A pesar de una disminución general del 14 % en las tasas de homicidios en América Latina desde 2017, la región sigue siendo testigo de desafíos significativos en materia de violencia.

Publicado por: K.M.
Según el Estudio Global sobre Homicidios de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), en 2021, el 27 % de los 458,000 homicidios a nivel mundial ocurrieron en América Latina y el Caribe.
El informe destaca que ocho de los diez países con las tasas de homicidios más altas del mundo se encuentran en la región. Jamaica lidera con una tasa de 52.13 asesinatos por cada 100,000 habitantes, mientras que Brasil encabeza las cifras absolutas con 47,722 asesinatos en 2020, representando el 11 % del total mundial.
Lea también: Identificaron al autor del tiroteo en la Universidad de Nevada: era un docente jubilado
Aunque la tendencia a la baja es evidente, hay desafíos persistentes y variados entre los países. Mientras algunos, como Venezuela, Brasil y Perú, han experimentado descensos notables, otros, como Nicaragua y Guatemala, han visto aumentos preocupantes. Nicaragua experimentó un aumento del 46 % en el número de homicidios entre 2019 y 2021, y Guatemala, después de una disminución del 35% entre 2017 y 2020, experimentó un aumento del 7 % en 2021.
Según los datos publicados en enero, Brasil presentaba por decimotercer año consecutivo la cifra de homicidios de personas transgénero más elevada de todos los países del mundo.@amnistia #25Nov #16Días #NoHayExcusa pic.twitter.com/3QcWoZF51k
— Welcome Venezuela (@UnaVozXIgualdad) December 5, 2023
Ecuador, que históricamente tenía tasas relativamente bajas, ha experimentado un aumento del 470 % entre 2016 y 2022, atribuido a la intensificación de la competencia violenta entre bandas de narcotraficantes. Este aumento situó a Ecuador con la tasa de homicidios más alta de toda América del Sur en 2022, con 27 por cada 100,000 habitantes.
Le puede interesar: Nueva ley en Francia genera temor en inmigrantes
Mientras la mayoría de los países de América Latina han trabajado para reducir la violencia, los desafíos persisten, destacando la necesidad de estrategias específicas adaptadas a las realidades nacionales. La atención continua a este problema es crucial para abordar los factores subyacentes que contribuyen a la violencia y construir comunidades más seguras en la región./EFE.















