El Presidente salvadoreño presume una drástica caída en la violencia, gracias a medidas extremas y la prisión más temida de América Latina, mientras crecen las críticas por violaciones a los derechos humanos.

Publicado por: Redacción Mundo
En una reciente entrevista, el presidente Nayib Bukele dejó clara su postura ante las críticas por la dureza de sus métodos: “Dios puede perdonar a todos, pero aquí en la Tierra deben estar presos”, afirmó. “Ya se les dio la oportunidad y respondieron con violencia”, añadió, justificando la falta de concesiones a quienes cometieron actos atroces. Lea también: Tragedia aérea: Tres muertos dejó caída de avioneta sobre una calle en Boca Ratón
En visión sin concesiones se consolidó tras una sangrienta jornada de violencia en marzo de 2022, cuando más de 60 homicidios en un solo fin de semana llevaron al mandatario a decretar un estado de excepción, que aún se mantiene.
La cárcel del terror: símbolo del nuevo régimen de seguridad
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— DELPY 📱🎬 (@delpynews) April 11, 2025
😯Nayib Bukele dijo que no hay que perdonar al delincuente en la tierra.
🗣️“Soy creyente, creo que Dios puede perdonar a todos. Si el delincuente se arrepiente, va a ir al cielo, pero en la tierra tiene que estar en prisión”.pic.twitter.com/iEnEY2i9dM
A casi dos años de su inauguración, el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) se ha convertido en el emblema de la lucha del presidente Nayib Bukele contra las pandillas en El Salvador.
Con capacidad para albergar a 40.000 internos, esta gigantesca prisión de máxima seguridad ha sido utilizada para encerrar a presuntos miembros de estructuras criminales como la Mara Salvatrucha (MS-13) y el Tren de Aragua.
El penal se levanta en una zona rural alejada del país, rodeado de 19 torres de vigilancia, una cerca electrificada de 15.000 voltios y varios anillos de seguridad. Los reclusos son mantenidos con condiciones estrictas: sin colchones, con baños abiertos y sin acceso libre al agua.
Desde entonces, miles de personas han sido detenidas bajo sospechas de pertenecer a pandillas. El decreto permitió al Gobierno suspender derechos constitucionales y facilitar arrestos sin orden judicial. Lea también: Hallan muerto a menor de edad colombiano reportado como desparecido en España
Si bien los índices de criminalidad han caído drásticamente, el costo ha sido alto: organizaciones internacionales, como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, han denunciado detenciones arbitrarias y tratos inhumanos.
Incluso el Departamentos de Estado de EE.UU. expresó en 2023 su preocupación por los métodos utilizados por el Ejecutivo salvadoreño. Sin embargo, esto no ha impedido que otros gobiernos, como el del expresidente Donald Trump, colaboren con la política de mano dura: recientemente , casi 300 presuntos integrantes del Tren de Aragua fueron deportados hacia El Salvador y enviados directamente al Cecot.
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Entre la eficacia y la controversia

La estrategia de Bukele ha sido eficaz en términos de seguridad, pero genera intensos debates. Mientras algunos ciudadanos respaldan el enfoque por brindarles una sensación de paz que no experimentaban hace años, organismos de derechos humanos alertan sobre el precedente que se está sentando: el de un Estado que combate la violencia con medidas que rozan el autoritarismo. Lea también: Tragedia aérea: Tres muertos dejó caída de avioneta sobre una calle en Boca Ratón
La imagen de presos tatuados, rapados, esposados y alineados como soldados derrotados se ha vuelto frecuente en los redes sociales oficiales, enviando un mensaje claro: en El Salvador, el crimen ya no paga. Pero la pregunta persiste: ¿a qué costo?
















