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Lunes 10 de marzo de 2025 - 08:10 AM

Crisis de natalidad: el alarmante declive de los nacimientos en el mundo ¿nos vamos a quedar sin población?

La Unión Europea reveló hace poco que 2023 fue el año con menor natalidad desde 1961. Expertos se preocupan por el sistema de pensiones y de salud, fondeados en muchos países por la población trabajadora más joven.

La Unión Europea reveló hace poco que 2023 fue el año con menor natalidad desde 1961. Expertos se preocupan por el sistema de pensiones y de salud, fondeados en muchos países por la población trabajadora más joven. | Foto pexels
La Unión Europea reveló hace poco que 2023 fue el año con menor natalidad desde 1961. Expertos se preocupan por el sistema de pensiones y de salud, fondeados en muchos países por la población trabajadora más joven. | Foto pexels

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La población mundial sigue creciendo, pero en muchos países la tasa de nacimientos está cayendo a niveles históricos. Esta tendencia amenaza el futuro de los sistemas de pensiones y salud, dejando en evidencia una crisis demográfica de gran escala.

En 2023, la Unión Europea registró su nivel más bajo de nacimientos desde 1961, con solo 3,67 millones de nuevos bebés, un 5,4 % menos que en 2022. La tasa de fertilidad promedio fue de 1,38 hijos por mujer, muy por debajo del umbral de reemplazo generacional de 2,1. España, con 1,12 nacimientos por mujer, se encuentra entre los países con menor natalidad, seguida de Malta y Lituania.

Esta situación no es exclusiva de Europa. En Colombia, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) informó que entre enero y octubre de 2023 hubo 371.777 nacimientos, lo que representa una caída del 14,4 % en comparación con el mismo período de 2022. Mientras tanto, en Japón, la población ha disminuido cada año desde 2010, a pesar de las políticas pronatalistas implementadas por su gobierno. Lea: Semana laboral de cuatro días: estos países la han implementado para mejorar la natalidad

Países donde crece la natalidad

Mientras que Europa y Asia no logran levantar la natalidad en varios de sus países, es África donde se vive la realidad contraria, pues tiene un promedio de fertilidad de 4 a 5 hijos por mujer, y en territorios como Níger supera los 6 hijos, según datos de la ONU, que contempla que en el África subsahariana podría duplicarse la población para 2050.

Por ejemplo, se espera que Nigeria —hoy con 227 millones de personas— llegue a 340 millones de habitantes más para final de siglo, un incremento equivalente a agregar toda la población actual de Estados Unidos.

En esa misma tendencia están los países de Asia Meridional, jalonados por la tumultuosa India: en 2023 sobrepasó a China como el país más poblado con más de 1.400 millones de habitantes que, aunque según la OMS ha bajado en su tasa de fertilidad, por ahora es impulsada en nacimientos por un gran número de jóvenes que están en edad reproductiva.

La ONU estima que toda la expansión de la población mundial de los próximos 25 años vendrá de las regiones menos desarrolladas, y más de la mitad de ese crecimiento se concentrará en solo 8 países: la República Democrática del Congo, Egipto, Etiopía, India, Nigeria, Pakistán, Filipinas y Tanzania. Se proyecta que para 2100 África albergará a casi el 40% de la humanidad, frente al 17% en 2020. Para entonces, uno de cada dos niños que nazcan en el mundo será africano.

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En un artículo de El País de España, Michael Herrmann —asesor de economía y demografía el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA)— dice: “Mucha gente vive en la pobreza, no tiene trabajo ni seguridad alimentaria, y ahora nacen más personas. Eso aumenta el desafío de satisfacer las necesidades básicas de todos (...) Para conseguirlo, aumentará el consumo, lo que requerirá un incremento de la producción. Con el modelo actual, eso tendrá un enorme y dramático impacto medioambiental”.

La Unión Europea reveló hace poco que 2023 fue el año con menor natalidad desde 1961. Expertos se preocupan por el sistema de pensiones y de salud, fondeados en muchos países por la población trabajadora más joven. | Foto pexels
La Unión Europea reveló hace poco que 2023 fue el año con menor natalidad desde 1961. Expertos se preocupan por el sistema de pensiones y de salud, fondeados en muchos países por la población trabajadora más joven. | Foto pexels

La situación de natalidad de América Latina

La historia de los países se puede bifurcar. Es decir, en África podría ocurrir lo que hoy pasa con América Latina y el Caribe, donde la natalidad pasó de un crecimiento hiperbólico a un estancamiento progresivo —ya vimos la caída precipitada de Colombia para 2024—. En 2022, la tasa global de fecundidad de la región se estimó en 1,85 nacidos vivos por mujer, por debajo incluso de la de Norteamérica. Países latinoamericanos que hasta fines del siglo XX tenían familias numerosas ahora presentan índices similares a los europeos. Brasil, Chile o Costa Rica tienen una media entre los 1,5 y 1,7 hijos por mujer, e incluso regiones tradicionalmente más prolíficas como Centroamérica experimentan descensos rápidos.

Según la ONU, aunque Latinoamérica y el Caribe tienen una gran parte de la población en edad de trabajar, se prevé que hacia 2040 comience a disminuir la proporción de personas activas, augurando retos para los sistemas económicos y de protección social. Lea: El papa Francisco sigue reunión de la Curia por video desde el hospital

Causas y consecuencias de la disminución de nacimientos en los países

Los demógrafos y economistas llevan años analizando este vuelco demográfico. En cuanto a las causas, hay un amplio consenso: el declive de la natalidad es resultado directo del desarrollo socioeconómico. Un estudio de 2022 hecho por las Naciones Unidas detallaba: “Las tasas más bajas de fertilidad suelen ir de la mano de una mayor educación de las mujeres, mayor igualdad de género y mejores niveles de vida”.

A medida que las sociedades prosperan, las familias tienden a ser más pequeñas. Las personas se casan más tarde (o eligen no casarse), acceden a anticonceptivos eficaces, y el costo de criar hijos en entornos urbanos se eleva, por lo que muchas parejas optan por tener solo uno o ningún hijo. Este patrón –observado primero en Europa y Norteamérica en el siglo XX– hoy se ha extendido a gran parte del mundo, incluyendo países de ingresos medios en Asia y América Latina.

“Estamos ante una increíble crisis de fertilidad... un problema serio que debemos atender con urgencia, como haríamos con un paciente en condición crítica antes que preocuparnos por su colesterol”, dijo el economista español Jesús Fernández-Villaverde, al analizar el caso de su país.

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Varios gobiernos ya enfrentan dilemas: cómo financiar la seguridad social en sociedades envejecidas y cómo sostener la productividad con escasez de mano de obra joven. Países como Japón, Italia o Rusia han intentado incentivos (bonos por hijo, subsidios de guardería, licencias parentales amplias) para elevar la natalidad, con resultados hasta ahora modestos.

Por otro lado, especialistas en demografía insisten en que la humanidad no se “acabará” de la noche a la mañana y que una disminución paulatina de la población podría ser manejable e incluso beneficiosa en ciertos aspectos. “Las bajas tasas de natalidad no van a causar un colapso poblacional repentino”, afirma el profesor de la universidad de Sheffield (Reino Unido) Peter Matanle, experto en demografía asiática. “Las poblaciones se irán reduciendo y envejeciendo de forma gradual, lo cual da margen para adaptarse”. Lea más: Menos de dos horas al día en el celular: Por qué es clave para el bienestar mental

Todo parece que es cuestión de perspectiva. Algunos expertos argumentan que tanto tiempo nos preocupó la “explosión demográfica” que deberíamos ver con buenos ojos un eventual equilibrio o reducción poblacional, siempre y cuando se gestione adecuadamente. En esta línea, la demógrafa inglesa Jane Reid sostiene que “una menor fertilidad y poblaciones más pequeñas deberían celebrarse más que temerse, ya que suelen acompañar mayores niveles de educación y bienestar”.

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La sociedad va cambiando, y vivimos en una época de incertidumbre, como lo muestran los vientos de guerra en Europa y Oriente Medio, esto definitivamente también trastoca las intenciones de tener hijos o no. Mientras tanto, la ONU señala como un punto de quiebre para el mundo el año 2050, cuando llegaremos a los 10.000 millones de habitantes en el planeta, con gran fuerza en África. Para entonces, quizá las preocupaciones de la humanidad sean otras.

Con información de El Colombiano y datos internacionales.

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