Conozca la historia de las familias de Luis Carlos Carreño, de Girón, y Pedro Alexander Gutiérrez, de Cúcuta, desaparecidos tras viajar a la guerra de Ucrania.

Publicado por: Daniel Quintero Duarte
La última vez que Lorena del Pilar Gómez Rangel escuchó la voz de su esposo fue el 11 de enero de 2026. Desde entonces, el silencio, la incertidumbre y la angustia se convirtieron en una condena diaria para ella y su familia.
Luis Carlos Carreño Rojas, un exsoldado profesional del Ejército colombiano residente del barrio Rincón de Girón, creyó haber encontrado una oportunidad para mejorar la vida de su familia cuando aceptó viajar a Rusia para participar en la guerra de Ucrania. Le prometieron un bono de ingreso, un salario de 12 millones de pesos mensuales y la posibilidad de obtener la nacionalidad rusa. Nada de eso sucedió.
Según relató Lorena, su esposo fue reclutado por intermediarios que le gestionaron toda la documentación y el viaje. El recorrido comenzó en Santander, pasó por Bogotá, París y Estambul, hasta llegar a Moscú. Todo parecía organizado y financiado por quienes promovían la contratación.
“Los vuelos se los entregaban en las manos. Yo pensé que era mentira, pero no. Todo estaba listo”, recordó.
Luis Carlos firmó contrato el 23 de octubre de 2025. Poco después desapareció cualquier rastro de normalidad.
Las llamadas se volvieron esporádicas. Durante semanas no pudo comunicarse con su familia. Según le contó a su esposa, a los colombianos les retiraban los celulares, los pasaportes y hasta la ropa que llevaban. El entrenamiento, lejos de lo prometido, transcurría entre hambre, frío y largas jornadas de trabajo.

“Me decía que aguantaban muchísima hambre. Que en ocasiones solo tenían agua hervida para comer”, añadió la mujer.
Cuando finalmente fue enviado a la zona de combate, la comunicación se redujo a breves mensajes enviados cada varios días. Después llegó el silencio definitivo.
Meses más tarde, la unidad militar rusa le notificó que Luis Carlos figuraba como desaparecido.
Desde entonces, Lorena enfrenta sola la incertidumbre y la crianza de sus hijos.
“No hay comunicación ni información. La única forma que tuve para saber algo fue escribirle a la unidad militar por Telegram y allí me informaron que estaba desaparecido. No hemos tenido el acompañamiento adecuado. Tener un familiar desaparecido es muy triste. Me duele porque él le sirvió al Ejército colombiano durante seis años. No quiero que quede por allá tirado”, confesó.

La misma historia vive otra familia en Cúcuta
En Cúcuta, Norte de Santander, María Isabel Leal Mesa enfrenta una angustia similar.
Su esposo, Pedro Alexander Gutiérrez Rojas, trabajaba como vigilante en Bogotá debido a la falta de oportunidades laborales en la capital nortesantandereana. Fue allí donde recibió una propuesta parecida a la de Luis Carlos. También le prometieron salarios elevados y bonificaciones que le permitirían comprar una vivienda y mejorar las condiciones de vida de su familia.
El 23 de octubre de 2025 emprendió el viaje hacia Rusia. Una semana después firmó el contrato. Vea también: El drama de una familia santandereana que busca respuestas tras la muerte de su hijo en la guerra de Ucrania
Al principio las comunicaciones fueron constantes y sin inconvenientes, pero la situación cambió cuando ingresó al entrenamiento militar.
“Les quitaban los celulares, les quitaban la ropa y los dejaban incomunicados”, contó María Isabel.
Durante una etapa de entrenamiento, Pedro enfermó de neumonía y fue trasladado a un hospital. Allí pudo comunicarse nuevamente gracias a que un enfermero ruso le prestaba un teléfono celular.
Aquellas conversaciones permitieron conocer una realidad muy distinta a la que les habían prometido.
Según María Isabel, el entrenamiento consistía principalmente en cavar trincheras.
“Eso era lo que hacían. No era la preparación militar que les habían dicho que recibirían”, afirmó la mujer.
El 10 de enero de 2026 llegó el último mensaje. Después de esa fecha, no volvió a saber nada de él. Tiempo después recibió un certificado emitido por la unidad militar en el que Pedro aparece reportado como desaparecido en combate.
Familias unidas por la incertidumbre
Las historias de Luis Carlos y Pedro coinciden en fechas, promesas y desenlaces. Ambos viajaron a Rusia a finales de octubre de 2025 y dejaron de comunicarse con sus familias en enero de 2026.
Con la esperanza de obtener respuestas, María Isabel se unió a Lorena y a otras familias de colombianos desaparecidos para viajar este 10 de junio a a Bogotá, donde participarán en una actividad promovida por una veeduría de veteranos de la Fuerza Pública. Allí buscarán que sus casos sean escuchados por el Congreso de la República y las entidades encargadas de atender esta problemática.
Las esposas aseguran haber enviado correos, derechos de petición y solicitudes a distintas entidades del Estado colombiano. También han aportado pruebas biológicas requeridas en algunos trámites, pero afirman que los avances han sido mínimos. Le puede interesar: Joven santandereano muerto en la guerra entre Rusia y Ucrania será repatriado: ya hay fecha
“Estamos varias familias de diferentes regiones del país apoyándonos entre nosotros. Hay personas de Bogotá, Villavicencio y Bucaramanga. Vamos a acompañarnos para que nos escuchen. Hemos enviado correos a la Cancillería y lo único que recibimos son respuestas automáticas. No hay nada concreto de ninguna entidad”, aseguró María Isabel.
Mientras tanto, el tiempo sigue avanzando. Lorena lleva más de cinco meses preguntándose qué ocurrió con el hombre que durante seis años sirvió en el Ejército colombiano.

María Isabel intenta responder las preguntas de una adolescente de 13 años y un niño de 9 que cada día esperan noticias de su padre.
Ellas solo quieren una respuesta. La certeza de saber qué ocurrió con los hombres que un día partieron hacia una guerra ajena persiguiendo la promesa de un futuro mejor y que hoy figuran entre la larga lista de desaparecidos de un conflicto que se libra a miles de kilómetros de Colombia.
Cifras alarmantes la guerra
Según cifras de la Cancillería divulgadas por medios nacionales, al menos 670 colombianos figuran como desaparecidos y otros 173 han muerto combatiendo en ambos bandos desde el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania.
De acuerdo con los registros consulares, en territorio ucraniano se reportan 502 colombianos desaparecidos. De estos, 446 fueron declarados oficialmente como desaparecidos en combate por las Fuerzas Armadas de Ucrania, mientras que otros 56 casos han sido reportados directamente por sus familiares ante la falta de información oficial sobre su paradero.
Santander tampoco ha sido ajeno a esta tragedia. En los últimos meses, Vanguardia ha documentado al menos 11 casos de santandereanos involucrados en el conflicto. De ellos, ocho corresponden a personas cuya muerte fue confirmada y tres permanecen desaparecidas.















