La escena evidenciaba señales de un crimen cometido con sevicia. Esto se sabe del caso.

Publicado por: Redacción Judicial
Gloria Esther Araujo Varela, una mujer de 36 años conocida en su comunidad como “la Yoyi”, fue hallada sin vida en un lote enmontado del municipio de Soledad, Atlántico.
Gloria Esther había desaparecido el lunes 23 de febrero. Desde ese día, sus familiares iniciaron una búsqueda contrarreloj, recorriendo calles, preguntando a conocidos y difundiendo su fotografía con la esperanza de obtener información sobre su paradero. Dos días después, la peor noticia se confirmó.
En la tarde del miércoles 25 de febrero, residentes del barrio 12 de Octubre observaron un objeto extraño entre la maleza de un sector poco transitado. Al acercarse, notaron que se trataba de un cuerpo envuelto en sábanas y bolsas plásticas. De inmediato dieron aviso a la Policía.

Al llegar al lugar, los uniformados confirmaron que se trataba de una mujer. Horas más tarde, las autoridades identificaron el cadáver como el de Gloria Esther Araujo Varela. La escena evidenciaba señales de un crimen cometido con sevicia y con la aparente intención de ocultar el cuerpo.
Dejaron un cartel
El informe preliminar reveló que la víctima tenía los pies atados con una cuerda, un detalle que refuerza la hipótesis de homicidio. Además, cerca del cadáver fue encontrado un letrero con un mensaje cuyo contenido es analizado por los investigadores, ya que podría aportar pistas clave sobre los responsables o los móviles del crimen.
Debido al avanzado estado de descomposición, en la inspección inicial no fue posible determinar con precisión la causa de muerte. Será el dictamen de Medicina Legal el que establezca cómo y cuándo fue asesinada.
El procedimiento judicial quedó en manos del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), que adelanta labores de recolección de pruebas, entrevistas a posibles testigos y revisión de cámaras de seguridad en la zona y sectores aledaños. El objetivo es reconstruir las últimas horas de Gloria y esclarecer quiénes estarían detrás del homicidio.
Gloria Esther se dedicaba al reciclaje, oficio con el que sostenía su día a día. Entre vecinos y compañeros de trabajo era reconocida por su trato cercano y su constante esfuerzo por salir adelante.















