Las autoridades avanzan en las investigaciones para esclarecer los hechos y dar con los responsables.

Publicado por: Redacción Judicial
La desaparición de Ferney Huertas terminó de la peor manera: su cuerpo fue hallado sin vida en una zona rural del Cesar, tras varios días de incertidumbre que mantuvieron en alerta a familiares, amigos y autoridades.
Todo comenzó el domingo 29 de marzo, cuando Ferney Huertas fue visto por última vez movilizándose en su motocicleta en el municipio de Santa Rosa del Sur, en el sur de Bolívar. Desde ese momento, su rastro se perdió.
Familiares y allegados acudieron a redes sociales para difundir su desaparición, mientras las autoridades iniciaban labores de búsqueda. La preocupación creció con el paso de las horas, al no obtenerse información sobre su paradero ni indicios claros de lo ocurrido.

Hallazgo en una ciénaga del Cesar
El martes 31 de marzo, la búsqueda tuvo un giro trágico. Las autoridades reportaron el hallazgo de un cuerpo en una laguna ubicada en zona rural del municipio de Gamarra, en el Cesar, específicamente en la ciénaga del corregimiento El Contento.
Tras las verificaciones correspondientes, se confirmó que se trataba de Ferney Huertas. Sin embargo, un elemento clave llamó la atención de los investigadores: la motocicleta en la que se movilizaba no fue encontrada en el lugar.
Este detalle ha llevado a que una de las principales hipótesis apunte a que el gerente habría sido interceptado por hombres armados, posiblemente con la intención de robarle su vehículo, y posteriormente asesinado.
Las autoridades avanzan en las investigaciones para esclarecer los hechos y dar con los responsables. Por ahora, no se han entregado mayores detalles oficiales, pero se espera que en los próximos días se conozcan avances que permitan reconstruir lo sucedido desde el momento de su desaparición hasta el hallazgo del cuerpo.
Ferney Huertas era ampliamente conocido en el sur de Bolívar por su trabajo como gerente de la empresa de créditos Crezcamos, apoyando a emprendedores, amas de casa y pequeños empresarios.
El joven, quien era oriundo de Aguachica, Cesar, llevaba varios años radicado en el sur de Bolívar, donde construyó una vida y una trayectoria que hoy es recordada con tristeza. Mientras tanto, su familia y la comunidad exigen justicia y respuestas claras sobre este crimen.















