Expertos advierten sobre la complejidad de una misión terrestre en la zona.

Rescate del piloto del F-15 en Irán abre interrogantes sobre una posible operación para apoderarse del uranio iraní. Las inconsistencias geográficas en la versión oficial del salvamento, la destrucción de aeronaves en un aeródromo improvisado cerca de Isfahán y los planes previamente conocidos de Washington sobre el material nuclear iraní alimentan una teoría que Irán ya denuncia abiertamente.
El pasado viernes 4 de abril, Irán derribó por primera vez desde el inicio del conflicto un caza F-15 estadounidense en su territorio. Uno de los dos tripulantes fue recuperado poco después del incidente, pero el segundo permaneció desaparecido durante horas, lo que llevó al presidente Donald Trump a ordenar una operación de búsqueda y rescate en combate.
Este domingo, el mandatario anunció en su red Truth Social que el piloto había sido rescatado con vida tras permanecer siete horas en territorio iraní, aunque con heridas cuya gravedad no precisó. Lo describió como un coronel “muy respetado” y aseguró que ningún soldado estadounidense murió ni resultó herido durante el operativo.
Sin embargo, los detalles que han trascendido sobre el desarrollo de la operación no cuadran del todo con la versión oficial. El primer tripulante fue hallado en la provincia de Kohkiluyeh y Buyer Ahmad, al suroeste del país. Además: Contrarreloj diplomático: EE.UU. e Irán ultiman acuerdo para evitar el cierre del estrecho de Ormuz

El segundo, en cambio, fue rescatado en la provincia de Isfahán, una región ubicada 177 kilómetros más al norte, en terreno montañoso y accidentado, lo que hace prácticamente imposible que esa persona, descrita como herida desde la eyección de la aeronave, hubiera recorrido esa distancia por sus propios medios en apenas un día. Esa inconsistencia geográfica es la que ha desatado las sospechas de que la operación tuvo un propósito que va más allá del rescate de un aviador.
Irán sospecha de un intento de robar su uranio enriquecido
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Bagaei, fue directo al señalar que, en su opinión, la supuesta misión de rescate fue en realidad una operación de engaño diseñada para apoderarse del uranio enriquecido que Irán almacena en Isfahán. Siga leyendo: Trump advierte que “toda una civilización morirá esta noche”: lanza ultimátum a Irán

Sus sospechas se apoyan precisamente en la distancia entre la zona donde se afirmó que se encontraba el piloto, al suroeste del país, y el área de Isfahán, más hacia el centro, donde aterrizaron los aviones que posteriormente fueron destruidos.
El aeródromo improvisado utilizado, señaló la parte iraní, estaba ubicado en las cercanías de las instalaciones nucleares donde, según la Organización Internacional para la Energía Atómica (OIEA), se concentra la mayor parte de los 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60 % con que cuenta Irán.
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La teoría no es arbitraria. Días antes del derribo del F-15, medios estadounidenses habían recogido los planes de Washington para llevar a cabo una operación terrestre en esa misma zona con el objetivo de hacerse con el material nuclear iraní, una misión que requeriría, según esas mismas fuentes, la habilitación de un aeródromo improvisado desde el cual movilizar tropas y equipos. Le puede interesar: Trump amenaza a Irán con ataques totales y no descarta enviar tropas terrestres

El Wall Street Journal informó, además, que Trump había evaluado ordenar ese tipo de operación si Irán no acordaba entregar el uranio, y que el martes 31 de marzo, un día después de esa publicación, Estados Unidos bombardeó Isfahán con bombas de alta penetración.
El exoficial de operaciones especiales estadounidense Anthony Aguilar, quien ganó notoriedad al cuestionar públicamente el papel de la Fundación Humanitaria de Gaza, planteó que la misión de rescate pudo haberse ampliado para convertirse en la operación de alto riesgo que unidades de élite como Delta Force, el JSOC y el Seal Team 6 habrían estado esperando para apoderarse del uranio iraní.

Eso explicaría, según él, la movilización de cientos de miembros de fuerzas especiales, múltiples aviones de combate, helicópteros y sistemas avanzados de vigilancia. Además: EE.UU. e Israel golpean el corazón energético de Irán: Bombardeos masivos contra complejos petroquímicos

Sobre la versión oficial que indica que los dos aviones MC-130J quedaron atascados en la pista improvisada y debieron ser destruidos para evitar que cayeran en manos enemigas, Aguilar fue escéptico. Aseguró haber visto esos aparatos operar en tierra, barro, nieve y grava, y consideró más probable que las aeronaves hubieran recibido impactos al entrar y en tierra.
Expertos advierten sobre los riesgos de una guerra terrestre en Irán
La BBC había publicado, dos días antes del derribo del F-15, las valoraciones de expertos militares y exfuncionarios de defensa estadounidenses que advertían sobre las enormes dificultades que implicaría una misión para apoderarse del uranio de Isfahán.
Mick Mulroy, ex subsecretario adjunto de Defensa para Oriente Medio, la describió como una de las operaciones especiales más complicadas de la historia, que requeriría despliegue de tropas terrestres y podría extenderse durante días o semanas.
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Jonathan Ruhe, experto en el programa nuclear iraní del Instituto Judío para la Seguridad Nacional de Estados Unidos, resumió los riesgos con una frase tajante citada por la cadena británica antes de que ocurrieran los hechos del fin de semana.
En medio de todo esto, Irán afirmó haber derribado cuatro aeronaves estadounidenses durante la operación, versión que Washington no ha confirmado ni desmentido oficialmente.

Teherán también reportó que cinco civiles murieron y siete resultaron heridos en la provincia de Kohgiluyeh y Boyer Ahmad como consecuencia del ataque. Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, felicitó a Trump por el rescate en un videomensaje en el que comparó la misión con la famosa Operación Entebe de 1976, en la que su propio hermano perdió la vida.
Lo cierto es que no existe evidencia concluyente que permita afirmar con certeza que la operación del fin de semana fue algo diferente a lo que Washington sostiene.
Lo que sí queda claro es que el relato del rescate está lleno de vacíos que tanto Irán como analistas independientes se niegan a dejar pasar, y que el conflicto en Medio Oriente sigue desplegándose en múltiples frentes simultáneos, con el futuro del uranio iraní como uno de los puntos de mayor tensión.
















