Las autoridades buscan al responsable de este hecho. Le contamos qué se sabe.

Publicado por: Redacción Judicial
Enero terminó de forma violenta en Bucaramanga. Un ataque armado terminó con la vida de un hombre de 32 años en el barrio San Rafael, al norte de la ciudad. El crimen fue ejecutado con precisión y rapidez, características que refuerzan la hipótesis de un sicariato por ajuste ilegal de cuentas.
Sneider Ortiz Reyes, como fue identificada la víctima, hacia las 9:20 p. m. del sábado 31 de enero se encontraba departiendo con un familiar en un establecimiento comercial, ubicado en la carrera 14 del mencionado sector. Ambos permanecían sentados en la parte exterior del negocio, en una zona concurrida del sector, cuando se produjo el ataque.
Testigos relataron a las autoridades que un hombre llegó caminando hasta el lugar y entró al establecimiento. Vestía un buso negro, gorra oscura y llevaba un bolso rojo a la espalda. Su comportamiento no levantó sospechas: compró un cigarrillo y salió pocos segundos después. Fue entonces cuando, sin mediar palabra, el sujeto desenfundó un arma de fuego y disparó en repetidas ocasiones contra Ortiz Reyes, quien no tuvo oportunidad de reaccionar.
Los disparos se escucharon con fuerza en la cuadra y generaron pánico entre los presentes. El atacante apuntó directamente a zonas vitales del cuerpo y, tras accionar el arma varias veces, huyó del lugar con rumbo desconocido, aprovechando la confusión que se apoderó del sector. Algunos residentes intentaron auxiliar a la víctima, pero las heridas resultaron letales.

Ortiz Reyes, según se conoció, recibió múltiples impactos de bala: tres en el cuello, lado derecho; uno en el hombro izquierdo; uno en la región intercostal derecha y otro en el abdomen, lado izquierdo. La gravedad de las lesiones provocó su muerte de manera inmediata en el sitio del ataque, antes de que pudiera ser trasladado a un centro asistencial.
Minutos después al lugar arribó la Policía y acordonó la escena. Funcionarios del CTI de la Fiscalía se encargaron de realizar la inspección técnica del cadáver y levantamiento del mismo. Como elementos materiales probatorios fueron recolectadas cuatro vainillas percutidas, las cuales serán analizadas para avanzar en la identificación del arma y del responsable.
Las autoridades confirmaron que la víctima registraba antecedentes judiciales por diferentes delitos en años anteriores, información que ahora es materia de análisis dentro de la investigación. No obstante, los móviles del crimen aún están siendo esclarecidos, aunque la principal línea apunta a un posible ajuste ilegal de cuentas.
Por ahora, la Policía Judicial adelanta labores de vecindario, revisión de cámaras de seguridad y recolección de testimonios para dar con el paradero del agresor y esclarecer este crimen que enlutó a una familia bumanguesa.














