Judicial
Domingo 03 de junio de 2018 - 12:01 AM

La desaparición y el asesinato de una niña que estremeció a Curití

El cuerpo de Luz Dary Guarguatí Rico, de 11 años fue hallado enterrado en un cafetal, cercano al sitio donde desapareció, con aparentes signos de asfixia.

Cientos de habitantes de Curití se agolparon a las afueras del hospital del municipio con el fin de linchar al acusado. (Foto: Suministrada Cristian Beltrán/VANGUARDIA LIBERAL)
Cientos de habitantes de Curití se agolparon a las afueras del hospital del municipio con el fin de linchar al acusado. (Foto: Suministrada Cristian Beltrán/VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: REDACCIÓN VANGUARDIA LIBERAL

Conmoción, rechazo y mucho dolor, son los sentimientos que acompañan a los curiteños y a los familiares de Luz Dary Guarguatí Rico, una menor de tan solo 11 años, quien estaba desaparecida desde el pasado viernes y que ayer en la mañana fue hallada con múltiples signos de violencia enterrada en un cafetal.

Esta trágica historia, que enluta a todo Santander, se registró en la vereda Irapire, zona rural de Curití, en momentos en que la pequeña, según sus familiares, fue raptada cuando salió de clases y posteriormente la asesinaron.

La ida al colegio

De acuerdo con los relatos de los allegados a la víctima entregados a Vanguardia Liberal, el pasado 1 de junio, como era habitual, la pequeña Luz Dary se levantó, se arregló, desayunó y sobre las 6:00 de la mañana salió de la finca en donde residía, ubicada en la vereda Irapire y que dista aproximadamente a 40 minutos del casco urbano de Curití.

La niña emprendió un camino de media hora con rumbo hacia la institución Educativa Las Vueltas, sede I, en donde cursaba tercero de primaria.

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Minutos después, la pequeña ya estaba participando de sus clases. La mañana continuó sin contratiempos y sobre las 12:25 del mediodía culminó la jornada académica.

La desaparición

Una vez acabadas las clases, Luz Dary, quien padecía una discapacidad cognitiva, salió junto con una compañera, pues la mamá de esta niña se ofreció a acercarla en una moto hasta su casa.

“Ellas la llevaron en una moto como hasta la tercera parte de camino, en donde hay como un caserío. Allí, Luz Dary entró a donde un amigo y luego cruzó la carretera para ir a una tienda a comprar unos dulces; después salió y se fue por la vía que va hasta su casa, que es la última de la vereda. Ahí ya no se puso más”, informó Sonia Teresa Arciniegas, docente de la menor.

 

Esa tarde, Luz Dary no regresó a la finca en donde era esperada por sus padres y dos hermanos mayores. Tras el pasar de los minutos sin tener noticias de su paradero, Yamile Rico, la madre de la menor, salió en su búsqueda. Pese a los esfuerzos, lo único que hallaron fue la gorra que ese día tenía puesta la menor.

“El papá se fue conmigo y nos fuimos a buscarla donde un compañerito que estudia con ella. Él y otro niño encontraron la gorra que ella se pone para protegerse el sol en medio de la carretera”, informó la mujer.

Para los familiares es claro que la menor fue raptada en medio del trayecto, pues la niña de 11 años jamás dejaría olvidada su cachucha.

“En ese camino hay unos cafetales, hay una mata de guadua grande y seguramente, en ese sitio, fue donde cogieron a la niña, porque a la niña la cogieron, pues ahí encontraron la gorra y nada más. A ella no la encontramos”, aseguró la progenitora, quien además añadió que la familia desde hace un año reside en esa vereda, luego de que se mudaran de Piedecuesta.

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Búsqueda y hallazgo

Ante este panorama, los familiares reportaron ante la Policía su extraña desaparición. Las autoridades iniciaron de inmediato una búsqueda junto con los organismos de socorro.

“Realizamos actividades de búsqueda y localización durante la tarde y noche del viernes y madrugada del sábado, donde unidades de la Defensa Civil, Bomberos, comunidad y demás organismos de socorro se desplazaron por todo el sector tratando de ubicar a la niña”, informó el comandante de la Policía de Santander, coronel Jaime Escobar.

Con la llegada del sábado, investigadores de la Sijín se unieron a la búsqueda. Verificaron diferentes situaciones relacionadas con la desaparición de la menor y la encontraron enterrada en un cafetal sin vida, con signos de haber sido violada y ahorcada.

“Hay un proceso investigativo ya en desarrollo, donde las indicaciones señalan y nos permiten esclarecer los hechos, pero pues al momento todo hace parte de un proceso investigativo que tiene la debida reserva que estaremos informando oportunamente cuando ya tengamos la captura del sujeto responsable de estos hechos y de inmediato la puesta a disposición del mismo ante la autoridad judicial competente”, expresó el coronel.

Según revelaron las autoridades, el presunto responsable sería un hombre, de aproximadamente 29 años, quien ayer en la tarde se encontraba bajo custodia de la Policía.

Alteración del orden público

Hacia las 3:00 de la tarde, una vez se esparció por el municipio la desgarradora noticia, cerca de 600 habitantes, se aglomeraron a las afueras de la estación de Policía y el hospital con el fin de linchar al responsable.

En este último lugar se presentaron disturbios entre la comunidad y la Policía, incluso los uniformados hicieron uso de gases para esparcir a la multitud y poder trasladar al indiciado hasta las instalaciones de la Fiscalía en San Gil.

“Hubo un disturbio, la gente intentó ingresar a la fuerza al hospital tirando piedras y efectivos policiales respondieron arrojaron gases, botaron muchísimo y la calle quedó despejada”, relató un habitante del municipio.

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Ante estos hechos macabros hechos, el gobernador de Santander, Didier Tavera Amado, dijo a través de su cuenta de Twitter “Condeno y rechazo el atroz crimen que acabó con la vida de Luz Dary Guarguati, una niña de 11 años del municipio de Curití a quien apagaron sus sueños de forma aberrante. Pido a las autoridades todo el peso de la ley sobre el autor de este repudiable hecho.


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Crimenes contra niños en Santander

Un niño, de escasos 2 años, fue asesinado a manos de su padre, Felipe Santiago Luengas al interior de la iglesia Nuestra Señora del Rosario, en el corregimiento de Cite, jurisdicción de Barbosa.

Lyda Marina Santos Jaimes mezcló veneno con una bebida achocolatada, se las dio a beber a sus tres hijos y posteriormente ella también lo ingirió. Una niña de seis años murió. El caso sucedió en el barrio Quinta Estrella, en Bucaramanga.

En la vereda Mata de Agua, del municipio de Sucre, Irene Pérez Ruiz, de 24 años, fue degollada y su hijo de 4 años fue arrojado a un río. El responsable de estos hechos fue identificado como Pedro José Suta Ariza, de 26 años de edad.

Publicado por: REDACCIÓN VANGUARDIA LIBERAL

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