Equipos de rescate detectaron señales de calor y ubicaron un teléfono celular en la zona donde estaría el menor, mientras su familia mantiene la esperanza de encontrarlo con vida.

Lucas Gámez Martínez de ocho años, de nacionalidad argentina pero con padres venezolanos. Ha jugado fútbol en las canchas de Santander defendiendo el arco de su equipo de fútbol, una de sus grandes pasiones. Hoy se juega el partido más importante de su vida y su familia, rescatistas y miles de personas en persona y por medio de las redes sociales lo apoyan con mensajes y oraciones para que salga triunfante de este partido.
Una historia que ha conmovido a varios países de la región mantiene en vilo a cientos de personas que siguen de cerca las labores de rescate en La Guaira, Venezuela, una de las zonas más devastadas por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron al país hace varios días.
El caso de Lucas Gámez Martínez, que permanece desaparecido desde el colapso del edificio Miramar, en Caraballeda, mientras sus padres y decenas de voluntarios trabajan sin descanso para encontrarlo.

El menor se encontraba ese día junto a su tío, luego de pasar la jornada en la playa con su familia. Según la reconstrucción realizada por un vecino del edificio, que coincidió con ellos en el ascensor, Lucas y su tío bajaron en el tercer piso y debían continuar por la escalera hasta el segundo, donde estaba el apartamento.
El vecino siguió subiendo hasta el séptimo piso y, apenas llegó allí, se produjo el colapso de la estructura. Desde entonces, la familia también desconoce el paradero del tío del niño.

Señales de calor reavivan la esperanza familiar
Marcos Gámez, padre del menor, quien es el cónsul de segunda de Venezuela en Bucaramanga, relató que durante los primeros días no lograron establecer ningún tipo de contacto con su hijo, aunque advirtió que el calor y la deshidratación podrían tenerlo muy debilitado.
Días después, los equipos de rescate lograron detectar señales de calor corporal a diez metros de profundidad en el sector donde se concentra la búsqueda, además de ubicar el teléfono celular del niño en la misma zona, lo que reforzó las esperanzas de encontrarlo con vida.
El padre explicó que la contextura delgada del menor alimenta la posibilidad de que haya quedado atrapado en un espacio reducido entre los escombros.
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Blanca Martínez, madre de Lucas, también ha hecho llamados constantes a través de las redes sociales para pedir refuerzos de personal, maquinaria y ambulancias, luego de que los rescatistas reportaran posibles señales de vida en la zona.
La mujer relató, además, que en el lugar también se escuchan quejidos de otro menor atrapado, un bebé de un año y medio llamado Santiago, por lo que insistió en que la tragedia afecta a varias familias que esperan noticias de sus seres queridos.
Solidaridad internacional y una falsa alarma
Durante las labores de búsqueda se vivió un momento de tensión cuando rescatistas suizos creyeron haber localizado al niño, aunque luego confirmaron que se trataba de un adulto.

Muchas veces nos dijeron que no había señales de vida, pero la madre de Lucas ha mantenido la fe, y nosotros también.
— Nayib Bukele (@nayibbukele) June 28, 2026
Durante varios días hemos estado trabajando con menos de un 0.01 % de probabilidades.
Pero vamos a seguir. Para Dios no hay nada imposible. pic.twitter.com/fqCzYvaS7t
Pese al desánimo momentáneo, la familia aseguró que continuará trabajando sin pausa. El caso también ha generado respaldo internacional, entre ellos el del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, quien expresó públicamente su solidaridad con la familia y destacó la perseverancia de los equipos de rescate, pese a las escasas probabilidades de hallar sobrevivientes.
Brigadas de Argentina, El Salvador y Venezuela, junto con voluntarios civiles, continúan trabajando en el lugar, mientras el balance oficial de víctimas mortales por los terremotos asciende ya a 1.719 personas en todo el país.














