José Willian Solano Hormiga ya había sido condenado a 40 años de cárcel. Conozca más.

Publicado por: Redacción Judicial
A pesar de contar en su contra con una condena de 40 años de prisión en un centro carcelario por delitos como desplazamiento forzado, homicidio en persona protegida, tortura en persona protegida y concierto para delinquir, José Willian Solano Hormiga se encontraba libre y caminando como si nada por las calles del área metropolitana de Bucaramanga.
Esto hasta que el pasado martes, 10 de marzo, uniformados de la Policía Metropolitana lo detuvieron durante una verificación de antecedentes que realizaban en la calle 105 con carrera 9 del barrio Porvenir, en el sur de la ciudad, y descubrieron que estaba requerido por la justicia. Vea también: Cuadra Play: Salieron de rumba en Bucaramanga y terminaron drogados y abandonados en Girón
Al revisar sus antecedentes, se confirmó que Solano Hormiga estaba requerido por la Fiscalía 77 Especializada Contra la Violación de los Derechos Humanos de Bogotá. De inmediato se procedió a su captura.
“Es un hombre de 49 años que estaba buscado por la justicia por los delitos de desplazamiento forzado, homicidio y tortura en persona protegida, y concierto para delinquir. Esta persona fue capturada mediante labores de la Policía Metropolitana, en el marco de requisas y registros”, indicó el coronel Hector Daniel García Acevedo, subcomandante de la Policía Metropolitana de Bucaramanga.
Solano Hormiga nació en Lebrija, Santander, y residía actualmente en el barrio El Poblado, en Girón. Ahora deberá enfrentar a la justicia.
¿Cómo fueron los hechos?
De acuerdo con la información de las autoridades, la condena contra este hombre de 49 años se remonta a hechos ocurridos en diciembre de 2005, cuando era señalado como integrante de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC.
Según las investigaciones, él y otros hombres incursionaron en las veredas Las Verdes y Bello Horizonte, del corregimiento Santa Isabel, en el municipio de Curumaní, Cesar. Allí retuvieron de manera selectiva a varias personas, quienes fueron amarradas, torturadas y posteriormente asesinadas.
Entre las víctimas están Héctor Julio Manzano Guerrero, Elides Ramírez Bayona, Deiber Prada Becerra, Carlos Julio Hernández Tizina, Numael Ramírez Pineda, Rubén Ángel Pacheco Contreras y dos personas más que no han sido identificadas. Este hecho provocó el desplazamiento de numerosas familias de la zona, que abandonaron sus parcelas y fincas por temor a correr la misma suerte.














