La relación entre Yaquelin Zabaleta y un fallecido capo ha llevado a las autoridades a considerar como hipótesis un posible ajuste de cuentas o venganza.

Publicado por: Redacción Judicial
Los cadáveres de Yaquelin Zabaleta y su hijo Andrés fueron hallados el pasado viernes 11 de abril, envueltos en plástico, en la vía que conecta La Apartada con Ayapel (Córdoba), cerca del cementerio del municipio.
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Campesinos y conductores, que transitaban por el sector, alertaron de inmediato a las autoridades cuando se percataron de ambos cuerpos.
Las víctimas, de acuerdo con El Universal, eran oriundas de la zona rural de Ayapel. De acuerdo con testigos, Yaquelin trabajaba como cocinera en una finca propiedad de José Miguel Demoya Hernández, alias ‘Chirimoya’, cabecilla del Clan del Golfo abatido recientemente en una operación conjunta entre la Policía Nacional y la DEA.
Esta relación entre Yaquelin y el fallecido capo ha llevado a las autoridades a considerar como hipótesis un posible ajuste de cuentas o venganza por parte del grupo armado.
El comandante de la Décima Primera Brigada, general Eduardo Arias, indicó que el crimen podría estar relacionado con retaliaciones por las acciones contra estructuras del Clan del Golfo en el sur de Córdoba y el Bajo Cauca. Sin embargo, aclaró que la investigación sigue abierta y aún no se ha confirmado ninguna hipótesis concreta.
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“Podría deberse a algunas retaliaciones acerca de las situaciones que se han presentado en el sur de Córdoba y el Bajo Cauca antioqueño contra el GAO Clan del Golfo; esto genera que ellos duden de algunas personas que, lastimosamente, engañadas han llegado a estas estructuras. Esto es lo que hasta el momento tenemos, pero aún estamos en investigación”.















