Se cree que el rey Juan Carlos I se instalará en República Dominicana.

Publicado por: Ángela Castro Ariza
La corona española vive días convulsos. La partida de Juan Carlos I, dejando atrás uno de los reinados más longevos de la historia de España, 39 años, y quien era considerado héroe de la democracia tras el intento de golpe de Estado en 1981, socava el prestigio de la institución monárquica, revive el debate sobre su inviolabilidad y agita el sistema político de ese país.
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Caído en desgracia por un escándalo en el que se le acusa de haber cobrado comisiones a favor de Arabia Saudí, y ocultar parte de su fortuna en un banco suizo, el rey de 82 años ha dado un paso inesperado anunciando hace una semana que dejaba su país. Su gesto fue interpretado como una decisión por el bien de la Casa Real.
Desde entonces, poco se sabe sobre el paradero del padre del rey Felipe VI, y que es investigado por delitos fiscales y corrupción.
Mariano García de Las Heras González, investigador de la Universidad Complutense de Madrid, señala que la situación en estos momentos se divide entre quienes quieren que Juan Carlos de Borbón declare ante los tribunales por los delitos por los cuales es investigado en España y Suiza; y por otro lado, quienes lo defienden y tratan de exculparlo.
Otra cuestión que llama la atención en este caso, agrega el experto español, es que existe cierta confusión sobre esa figura jurídica de inviolabilidad del rey emérito, es decir si puede ser juzgado.
“Para algunos deja de tener efecto cuando abdica a favor de su hijo Felipe VI (en 2014), pero para otros se mantiene porque sigue conservando el título de rey emérito”, explica.
Igualmente destaca la postura asumida por Felipe VI, de desmarcarse de cualquier sombra de sospecha de corrupción y poniendo distancia del reinado de su padre, renunciando a su herencia y retirándole además la asignación de casi 200.000 euros anuales.
García de Las Heras González trae a colación que “estas prácticas corruptas están saliendo a la luz desde hace una década sobre la monarquía acompañadas de una coyuntura económica difícil”, que ahora se suma a la pandemia del coronavirus.
En ese sentido, recuerda el antecedente de la ruptura pública del rey Felipe VI y su hermana, la infanta Cristina, debido a una imputación contra ella y su marido Iñaki Urdangarin por delitos fiscales, conocido como el “caso Nóos”, que terminó con la condena de prisión del exduque de Palma.
Isaac Bigio, politólogo e historiador formado en la London School of Economics & Political Sciences de Londres, es más crítico sobre el tema y considera que la monarquía española ha entrado en una crisis muy profunda.
Es más, cree “que tiene no los días, pero sí los años contados”.
Su argumento es que la fuerza de las monarquías constitucionales como la de Bélgica, Suecia o Reino Unido, radica en que tiene un apoyo popular, y han permitido gobiernos socialdemócratas, mientras que observa que “la española no ha sido un árbitro neutral sino que ha estado parcializada como se vio en el referendo catalán” de 2017.
“Además hay muchas críticas de que le cuesta mucho dinero al Estado, no es democrática, es corrupta, y hay españoles que quieren sacar a la Casa Real, la cual está llena de escándalos”, remarca Bigio.

















