Kay Emilio, un perrito criollo, murió al interponerse entre unos sicarios y su vecino. Le contamos:

Publicado por: Redacción Judicial
Kay Emilio, un perrito criollo de 4 años, se interpuso entre los sicarios y su vecino, en el barrio Pablo Acuña de Barrancabermeja. Su valentía suscitó el odio de los asesinos a sueldo que, sin piedad, le dispararon directamente en la cabeza y también en el estómago.
Aunque la intervención del canino le salvó la vida a aquel hombre, cuya identidad se desconoce, lo cierto es que el ‘peludito’ quedó agonizante en plena vía pública.
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Sus dueños lo llevaron de urgencia a una veterinaria del sector para intentar aliviar el daño producido por los dos proyectiles. Sin embargo, el médico les confesó que ninguna cirugía podría salvarle la vida a Kay.
Hydamis Acero Devia, defensora animal de Barrancabermeja y quien estuvo al tanto del atentado que sufrió Kay, le contó a Vanguardia que la familia del canino optó por una muerte asistida para evitarle la agonía durante cuatro o cinco días más. “El veterinario les dijo que probablemente el proyectil que recibió en la cabeza lo haría padecer unos días más, pero la lesión sería irreversible”, contó la activista.
Así las cosas, Kay’ recibió la eutanasia en la noche del pasado martes 15 de abril. De sus agresores, no se sabe nada.
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El departamento de Policía del Magdalena Medio aseveró que, minutos después de la denuncia, sus uniformados se dirigieron al sector, pero ya no estaba el canino ni sus dueños. Además, ninguno de los vecinos les suministró información de relevancia.













