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Viernes 30 de octubre de 2026 - 03:56 PM

El drama de una mujer que lleva cinco años esperando noticias de su esposo secuestrado en Santander

Víctor Julio Rodríguez Parra fue secuestrado por hombres armados en una finca de Matanza, Santander, el 21 de julio de 2021. Su esposa sigue esperando respuestas sobre su paradero y denuncia la falta de avances en la investigación.

Víctor Julio Rodríguez fue sacado por la fuerza de su finca, en la vereda Quebraditas, el 21 de julio de 2021.
Víctor Julio Rodríguez fue sacado por la fuerza de su finca, en la vereda Quebraditas, el 21 de julio de 2021.

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Publicado por: Redacción Judicial

Las noches se han vuelto interminables para Vilma Ochoa. Desde hace cinco años y tres meses, vive con la ausencia de su esposo, Víctor Julio Rodríguez Parra, sin saber dónde está, qué ocurrió con él ni si algún día podrá conocer la verdad sobre su secuestro. La oración ha sido su refugio para soportar una incertidumbre que, con el paso del tiempo, no ha dejado de doler.

“Este tiempo ha sido muy terrible. Son noches oscuras e interminables. Solamente mi Dios es el que me ha tenido de pie, la oración, el Espíritu Santo y seguir adelante, esperar la voluntad de Dios para que algún día se sepa la verdad”, relató Vilma a Vanguardia.

Han pasado más de cinco años desde aquella noche del 21 de julio de 2021, cuando tres hombres irrumpieron en la finca donde vivía la pareja, en la vereda Quebraditas, del corregimiento Santa Cruz de la Colina, en jurisdicción de Matanza, Santander. Se llevaron a Víctor Julio y, desde entonces, no se ha vuelto a conocer su paradero.

Después de 42 años de matrimonio, Vilma ha tenido que afrontar no solo la ausencia de su compañero de vida, sino también la angustia de no saber qué ocurrió con él y la frustración de ver pasar los años sin que la investigación permita esclarecer quiénes lo secuestraron ni cuál fue su destino.

“La justicia es muy lenta. No sé si es porque uno no tiene o qué, pero es tan lento todo. Las cosas no se mueven. Dicen que están trabajando, pero no sé qué pasa. Falta compromiso”, reclamó.

Víctor Julio llevaba años pensionado después de trabajar durante 35 años como vendedor de materiales eléctricos. Juntos habían vendido la buseta que tenían y comprado un lote en el campo para comenzar una etapa más tranquila de sus vidas. Sin embargo, aquel proyecto de disfrutar la vejez quedó truncado por un secuestro que, más de cinco años después, sigue sin esclarecerse.

Los hombres armados irrumpieron en la finca

La pareja se había establecido en la vereda Quebraditas con la ilusión de disfrutar de la tranquilidad del campo. Según recuerda Vilma, al principio fueron bien recibidos por la comunidad y nunca imaginaron que terminarían enfrentándose a una situación como la que vivieron aquella noche.

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En julio de 2021, cuando todavía se sentían los efectos de la pandemia, Víctor Julio estaba en la habitación principal de la vivienda viendo televisión con un cuñado. Vilma, por su parte, había ido a orar a un altar.

Víctor Julio Rodríguez Parra fue secuestrado en su finca en la vereda Quebraditas.
Víctor Julio Rodríguez Parra fue secuestrado en su finca en la vereda Quebraditas.

Todo cambió cuando escuchó un grito.

“Escuché el grito de mi hermano, salí a la sala y vi a mi esposo encañonado”, recordó la mujer en una entrevista anterior.

Tres hombres habían ingresado a la propiedad. Vestían ropa oscura, cachuchas y tapabocas. Una vez dentro, obligaron a los presentes a arrodillarse y comenzaron a preguntar por dinero.

Víctor Julio Rodríguez Parra fue secuestrado en su finca en la vereda Quebraditas. Cuatro años después, su familia aún no sabe nada de él.

La familia solo tenía $300 mil en efectivo, una suma que un yerno les había entregado para comprar los alimentos y otros productos que necesitaban para el fin de semana. El dinero estaba en la billetera de Víctor Julio y fue tomado por los delincuentes.

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Los hombres querían más. Preguntaron por otras sumas de dinero y la familia les explicó que no tenía cómo entregarles una cantidad importante, pues todavía estaba pagando las deudas adquiridas para comprar el lote donde vivía.

Los sujetos también preguntaron quién era el propietario de la parcela. Víctor Julio, que se recuperaba de una cirugía de reemplazo de rodilla y tenía dificultades para caminar, terminó siendo sacado de la vivienda por la fuerza.

Los secuestradores utilizaron una camioneta de la familia para llevárselo. A la mañana siguiente, el vehículo apareció abandonado en la vereda San Carlos, a aproximadamente una hora de la finca.

Exigieron $300 millones por su liberación

Después del secuestro, la familia recibió varias llamadas de los hombres que aseguraban tener a Víctor Julio. Según Vilma, fueron tres o cuatro comunicaciones en las que exigieron $300 millones a cambio de dejarlo en libertad.

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La cantidad exigida estaba muy lejos de las posibilidades económicas de la pareja. Víctor Julio era pensionado y ambos tenían obligaciones financieras por la compra de la parcela.

Además, según su esposa, los secuestradores nunca entregaron una prueba de supervivencia que permitiera confirmar el estado de salud del pensionado o tener certeza de que seguía con vida.

“Llamaban y nos pedían $300 millones, pero sin dar ninguna prueba de supervivencia. Decían que estaba en una zona donde no había internet. Tampoco se dejaban negociar”, relató. Vea además: Capturan a presunto secuestrador de comerciante en Santander: ¿qué pasó con Víctor Julio Rodríguez?

La familia intentó encontrar una salida, pero las comunicaciones no ofrecían garantías ni información suficiente sobre el lugar en el que se encontraba el pensionado.

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“¿Y cómo iba uno a levantar $300 millones de un día para otro? ¿Qué banco nos iba a dar esa plata?“, dijo Vilma.

Con el paso de los días, las llamadas dejaron de llegar. No hubo nuevas exigencias económicas ni comunicaciones que permitieran establecer qué había pasado con Víctor Julio.

Desde aquella noche, Vilma no ha dejado de preguntarse quiénes estuvieron detrás del secuestro y qué hicieron con su esposo.

Las hipótesis que no han llevado a respuestas

En los primeros momentos de la investigación, según recuerda Vilma, se habló de la posible participación de integrantes de un grupo armado organizado. Posteriormente, la hipótesis habría cambiado hacia la delincuencia común.

“Supuestamente, cuando lo secuestraron, dijeron que era de un frente de las Farc y luego dijeron que era delincuencia común”, señaló.

La mujer también cuestiona que, después de tantos años, no se haya establecido quiénes fueron los responsables ni se conozca el paradero de su esposo.

Vilma considera que el silencio de algunas personas de la zona podría estar dificultando el esclarecimiento del caso.

“No entiendo cómo puede la gente saber o tener conocimiento de lo que pasó y no decir nada, ni siquiera de manera anónima. Yo sospecho de todo el mundo allá en la vereda, pero no sé. No tengo nada concreto”, manifestó.

La camioneta en la que los secuestradores se llevaron a Víctor Julio Rodríguez fue encontrada abandonada al día siguiente en la vereda San Carlos

La camioneta en la que los secuestradores se llevaron a Víctor Julio Rodríguez fue encontrada abandonada al día siguiente en la vereda San Carlos.
La camioneta en la que los secuestradores se llevaron a Víctor Julio Rodríguez fue encontrada abandonada al día siguiente en la vereda San Carlos.

Un capturado quedó en libertad

En junio de 2025, cuando se acercaban cuatro años desde el secuestro, la captura de un hombre conocido con el alias de ‘Edwin’, señalado de presuntamente estar relacionado con los hechos, pareció abrir una nueva posibilidad para esclarecer la desaparición.

Sin embargo, según la información que ha recibido la familia, el hombre recuperó la libertad meses después.

Vilma explicó que la detención se habría producido en medio de las indagaciones relacionadas con una llamada y que, finalmente, no habría elementos suficientes para mantenerlo vinculado al proceso.

“El tipo que capturaron está libre. Era por allá por una llamada y, finalmente, no había nada fuerte que lo vinculara y quedó libre”, relató.

La liberación del hombre representó otro revés para las expectativas de la familia, que esperaba que las actuaciones judiciales permitieran conocer nuevos detalles sobre lo ocurrido.

A esta situación se suma, según Vilma, el reciente cambio de la fiscal especializada del Gaula que lleva el caso. La mujer señaló que la funcionaria llevaba aproximadamente un mes en el cargo cuando habló con ella sobre el avance de la investigación.

La investigación continúa sin arrojar respuestas que permitan esclarecer el secuestro. Mientras tanto, Vilma se aferra a la esperanza de saber qué pasó con su esposo. Después de más de cinco años de incertidumbre, su petición sigue siendo la misma: que las autoridades no abandonen la búsqueda de Víctor Julio, identifiquen a los responsables de su secuestro y establezcan dónde se encuentra.

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Publicado por: Redacción Judicial

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