Su titánica lucha por sobrevivir terminó en la madrugada de este martes 15 de abril. Ella y Diego Iván Vera, fueron embestidos por un motociclista que hacía ‘piques ilegales’.

Publicado por: Redaccción Judicial
María Fernanda Santos Forero, de 30 años, estuvo internada 44 días en el Hospital Internacional de Colombia (HIC), con la esperanza de médicos y familiares de que lograra sobrevivir a un trauma craneoencefálico, así como a fracturas en la cadera y las piernas.
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Antes de llegar a este centro de especialistas, María Fernanda pasó por dos hospitales más. Primero, fue atendida en el San Juan de Dios de Lebrija, en el que permaneció algunas horas hasta que su estado crítico obligó a los médicos a remitirla al Hospital Universitario de Santander.
Allí recibió atención hasta el 2 de marzo, cuando sus lesiones requerían un tratamiento especializado en una clínica de mayor complejidad.
Su titánica lucha por sobrevivir terminó en la madrugada de este martes 15 de abril. Los médicos del HIC confirmaron su fallecimiento.
María Fernanda fue la única que logró mantenerse a salvo después de casi dos meses del accidente que le segó la vida a su amigo Diego Iván Vera Ardila y a Diego Orozco, un motociclista de 18 años.
El destino de ella y Diego Iván cambió para siempre aquella tarde del domingo 23 de febrero, justo en el puente El Tablazo, construido sobre el río Sogamoso y que conecta a San Vicente de Chucurí con Lebrija, Santander.
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Hacia las 5:00 p.m. del fatídico día, María Fernanda y Diego Vera fueron embestidos por una motocicleta Pulsar NS 200, de color negro. La tragedia ocurrió en un parpadeo.
El conductor de aquel vehículo, Diego Orozco, al parecer, no pudo maniobrar su motocicleta cuando competía en los populares ‘piques ilegales’ del sector de El Tablazo. El joven, de 18 años, murió de inmediato.

Mientras que Vera y María Fernanda quedaron agonizantes a un par de metros de la motocicleta Suzuki Gsxr 600, en la que habían llegado hasta el puente, inocentes de que allí, en esa estructura, encontrarían la muerte.
La escena fue desgarradora. “Corran la moto”, decía Diego Iván Vera a los presentes cuando aún estaba consciente y tenía alientos para levantar su brazo y tocarse el rostro.
Según los testigos, debido a la ubicación aislada del lugar, las ambulancias tardaron en llegar. El amigo de María Fernanda murió minutos después de llegar al Hospital San Juan de Dios.















