Una abadesa brasileña fue expulsada de su cargo en Italia en medio de acusaciones insólitas. Su historia ha sacudido los cimientos de la Iglesia Católica.

Aline Pereira Ghammachi, una religiosa brasileña de 41 años, se convirtió en el centro de una controversia eclesiástica que ha captado la atención de medios europeos y latinoamericanos. La exabadesa del monasterio cisterciense de clausura de San Giacomo di Veglia, en Italia, asegura que fue destituida de su cargo por razones que, según ella, reflejan prejuicios sexistas y xenófobos dentro de la Iglesia.
La hermana Aline, nacida en Amapá, Brasil, y licenciada en Administración de Empresas, fue nombrada madre abadesa en 2018, con apenas 33 años, convirtiéndose en la más joven de Italia en asumir ese cargo.
Durante su gestión, la comunidad monástica abrió sus puertas al servicio social: crearon un huerto terapéutico para personas con autismo, ofrecieron apoyo a mujeres víctimas de violencia y promovieron iniciativas de autosostenibilidad. Lea más: Murió influencer Amanda Borges en un incendio en Japón, tras asistir a la F1
Sin embargo, su camino comenzó a torcerse cuando, hace dos años, el Vaticano recibió una carta anónima que la acusaba de manipular a las hermanas y ocultar información financiera. Aunque una auditoría inicial no halló irregularidades, la investigación fue reactivada en 2024, poco antes del fallecimiento del papa Francisco I.
UMA HISTÓRIA MAL CONTADA
— FINCØ (@finc0) May 12, 2025
Aline Pereira Ghammachi, a feira 'bonita demais'...https://t.co/M9pKJfg6qY pic.twitter.com/farAJgkWQ5
La expulsión y el éxodo de religiosa
La decisión de retirarla del cargo llegó el mismo día de la muerte del pontífice. Sin una notificación formal ni oportunidad de defensa, la religiosa fue reemplazada por una nueva abadesa, de 81 años, que alegó actuar en nombre del entonces fallecido Papa. Días después, Aline abandonó el convento y 11 religiosas más decidieron huir, denunciando un ambiente de intimidación y desconfianza.
Pereira afirma que fue víctima de comentarios ofensivos por parte de figuras de autoridad dentro de la orden. “Me dijeron que era demasiado bonita para ser monja”, relató. Para ella, su juventud, nacionalidad y apariencia fueron utilizadas como excusa para desacreditar su labor. Lea aquí: Terremoto de magnitud 6,1 sacudió Grecia, por el momento no hay víctimas
Hoy, junto a las religiosas que la apoyan, intenta reconstruir su comunidad en una villa prestada por un benefactor. A pesar de que deberán renunciar formalmente a sus votos religiosos, insisten en seguir su vida de oración y servicio. “Amamos a la Iglesia. Comenzaremos desde cero, pero con esperanza”, expresó.
El caso, que ya ha sido cubierto por la cadena RAI y medios como Corriere del Veneto, podría incluso inspirar una producción cinematográfica. Mientras tanto, la hermana Aline lleva su apelación ante el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, el máximo órgano judicial del Vaticano. “No pido privilegios, solo justicia. Quiero que se aplique la ley”, concluyó.
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— ProNews (@pronewsgr) May 13, 2025
















