciativa y formular duras críticas hacia Llorente.

Morales y sus compañeros comenzaron entonces a gritar que el comerciante español había respondido con palabras contra Villavicencio y los americanos, afirmación que Llorente negó categóricamente.

Mientras tanto los principales conjurados se dispersaron por la plaza gritando: ¡Están insultando a los americanos!

La ira se tomó el sentir del pueblo. Indios, blancos, patricios, plebeyos, ricos y pobres empezaron a romper a pedradas las vidrieras y a forzar las puertas.

En medio del alboroto popular, el regidor charaleño José Acevedo y Gómez subió al balcón y con su elocuencia patriótica avivó el sentimiento revolucionario del pueblo.

Frente al pueblo santafereño, eligió a los vocales de la Junta Suprema de Gobierno y por orden suya se redactó el Acta de la Revolución.

Su participación fue decisiva en el cabildo abierto. Es célebre su frase:

'Santafereños: Si perdéis estos momentos de efervescencia y calor, si dejáis escapar esta ocasión única y feliz, antes de doce horas seréis tratados como insurgentes: ved los calabozos, los grillos y las cadenas que os esperan'.

Al final, la presión sobre el Virrey para que avalara el llamado a la Junta Suprema de Gobierno se logró.

 

Publicado por: REDACCION SEPTIMO DIA

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