Una álgida situación se vive en San Gil, Santander, luego del asesinato de un comerciante. Vanguardia le cuenta lo que está ocurriendo.

Publicado por: Redacción Judicial
*Gabriel es un ciudadano de nacionalidad venezolana que llegó desde hace más de dos años a vivir al municipio de San Gil, Santander, por recomendación de algunos familiares que son oriundos de esta región. Allí se gana la vida trabajando como mensajero.
Durante su estadía no ha recibido malos tratos por su origen extranjero, aunque dice haber presenciado algunos hacia sus compatriotas. Sin embargo, teme ahora que el reciente homicidio de Miguel Antonio Figueroa Sandoval, un reconocido comerciante de 43 años de edad, a manos de dos venezolanos durante el pasado fin de semana aumente la xenofobia en la capital guanentina. Lea el contexto: En San Gil piden justicia por el asesinato de Miguel Figueroa
“Yo creo que todas las personas condenamos y rechazamos el homicidio del comerciante ‘Miguelón’, como le decían, pero no pueden generalizar y echarle la culpa a todos de los que hagan unos pocos. La mayoría de venezolanos que han llegado a San Gil y a Santander es a trabajar, echar pa’ lante y mantener a sus familias luego de la crisis de la que nos fuimos de nuestros país”, relató.
Y es que desde que ocurrió el crimen tanto en las redes sociales como en los distintos espacios de protesta, la comunidad ha llegado a exigir a las autoridades locales la expulsión de los extranjeros.
“Fuera de San Gil, fuera, fuera. No los queremos más, solo han venido a hacer daño y a perturbar la tranquilidad”, son algunas de las palabras que coreaba la comunidad durante una velatón en homenaje a la vida de Figueroa Sandoval en la noche del pasado domingo, 9 de febrero.
Otros, incluso, a través de las distintas redes sociales se atrevían a proponer “tomar justicia por mano propia”.
*Gabriel, así como los seres queridos de la víctima, pide justicia y que los responsables del hecho paguen. “Las autoridades deben actuar y que los responsables paguen, pero no pueden meternos a todos en el mismo saco y decir que también somos asesinos”, agregó.
Extranjeros intentaron hurtar una joyería en San Gil
El descontento de la comunidad sangileña surge a raíz de varios hechos delictivos que han cometido ciudadanos de origen venezolano, siendo el homicidio de Miguel Antonio Figueroa Sandoval el más grave.
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Otro de los más recordados fue el intento de hurto en la Joyería y Relojería Tayrona, ubicada en la carrera 11 entre calles 11 y 12, pleno centro de la capital guanentina, el 11 de octubre del año pasado.
A este establecimiento llegaron tres sujetos, uno de ellos desenfundó un arma para amenazar al comerciante, quien también sacó un arma para defenderse. Lea también: Jaime Pinto, la víctima fatal del vehículo que rodó por un abismo en la vía Bucaramanga - San Alberto
El atracador abrió fuego y le disparó varias veces al joyero, lográndolo impactar en el hombro izquierdo. La víctima respondió también disparando.
Por fortuna la víctima logró sobrevivir, pero los bandidos se dieron a la fuga. Pese a que la Alcaldía de San Gil ofreció en su momento hasta $10 millones de recompensa, no han podido ser capturados.
*El nombre fue cambiado por petición del ciudadano extranjero.














