El nuevo presidente, que asumirá el 8 de mayo próximo, debe encarar una economía asfixiada por un déficit fiscal del 5,4% del Producto Interno Bruto (PIB), un seguro social -pilar del sistema democrático costarricense- en crisis y el colapso de obras de infraestructura.
Publicado por: AFP
Costa Rica va a elecciones generales mañana bajo una polarización sin precedentes entre la derecha y la izquierda, pero con una cuota elevada de indecisos que llevaría a una segunda vuelta con sorpresas.
El exalcalde capitalino Johnny Araya, del gobernante Partido Liberación Nacional (PLN, derecha), y el joven diputado José María Villalta, del Frente Amplio (FA, izquierda), libran una cerrada disputa en la que uno u otro aparecen arriba o en empate virtual, según la encuesta.
Pero pisándoles los talones están el historiador Luis Guillermo Solís, del Partido Acción Ciudadana (PAC, centro) y el empresario Otto Guevara, del Movimiento Libertario (derecha).
Un caudal de indecisos, que en vísperas de la votación ronda el 30%, y lo dividido de las preferencias hace muy probable una segunda ronda el 6 de abril si ninguno logra al menos el 40% de los votos, entre dos de esos cuatro candidatos, según los sondeos.
La izquierda, la revelación
En un país tradicionalmente conservador, la sensación de estos comicios fue el ascenso vertiginoso de la izquierda, al punto de amenazar a los partidos mayoritarios, sobre todo al PLN, que junto con el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC, conservador) dominó hasta hace poco la política costarricense por más de medio siglo.
Villalta, un abogado de 36 años que se dio a conocer en protestas en favor del ambiente y contra la corrupción, saltó de ser el único diputado del FA a candidato con opción de triunfo.
“Esto en Costa Rica es la cosa más atípica que jamás pudimos imaginar. Villalta es el rostro de la protesta, el muchacho que le escupe la cara al poder en una sociedad molesta y desencantada. Es la razón de su crecimiento exponencial”, afirmó el analista Víctor Ramírez.
















