miércoles 24 de abril de 2019 - 5:00 PM

Habla el novio de la chilena desaparecida en Santander

“Mi conciencia está tranquila e intranquila a la vez por no saber del paradero de ella por una de mis inmadureces. Mi única culpa es la infidelidad, por eso fue que ella tuvo el ataque de celos, se molestó y se fue”, con estas palabras se defiende Juan Guillermo Valderrama, de quienes lo señalan como el culpable de la desaparición de la chilena Ilse Amory Ojeda, el pasado 29 de marzo en Santander.
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Ante los medios de comunicación dio su versión de los hechos para desvirtuar los testimonios entregados por los familiares de Amory. Vanguardia.com habló con el joven y esto fue lo que respondió.

¿Juan Guillermo, qué pasó con Ilse?

J.G.V: He estado buscándola desde el día en que se fue por motivos de triángulos amorosos. Se fue un poco despechada, desde el momento en que se levantó de la silla no la volví a ver, estamos pidiéndole que si está escondida o si de pronto alguna familia la alojó en su casa, informe.

Ella es una muy buena mujer, muy servicial, que toda la gente entienda nuestra preocupación, la de la familia, el trabajo que estamos haciendo, siempre estamos colaborando con la Sijin para que nos guíe, seguir la búsqueda y podamos encontrarla lo más pronto.

¿Cómo fue la llegada de ustedes a Colombia?

J.G.V: Llegamos el 5 de marzo, un vuelo directo de Santiago a Medellín (...) Luego de Medellín estuvimos en Puerto Parra, Santander, y luego nos vinimos para acá (Bucaramanga).

¿Cuándo y por qué discutieron?

J.G.V: La discusión ocurrió el 29 de marzo en la mañana, por el sector de la Puerta del Sol, íbamos a conseguir unos materiales, pero primero pasamos por una tienda en la 60. Puse mi celular en la mesa, me entró una llamada de una mujer (la estadounidense Becky Evans con quien Juan mantenía otra relación amorosa), entonces ella se levantó muy enojada, despechada, con una cara de rabia, molesta, intenté detenerla, pero me manoteó y me dijo que la dejara en paz. Me devolví a pagar la cuenta, pero mientras me daban el cambio, ya no la encontré.

Pensé, ella ahorita viene, me quedé ahí un momentico y cuando pasó el tiempo y se demoró, pensé que se había ido para la casa (en el barrio El Cristal Bajo), pero en la casa tampoco estaba. Supuse que por el dolor se había devuelto para Chile.

Pasaron unos días hasta que al fin me pude comunicar con la nuera de ella en Chile y verificamos que no estaba allá. Ahí fue donde perdí la tranquilidad, la calma, la paciencia. Me fui para la URI y puse el primer denuncio, le saqué copias y los pegué por el sector donde estábamos, hablé con los vecinos. Luego nos entrevistamos con la Sijin e iniciamos la búsqueda así como va.

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¿Qué llevaba ella consigo el día de la discusión?

J.G.V: La ropa y una plata que ella tenía guardada porque ya sabía algo del tema de la otra mujer, estaba precavida. Llevaba como 10 mil dólares. En este momento ella está dolida y tiene de pronto suficiente dinero para poder aguantar bastante tiempo escondida.

Lo que pido a todos los medios es que me ayuden a circular y que si hay alguna información no duden en decirlo, por mínimo que sea nosotros vamos a buscar donde sea para dar con el paradero de ella.

¿Usted se casó con Becky Evans, por qué tenía una relación simultánea con dos mujeres?

J.G.V: Porque soy un hombre y comento errores.

¿Qué significa para usted Amory?

J.G.V: Era una gran persona, una gran mujer, nos hace mucha falta a todos, la apreciamos mucho, le tenemos mucho cariño.

¿Qué puede decirle usted a los familiares que lo han señalado como el culpable de la desaparición?

J.G.V: Ellos siempre han estado en contra de la relación desde que yo estaba allá en Chile. Yo solo conocí a las hermanas, ellas fueron a la casa y compartimos varias veces.

Usted dice que ella está dolida con usted, pero con la familia no. ¿Por qué motivo cree usted que ella no se ha comunicado con los familiares en Chile desde hace casi un mes?

J.G.V: Quizá por no afrontar el ‘te lo dije’ de la familia, le habían dicho que cómo mantenía una relación con un muchacho menor que ella. Yo estoy muy triste con el pueblo chileno que me dio a su apoyo en buenos momentos. Siempre hemos estado en la búsqueda y queremos que aparezca, eso en lo más importante en este momento. Estamos con la Policía colaborando en lo que necesite, los registros siempre han sido voluntarios, no hay nada para esconder acá, siempre la hemos buscado.

¿Qué se sabe del dinero que ella traía de Chile, dicen que unos 95 millones de pesos?

J.G.V: Ella tenía la plata que nos quedaba de capital, se llevó eso, unos 10 mil dólares, yo creo que con eso se podrá sostener un tiempo; pero si en algún momento se le acaba, no dude en acudir a nosotros. Mi papá es pensionado, mi mamá es una profesora, yo también estoy en mi trabajo, sé hacer mis cosas, soy independiente, si en alguna cosa le podamos ayudar, no dude en acudir, estamos esperándola dispuestos a colaborarle.

En Chile lo señalan a usted como culpable...

J.G.V: En realidad me siento culpable por mantener dos relaciones, porque uno no puede tener a dos mujeres, una total barbarie, una mentira. Le pido perdón al pueblo chileno por haber dejado que se fuera la Amory, una gran mujer, gran persona, pero igual no nos cansaremos nunca de estar en la búsqueda, atentos a colaborar con la justicia con lo que necesite. Ojalá que este amargo capítulo se resuelva pronto y ella aparezca sana y salva.

¿Qué hicieron durante su estadía en El Cristal?

J.G.V: Eso es más personal, pero igual, en la casa la pasábamos muy bien, nos reíamos, nos gustaba tomar y fumar, lo que toda persona comparte, los carretes que llaman en Chile. Nosotros carreteábamos en la casa, disfrutábamos, nos cansábamos y nos acostábamos a dormir.

¿Le ha llegado información de que la han visto en un lado y en otro?

J.G.V: Cualquier información es válida y nos da una pista, cualquier movimiento que nos hayan dicho de ella, estamos agradecidos. A mí me dijeron que la habían visto en Ráquira (Boyacá), en Girón, en Medellín.

¿De los lugares que ustedes visitaron en Colombia dónde cree que pudiera estar?

J.G.V: A ella le gustó fue Medellín, decía que era una maravillosa ciudad, por los paisajes.

¿Por qué su debilidad por las mujeres mayores?

J.G.V: En realidad una mujer joven hoy en día es muy difícil de conservar, en cambio una mujer mayor siempre va a estar para uno. Nosotros siempre tuvimos una relación buena, fue una mujer que me atendió muy bien, una maravilla; uno compensa eso.

¿Usted cree que ella está viva?

J.G.V: Yo siento que ella está viva, escondida, en una casa, con una familia que la está guardando. A ella le dará pena del ‘te lo dije en Chile o del ya no te quieren’. Ella siempre ha sido muy sociable, lo que queremos es que aparezca sana y salva.

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¿Por qué hasta esta semana decidió hablarle a los medios de comunicación?

J.G.V: Porque hasta ahora me contactaron. Quería comunicarme pero no había podido porque no sabía cómo contactarme con un reportero.

¿Qué pensaba cuando veía las noticias en las que lo señalaban como sospechoso?

J.G.V: La gente siempre habla muchas cosas y en todo momento hay noticias falsas (...) en este momento la hipótesis que tengo es que de pronto esté con alguna familia muy necesitada.

Un mensaje para la familia en Chile que lo señala a usted por la desaparición de Amory...

J.G.V: Ofrezco mis disculpas por haber intentado sostener dos relaciones a la vez, sabía que en algún momento esto iba a estallar y cuando estalló no fue de la mejor manera; en este momento está desaparecida una gran persona. No saben toda la angustia de la familia de ella, de mi familia. Al pueblo chileno le pido perdón.

¿Si es requerido por las autoridades chilenas, estaría dispuesto a ir?

J.G.V: Por supuesto, pero en este caso estamos en Colombia, con las autoridades colombianas que están llevando la investigación, yo he colaborado al máximo. Mi conciencia está tranquila e intranquila a la vez por no saber del paradero de ella por una de mis inmadureces. Mi única culpa es la infidelidad, por eso fue que ella tuvo el ataque de celos, se molestó y se fue.

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